Hay victorias y victorias, la del Real Zaragoza ante el Eibar, un enemigo construido a golpe de talonario, candidato al ascenso directo por méritos y jugadores, es de las que obligan a creer en el trabajo que hace un equipo que retomó el camino del buen hacer en La Romareda, donde tantos puntos ha dejado escapar para sellar el segundo triunfo en 10 citas. El rubricado contra los armeros le pone con la mirada hacia arriba, a la zona alta de la tabla, en un encuentro que trasladó una perfecta simbiosis con la grada, sobre todo en una segunda parte en la que el Zaragoza se hizo acreedor de la conquista de tan valioso botín.

Con partidos así es mucho más fácil sostener que hay mimbres para estar en la pomada, para pensar en al menos el 'playoff' tras un arranque de curso tan plagado de empates que cercenó muchas ilusiones. Francés y Francho, como ejecutor y lanzador, sepultaron al Eibar con un gol desde la estrategia, el primero esta Liga desde un saque de esquina, que vale su peso en oro por las toneladas de autoestima y convicción que imprime a la trayectoria zaragocista en este curso, donde ahora es vital que tome regularidad en los triunfos para consolidar su candidatura, ya que solo tres derrotas y 16 goles encajados en 19 partidos proclaman que es un equipo muy complicado de superar.

La afición, entregada y fiel, con el himno a capella en los últimos minutos, supo entender el enorme valor de ese triunfo, construido desde el trabajo, la disciplina, el esfuerzo y la solidaridad de un equipo que mantuvo la concentración y se exigió el máximo para sellar esos tres puntos que le hacen mirar desde su novena plaza a una promoción que tiene ahora a cuatro, con el líder Almería en el horizonte. Con estos argumentos, el Tourmalet que termina con el Tenerife antes del parón navideño, puede ser la rampa de lanzamiento de este Zaragoza.

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FOTOGALERÍA | Todas las imágenes del triunfo del Real Zaragoza en La Romareda Ángel de Castro

El choque comenzó intenso, con un Zaragoza donde JIM solo dio entrada a James en lugar del lesionado Vada para conservar su idea del 4-1-4-1ante un Eibar que con varias bajas mantuvo el esquema con tres centrales y dos carrileros que parecía ocasional ante el Girona. Quizá ese planteamiento despistó al Zaragoza, sobre todo por el flanco de Stoichkov, que tuvo dos ocasiones y mandó un balón que Tejero en un remate en semifallo estrelló en el larguero.

No se amedrentó el Zaragoza, con Francho omnipresente hasta el final y con Bermejo activo. Un centro del mediapunta lo cabeceó Francho en medio de un intercambio de golpes en el que Álvaro Giménez generaba problemas al rival con su trabajo y Chavarría dejaba mimbres de gran lateral. Lo cierto es que el Zaragoza mantuvo el nivel en el pleito y el Eibar fue de más a menos, empujado por la fe zaragocista, anulado por un equipo que transmitía más intensidad. La estrategia, además, funcionaba. Dos faltas de Bermejo, ambas cerradas y peligrosas, y con los remates de Francés y de Jair, este menos claro y tras varios rebotes, anunciaban lo que vendría después del descanso, al que se llegó con la sensación de que el Zaragoza quería y podía doblegar a ese tremendo enemigo.

Mejoría y gol

El paso adelante lo dio el cuadro zaragocista tras el intermedio, pese a que el cambio de Narváez por Bermejo bajó prestaciones en ataque porque el colombiano salió frío y falló dos controles que pudieron acabar en gol. Sin embargo, la fe del Zaragoza desarbolaba al Eibar. Una contra de Francho y Borja Sainz acabó en un disparo de Fran Gámez a dejada de Álvaro y, a falta de media hora, Francho, que dejó claro que debe lanzar más la estrategia, ejecutó un balón perfecto en un córner para que Francés se terminara de agigantar en el partido con un gran remate de volea que Yoel no pudo despejar en su primera diana de zaragocista.

El Eibar, con el marcador desfavorable, dio un paso adelante con Fernando Llorente y Fran Sol y JIM respondió con la salida de Zapater para buscar más despliegue y trabajo. El rival, con muchos centímetros y calidad en ataque, empezó a acumular balones al área zaragocista para que Francés, Jair y Petrovic se convirtieran en los muros. Cristian sacó con apuros un tiro de Expósito y la salida de Lluís López supuso un paso a los tres centrales porque la batalla estaba junto a la portería blanquilla. Garitano tiró de Quique y Rahmani, y JIM apostó por Azón y Adrián, para que el Eibar jugara con hasta cuatro delanteros y provocara que La Romareda diera el empujón a los suyos con un aliento y un apoyo que dejaron en nada los tiros de Stoichkov, Quique y Fran Sol. Así se escribió el triunfo. Un botín para creer y mucho en un Zaragoza que, con 26 puntos y una fe inquebrantable, permite soñar. 

Ficha técnica

R. Zaragoza: Cristian Álvarez; Fran Gámez (Adrián, m.90), Francés, Jair, Chavarría; Francho, Petrovic, James (Zapater, m.70); Borja Sáinz (Lluís López, m.79), Alvaro Giménez (Iván Azón, m.90) y Bermejo (Narváez, m.46).

Eibar: Yoel; Tejero, Rober Correa (Quique, m.86), Arbilla, Toño García (Burgos, m.46); Sergio Álvarez (Rahmani, m.86), Javi Muñoz; Corpas (Fran Sol, m.71), Edu Expósito, Stoichkov; y Blanco Leschuk (Llorente, m.71).

Gol: 1-0, M.60. Francés.

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Arbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó con tarjeta amarilla a Toño García y Stoichkov, del Eibar.

Incidencias: partido correspondiente a la decimonovena jornada de Liga en Segunda División disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 20.000 espectadores.