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El Periódico de Aragón

La opinión de Sergio Pérez

La salvación matemática del Zaragoza y las cartas boca arriba de Mas

Francés celebra el tanto de la victoria contra el Eibar en la primera vuelta, con Borja Sainz y Álvaro detrás. ANGEL DE CASTRO

No ha sido lo habitual estos años, más acostumbrado como ha estado el Real Zaragoza a vivir finales de Liga en un clima de ilusión suprema, con el ascenso a Primera División en juego, o a sufrir las últimas jornadas del campeonato en una atmósfera de preocupación máxima, peleando por esquivar el descenso de categoría y todas sus terribles consecuencias. Aunque hasta hace bien poco aún quedaba ese pequeño hilo de esperanza al que agarrarse, hasta que el Oviedo y el empate ante el Huesca lo rompieron de manera definitiva, el equipo está viviendo un final de temporada más sosegado, sin esperanzas racionales fundadas ni sobresaltos de ningún tipo.

Este sábado, en Eibar, se juega poca cosa desde el punto de vista deportivo, el honor y honrar el escudo como cualquier profesional debe hacer, jugando mejor al fútbol que ante el Burgos y con una voluntad mayor y, sobre todo, dar el paso definitivo para certificar la salvación matemática, uno de los requisitos imprescindibles para que el aterrizaje formal de la nueva propiedad se produzca ya con todas sus consecuencias. Un empate o una victoria lo aseguraría por completo sin esperar a nadie más. JIM anunció que los suyos competirán como animales.

Con eso y con el visto bueno ya concedido del Consejo Superior de Deportes, todo quedará finiquitado para que la nueva era dé comienzo. Como el presente apenas tiene interés, porque el Real Zaragoza no va a ningún sitio esta temporada, sobre ese particular están puestos todos los alicientes y los estímulos para ir respondiendo progresivamente a tantas preguntas cuyas respuestas pertenecen al nuevo grupo inversor.

Jorge Mas, próximo presidente del Real Zaragoza, en una rueda de prensa en Miami. INTER MIAMI

¿Cómo de ambicioso será su proyecto desde el punto de vista económico y, por lo tanto, deportivo? ¿Qué habrá además de los 16 millones de euros ya conocidos como inversión inicial para la compra y el primer desembarco? Sabido que Jorge Mas será el presidente y Raúl Sanllehí el director general y ejecutivo con mando en plaza, ¿quiénes les acompañarán sobre el terreno? ¿Por quiénes estará integrado el consejo de administración? ¿Quién será el director deportivo? ¿Y el entrenador? ¿Qué nexo de unión habrá en la directiva con Aragón? ¿Cuánta implicación contante y sonante tendrán en el proyecto del nuevo estadio? ¿Cuál será la inversión real para remodelar la Ciudad Deportiva? ¿Qué relación forjarán con los poderes institucionales de la comunidad? ¿Cuál es su plan para modernizar las estructuras del club, en muchos casos algo anquilosadas? ¿Y la digitalización cómo la llevarán a cabo, con qué criterios?

¿Qué jugadores les sobrarán de la plantilla? ¿Qué tipo de futbolistas fichará el club bajo su mandato? ¿Serán top para Segunda? ¿Apostarán firmemente por la continuidad de los canteranos y cortarán esa práctica habitual hasta ahora de venderlos para sacar réditos económicos?¿Cómo recibirá el zaragocismo a sus nuevos guías y sus mensajes? ¿Cuál será la respuesta en la campaña de abonados? ¿Será más caro ser socio, más barato o igual? Numerosas cuestiones, a las que iremos dando contestación y sobre las que ahora mismo pivota todo el interés presente y futuro, toda vez que la Liga se ha terminado para el Real Zaragoza más de un mes antes de su conclusión.

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