El derbi ante el Huesca del lunes constató, de nuevo, la pobre capacidad goleadora de este Zaragoza, que ahora acumula dos jornadas sin marcar y 238 minutos desde que lo hiciera Borja Sainz de penalti en el Anxo Carro de Lugo. Los de JIM, que suman cinco empates seguidos, se han quedado sin marcar en cinco de las nueve jornadas, en las derrotas ante Valladolid y Cartagena, y en las tablas ante Ibiza, Oviedo y Huesca, todas en La Romareda, donde solo Narváez ha visto puerta y de rebote en Arambarri ante la Real Sociedad B en los cinco partidos en El Municipal en lo que va de Liga. En su feudo el Zaragoza no gana, es el único que no lo ha hecho en casa, y casi nunca marca, ya que también es el menos anotador ante su gente de toda la categoría de plata. Los datos son terribles. Y hay más. Por ejemplo, que el conjunto zaragocista es el segundo equipo que más remata, con 101 intentos en nueve citas y solo superado por el Eibar, que lleva 103, pero también el que más disparos necesita para hacer diana, más de 20 (20,2).

Esos cinco goles, dos de penalti de Vada y Borja Sainz, uno de estrategia (Eguaras), y dos tras fallos de los rivales (Narváez y Vada), le convierten en el equipo menos realizador de la categoría de plata, ya que Alcorcón, Girona o Burgos han hecho 6 tantos, y está a una distancia sideral del Almería, que firma 18. Pero más lejano está en la eficacia, esos más de 20 intentos para hacer diana le convierten en el peor rematador de la categoría, muy por delante del equipo alfarero, que necesita 14, mientras que el Girona y el Málaga, próximo rival, se quedan en 11 y en 10 están el Burgos, el Leganés y el Amorebieta. El más certero de Segunda es el Almería, que canta gol cada 5,1 remates y cerca están la Ponferradina y el Mirandés, también con menos de seis intentos por tanto. 

El caso es que el Zaragoza las ha tenido de todos los colores en este arranque de Liga y casi nunca ha embocado. En todos los partidos ha contado con más posesión que el rival y solo en Lugo el enemigo remató más que él. Sin embargo, la tabla no entiende de los méritos y solo de realidades y el equipo zaragocista, pese a las variaciones en la zona de ataque, no ve puerta casi nunca. Su récord rematador estuvo ante el Sanse, con 19 intentos, aunque en todas las citas ha superado los 11 disparos. Solo el Burgos, con seis partidos sin marcar, se ha quedado de vacío más veces que los de JIM.

Y eso que el técnico alicantino ha probado de todo. Empezó jugando Iván Azón arriba, con Bermejo y Narváez en los flancos, ante el Cartagena fue el estreno en el once de Álvaro Giménez, al que JIM dejó en el banquillo en Lugo y que fue protagonista en la segunda parte en el derbi, con un penalti al palo y otro remate a la madera y con una buena actuación sin pólvora. Vamos, como todo el equipo. Nano Mesa, ante el Huesca o en la segunda parte en Cartagena, también ha ocupado la plaza de referencia y Narváez lo hizo en Lugo o frente al Oviedo, saliendo desde el banquillo en ambos casos. Y en la parte de ataque, en los flancos, también han tenido minutos Borja Sainz, titular en Lugo, o Yanis, con media parte ante el Oviedo. El entrenador agita la coctelera, pero el resultado de la falta de eficacia sigue latente.

Amplio muestrario

En el repertorio de ocasiones marradas ya hay un buen muestrario. No las hubo ante el Ibiza, el partido más gris y en el debut, pero en Pucela ya Roberto sacó dos remates, de Azón y Francés, y el palo repelió los intentos del delantero zaragozano, en una ocasión escandalosa a puerta vacía, y de Narváez. Ante el Cartagena, Marc Martínez le negó el gol dos veces al colombiano y Jair remató fuera de cabeza con todo a favor y en Alcorcón Dani Jiménez hizo dos paradas sensacionales a Narváez.

La lista prosiguió en Fuenlabrada, con Nano Mesa mandando alto a bocajarro y Altube repeliendo la chilena de Álvaro, aunque el culmen fue ante el Sanse. Urko González de Zárate sacó bajo palos un tanto ya cantado de Francés y Ayesa evitó los goles de Azón y Narváez, además de una ocasión clara que mandó al limbo Nano Mesa, que tampoco acertó en el Anxo Carro, mientras que Narváez se topó con Vieites y el intento de Eguaras se fue fuera por muy poco. Ante el Oviedo la producción ofensiva bajó, aunque hubo dos remates peligrosos, de Vada y de Bermejo, mientras que en la segunda parte del derbi volvió esa falta de eficacia zaragocista que convierte el gol casi en una quimera.