Todos coinciden, también Darcy Silveira dos Santos, Canario, compañero durante tres años en el Real Madrid. «Era un gran futbolista y una persona extraordinaria», señala el exjugador del Real Zaragoza, único superviviente de la delantera que en 1960 jugó y ganó la considerada como una de las mejores finales de la historia, el 7-3 del Real Madrid al Eintracht de Frankfurt: Canario, Del Sol, Puskas, Di Stéfano y Gento. «Y del equipo solo quedamos Santamaría y yo», explica Canario.

Era la quinta Copa de Europa para el equipo blanco, que ganó aquella final en Hampden Park, Glasgow, con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano. Más de 127.000 espectadores vieron en directo el triunfo blanco. «Fue un partido loco de goles y muy igualado al principio. Hasta que no cogimos dos goles de ventaja lo pasamos mal. Ojo que los alemanes eran muy buenos y tenían un equipo correoso y peleón. En aquella época un 7-3 no era un resultado tan raro», recordaba Canario.

Fueron tres años de grandes vivencias para el exjugador, afincado en Zaragoza, en los que el brasileño pudo constatar la grandeza de Gento. «Era un jugador extraordinario con una velocidad impresionante. En los entrenamientos apostábamos con él, nos daba medio metro de ventaja y aún así nos ganaba y nos sacaba otro medio metro en la carrera», rememora el delantero de Los Magníficos.

«Teníamos un equipazo», prosigue el exjugador, que ayer volvió a ver una vez más aquella final contra el Eintracht para constatar cuánto ha cambiado el fútbol. «Lo tengo grabado en vídeo, pero lo han puesto por la tele y lo he visto entero. Se jugaba muy diferente entonces, ahora solo pasan el balón para atrás. Los equipos salen a no perder y es muy aburrido. Entonces era más duro, era un fútbol de golpes, pero salíamos a ganar, siempre a atacar», indica.

Canario llegó a España a través del Real Madrid en 1959. Además de la Copa de Europa ganó dos Ligas, una Copa de España y una Copa Intercontinental, anotando cinco goles en los 28 partidos que jugó. Coincidió con grandes leyendas del club blanco, entre otros Gento, de quien destaca la faceta humana.

«Era muy humilde y tranquilo. Cada vez que iba a Madrid me ponía en contacto con él y hablábamos, le gustaba sacar al perro a pasear y estar tranquilo. Cuando murió Di Stéfano le nombraron presidente de los veteranos y presidente de honor del club», apunta el brasileño.

Del Real Madrid pasó al Sevilla, donde solo estuvo en la temporada 62-63. y en 1963 completó la delantera más famosa de la historia del Real Zaragoza, la de Los Magníficos, con la que esa misma campaña ya ganó la Copa de Ferias y la de España, a la que se añadiría una segunda Copa en 1966. «Yo jugué en las tres mejores delanteras del momento: la del Madrid, la del Zaragoza y la de la selección brasileña, con Zagalo, Zizinho...», dijo siempre Canario.