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El Periódico de Aragón

La actualidad del Real Zaragoza

Delanteros de ida y vuelta

En las tres últimas campañas, una decena de arietes no han permanecido más de un año en el Zaragoza. Azón es el único que ha completado dos

Álvaro Giménez, en su presentación oficial en La Romareda. ANDREEA VORNICU

Ser delantero del Real Zaragoza es un oficio efímero que no suele salir bien. Al menos, eso se desprende del continuo ir y venir de arietes en el club a lo largo de las tres últimas temporadas. Durante este periodo, hasta una decena de puntas han permanecido una campaña como máximo en el equipo y, en la mayoría de casos, como consecuencia de un pobre rendimiento que ha hecho inviable su continuidad.

La salida de Sabin Merino, el gran borrón de Torrecilla, corroborará la errática trayectoria de las diferentes direcciones deportivas en la adquisición de delanteros. El vasco apenas habrá permanecido cinco meses en el Real Zaragoza, algo que ha sucedido de forma habitual en los últimos años si bien en el caso del vizcaíno con el agravante de tener por delante tres años más de contrato.

Su marcha se une a las de otros dos delanteros, Álvaro Giménez y Nano Mesa, que tampoco aprobaron la pasada campaña y que regresaron a Cádiz después de un préstamo fallido. El primero tras marcar cinco tantos en 34 partidos (22 de ellos como titular) y el canario después de anotar dos goles en 23 choques (doce de ellos en un once en el que casi siempre partió desde una banda).

Tampoco parece que Narváez vaya a completar más de dos temporadas seguidas en el Zaragoza, El colombiano, que también ha jugado mucho más en un costado que como referencia ofensiva, es uno de los pocos delanteros que ha aguantado más de un año en el equipo, si bien no puede considerarse como ariete ya que apenas ha ocupado esa demarcación.

La excepción, en casa

Sí lo ha hecho Azón, el único delantero puro que ha durado dos temporadas completas en el Zaragoza y va camino de la tercera. Y eso que todavía no ha lucido dorsal del primer equipo. Otro aragonés, Linares, se mantuvo ligado al equipo de su vida durante una campaña y media.

Azón es la gran excepción en una amplia lista integrada por jugadores como Toro Fernández, Vuckic (ambos estuvieron solo una campaña) o Álex Alegría, que apenas estuvo unos meses tras llegar cedido en el mercado invernal. Todos ellos, fichados por Lalo Arantegui, fueron un fiasco la campaña 20-21. 

Tampoco funcionó André Pereira, que se fue por donde vino tras cinco meses en el Zaragoza en la 19-20. Ni Dwamena, al que un problema cardiaco redujo al mínimo su concurso. 

Las dos mejores noticias fueron, sin duda, Luis Suárez y Puado, emblemas de aquel Zaragoza de Víctor que rozó el ascenso. Tampoco pasaron de una temporada, pero porque sus equipos (Watford y Espanyol) les reclamaron tras brillar aquí.

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