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El Periódico de Aragón

La 37ª jornada de Segunda

Nada nuevo por aquí

El Zaragoza firma un nuevo empate y un flojísimo partido que deja claro que su final curso va a ser muy anodino. El equipo de JIM apenas inquietó al Burgos, que tuvo las tres ocasiones más claras y que mereció ganar

Juanjo Narváez se lamenta en un momento del partido ante el Burgos.

El Real Zaragoza, salvado ya virtualmente hace muchos días, no logró la matemática, una de las condiciones suspensivas de la venta, que se queda a un punto, y confirmó que está a años luz del 'playoff', que la temporada hace semanas que ha terminado y que lo mejor es que lo haga lo antes posible. El Burgos sacó un punto (0-0), mereció los tres ante un Zaragoza a cámara lenta, sin velocidad ni intensidad, un tostón de los pies a la cabeza ante una Romareda que protestó poco para el pobre espectáculo que dio un equipo que le enseñó a Raúl Sanllehí, por primera vez en el palco, que tiene mucho trabajo por hacer para que la nueva vida del equipo zaragocista sea más ilusionante que la actual.

La temporada, a la que le quedan cinco citas, tiene el aspecto de un final entre bostezos, aunque haría mal el Zaragoza en visitar al líder Eibar el sábado con este ritmo y con semejante fútbol. El Burgos, sin forzar, buscando las transiciones rápidas comandadas por Juanma y Valcarce y generando peligro en la estrategia mereció llevarse el triunfo, con dos remates a la madera y más peligro cuando pisó el área de Cristian.

19 empates

El Zaragoza, por su parte, deambuló por el choque, sin creerse con su partido que de verdad ponía algo en juego, esas matemáticas a las que apelaba JIM para un 'playoff' ahora ya a 11 puntos cuando restan 15 por jugarse. El sueño hace semanas que se escapó y lo cierto es que un equipo que suma 19 tablas en 37 choques no puede pensar ni por asomo en visitar la zona de arriba.

JIM dispuso un once en el que mantuvo la medular, con Vada de enlace con Álvaro Giménez en ese esquema que pasa a ser un 4-4-2 en faceta defensiva, con Bermejo en la derecha y Borja Sainz a pierna cambiada y Eugeni junto a Zapater en una sala de máquinas que no funcionó en ningún momento. Al catalán, esa faceta de más trabajo y más retrasado en su puesto no le ayuda y el Zaragoza, con Borja, reducido, Álvaro, muy lento, y Bermejo sin acabar casi nada, no podía ni hacerle cosquillas a un Burgos que le dio el balón y se parapetó con una defensa de cinco centrales que nunca sufrió ante la lentitud y la inocencia zaragocistas. Tampoco el guion de JIM fue el mejor para meter mano al rival.

El partido empezó sin ningún ritmo, digno de un duelo más de verano que otra cosa. El Burgos buscaba la velocidad de Álvaro en el carril y el Zaragoza solo tuvo una acción de Bermejo en la que Álvaro estuvo muy lento. El choque discurría entre bostezos, algo que un remate de volea de Matos con la izquierda en un córner para hacer el gol de la temporada pudo sacar del tedio. El balón, con Cristian batido, dio en el palo.

El Zaragoza, con Vada desaparecido y Eugeni anulado, tuvo solo un arranque de Borja Sainz, que se marchó de dos rivales y disparó mal antes que López Toca, que dio un festival de parar el partido sin motivo para aumentar el tedio, señalase el descanso. No hizo cambios JIM en el intermedio, aunque el equipo mereciera casi una revolución. El partido siguió por los mismos derroteros, con La Romareda entre aburrida y con ligera música de viento y murmullos. Fran Gámez evitó el gol de Guillermo y el Zaragoza no había manera de que arrancara. Por eso JIM apostó por Francho en el medio y Juanjo Narváez en banda izquierda para colocar a Borja en su sitio natural y a Bermejo en el medio, de enlace con el desaparecido Álvaro.

No cambió mucho el panorama. Cristian evitó el gol de Guillermo tras una contra de Andy y Álvaro la mandó alta tras un taconazo de Juanma. Del Zaragoza, pocas noticias, una mano de Eugeni que el árbitro no vio en un córner, la salida de Puche y de Sabin Merino para intentar buscar más mordiente y pare usted de contar. El VAR tampoco vio punible otra mano de Navarro en el área burgalesa, que no era penalti, aunque en este mundo de las manos todos es posible, y Córdoba mandó sin oposición un cabezazo al larguero en un córner para que los murmullos en la grada aumentaran.

Sin pólvora

La recta final, con Petrovic como último cambio, trajo algo más de peligro zaragocista. Puche se mostró activo, Francho dio un paso adelante en el medio y Narvaéz decidió jugar un rato. Con todo, el Zaragoza solo inquietó en dos remates de Jair, los dos sin apenas enjundia, y en otro aún peor de Narváez a centro de Nieto, de gris retorno al lateral zurdo con la baja de Chavarría. El Burgos acabó con un empate que sí supone su salvación matemática. El Zaragoza lo hizo con una mala imagen, con su enésima igualada y con nada que enseñar en su triste temporada general. A la Liga le faltan cinco citas que, a este paso, se van a hacer muy eternas. 

Ficha técnica

R. Zaragoza: Cristian Álvarez; Fran Gámez, Francés, Jair, Nieto; Zapater (Francho, m.61), Eugeni (Petrovic, m.87), Vada (Narváez, m.61), Bermejo, Borja Sáinz (Puche, m.73) y Alvaro Giménez (Sabin Merino, 73).

Burgos: Herrero; Córdoba, Álvaro Rodríguez (Navarro, m.74), Miguel Rubio, Grego Sierra, Matos (Fran García, m.83); Valcarce, Elgezabal, Andy (Mumo, m.78); Juanma (Ernesto, m.78) y Guillermo (Medina, m.74).

Árbitro: López Toca (Comité Cántabro). Amonestó con tarjeta amarilla a Borja Sáinz por los locales y a Miguel Rubio, Córdoba y Alvaro Rodríguez por los visitantes.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 37 de Liga de Segunda División disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 18.150 espectadores.

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