El penalti que mandó al palo Álvaro Giménez en la recta final del derbi ante la Sociedad Deportiva Huesca, que privó al Zaragoza de una victoria fundamental, abrió de nuevo la caja de los fantasmas de los once metros en el equipo zaragocista, que en los últimos tiempos vive un tensa relación con las penas máximas. Esta temporada, Vada había convertido en gol el penalti por la mano de Pulido en Fuenlabrada y Borja Sainz transformó con maestría en el Anxo Carro el que le hicieron a Iván Azón.

Ninguno de esos dos lanzadores estaba en el campo cuando Hernández Maeso, inducido por el VAR, ya que él había señalado la infracción fuera del área, pitó dentro una clara falta de Florian Miguel sobre el delantero alicantino, que tomó la responsabilidad para estrenar su cuenta como zaragocista y no acertó para aumentar una lista que lleva a 17 fallos en los 40 penaltis lanzados en las últimas cuatro temporadas (el 42,5%), desde la 17-18, mientras que son 25 errores en los 72 tirados desde que el Zaragoza dio con sus huesos en la categoría de plata en 2013. Es decir, desde entonces solo ha marcado el 65,2%, un porcentaje bastante bajo.

Esta vez le tocó a Álvaro Giménez, pero en los últimos años se ha visto fallar penaltis a delanteros como Luis Suárez, Borja Iglesias, Juanjo Narváez o Álex Alegría, y a especialistas como Javi Ros, que se la jugó ante el Elche en el 'playoff' de ascenso queriendo imitar a Panenka, o Eguaras, que vive con las penas máximas una relación casi de odio en los últimos tiempos. Lamentó su suerte Álvaro, de notable aparición en la segunda parte, donde se topó dos veces con los palos, ya que también envío a la madera un remate tras pase de Chavarría, pero el delantero alicantino estaba bien y fuerte este martes, con el ánimo de revancha en Málaga, donde quizá le espere la camiseta titular.

Mientras tanto, JIM y sus jugadores deberán seguir ensayando los penaltis para volver a la senda buena. Y es que tras fallar Álex Alegría ante el Mirandés en la jornada 30 de la temporada pasada, en un duelo decidido con el gol del ahora malaguista Peybernes y en el que ese error no fue tan decisivo, el Zaragoza había mejorado mucho en esa faceta. Después, Tejero, en Fuenlabrada y ante el Castellón en La Romareda, Adrián, en Lugo, Zanimacchia, a Las Palmas y al Mallorca , además de los mencionados de Vada y Borja Sainz en este inicio liguero llevaban un buen número de aciertos que solo rompía el que Álvaro Valles le adivinó a Eguaras en el estadio de Gran Canaria.

Un triunfo valioso

Las sombras de los penaltis parecían haber pasado a mejor vida, hasta que llegó el señalado ante el Huesca, una pena máxima que valía un triunfo vital, tres puntos de oro en un partido de indudable valor anímico que habrían dado un impulso al Zaragoza, además de sacarle de la zona de peligro de descenso de la tabla. Sin embargo, los 11 metros están peleados con la camiseta blanquilla. Otra vez.