Decía hace solo diez días Miguel Torrecilla en una entrevista en la web del club que Juan Ignacio Martínez estaba enchufadísimo en el inicio de la pretemporada zaragocista y también lo está el propio director deportivo, que ya tiene mucho más claras las bases en el límite salarial que tendrá el Zaragoza con la nueva propiedad, rondando los 10 millones de euros, y que sabe que cuenta con la plena confianza de los máximos accionistas cuando se produzca el desembarco definitivo de Spain Football Capital. Y también está viendo el entrenador zaragocista un gran trabajo en estos entrenamientos iniciales del equipo, que ha empezado a toda máquina, aunque sea un inicio plagado de curvas, tanto institucionales como deportivas, que son una amenaza para el comienzo de una Liga donde el objetivo es recuperar la categoría, volver a Primera.

El eterno desembarco de los nuevos propietarios, con una negociación y un cierre de la misma que se ha demorado mucho más de lo previsto, con una segunda vía alternativa negociada por la familia Alierta y con muchas dudas que despejar ya supone un hándicap en una planificación deportiva que ha estado parada, salvo en decisiones secundarias, como las relativas a las cesiones de Marc Aguado o Buyla o el diseño de la cantera, aunque es cierto que en los últimos días ha cogido por fin algo de velocidad. 

Y no solo por el fichaje de Fran Gámez, que en todo caso es una apuesta fuerte, por salario y contrato de dos años más uno opcional, que no se puede entender sin ese proceso de comenzar por fin la nueva etapa en la entidad. Torrecilla, además, ha acentuado en las últimas horas las negociaciones por otros fichajes, otra señal inequívoca de un desembarco definitivo que no debería admitir más demoras en los próximos días.

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Porque es obvio que la planificación deportiva lleva un buen retraso. Con solo un fichaje realizado y con una agenda de refuerzos que habla de al menos siete más, contando entre ellos a Peybernes, cuya salida del Almería sigue estancada. Un centrocampista defensivo, ya que la cada vez más cercana continuidad de James y la negativa a salir de Ros relegan el objetivo de un 8, dos jugadores de banda y dos o hasta tres delanteros si sale al final Juanjo Narváez (algo que parece factible por mucho que los nuevos propietarios hayan hecho llegar que no desean esa venta), están en la lista de refuerzos, donde también pueden llegar un portero si al final acaba abriéndose la puerta a Ratón, algo ahora improbable, o un lateral polivalente, previendo una posible salida de Chavarría, quizá con rumbo a una Liga extranjera.

Mucho trabajo por delante

Queda además encontrar destino a Baselga, cedido, y Bikoro, mediante un acuerdo de desvinculación, y, aún más difícil, hacer salir a Vuckic y Larra. El equipo, con más de media docena de jugadores por llegar y no menos de cuatro salidas por hacer está cogido con pinzas, repleto de canteranos, los cinco que han empezado a trabajar desde el principio con JIM (el meta Acín, Ángel, Javi Hernández, Pablo Cortés y Luis Carbonell) y ahora lo hacen también Puche y Castillo.

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La pretemporada empezó con la grave lesión de Vigaray, que no se esperaba que fuera de tanta importancia cuando se le sometió a una artroscopia que reveló un daño de cartílago que le va a dejar varios meses fuera, no menos de cuatro, después de que sea operado. Y el positivo de Clemente dejó al Zaragoza sin su primer amistoso en Teruel y al central sin poder viajar al 'stage' de Pinatar, aunque al menos solo hubo que contar ese caso en la plantilla, ya vacunada desde el pasado martes, y el parón para JIM solo duró un día, pero ha trastocado los planes. En Pinatar, sede del trabajo central de la pretemporada en esos nueve días, del 22 al 30 de julio, y con amistosos de enjundia y claves, ante Elche, Valencia y Atromitos, la foto del equipo seguirá siendo demasiado lejana a la que se espera para el 31 de agosto, fecha del final del mercado de verano.

Todo, teniendo en cuenta una pretemporada corta, demasiado, desde que empezó el 7 de julio hasta el primer partido, que llega frente al Ibiza el 13 de agosto, y con constantes curvas antes de empezar el trabajo por esos cambios en la SAD y en estos primeros días de este inusual verano que está viviendo el Real Zaragoza de Torrecilla y JIM.