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El Periódico de Aragón

La opinión de Sergio Pérez

El fichaje de Giuliano Simeone y que lo mejor esté por venir

Giuliano Simeone, en La Romareda, su nuevo estadio. REAL ZARAGOZA

El día que la plantilla regresaba de sus vacaciones para iniciar el trabajo de puesta a punto para la próxima temporada, el Real Zaragoza de Jorge Mas anunció su primer fichaje: Giuliano Simeone, hijo del Cholo de solo 19 años, delantero de amplio rango, capaz de jugar en todo el flanco del ataque y con un interesante olfato goleador. En el filial del Atlético de Madrid, club con el que este nuevo Zaragoza mantiene una estrechísima relación de intereses comerciales y una consiguiente fraternidad, hizo 25 goles esta pasada temporada, decisivos para el ascenso de su equipo a Segunda RFEF.

Giuliano es, además, un futbolista joven, con hambre, el espíritu de su progenitor y todo por hacer en su carrera deportiva. Con su contratación en forma de préstamo por una campaña, el Real Zaragoza inicia una etapa en la que su objetivo es cambiar el perfil de sus fichajes. Dejar a un lado tanto como sea posible esa estirpe de jugadores que van de vuelta en el fútbol, con casi todo hecho y prácticamente nada por hacer, tipo Álex Alegría, Sabin Merino, Álvaro Giménez o Nano Mesa, y reconducir su dirección hacia destinos que le han traído más fortuna y días mejores en el pasado.

Gente con ganas de comerse el mundo, como Iván Azón, o como en su día lo fueron Borja Iglesias, Luis Suárez o Javi Puado, delanteros con cuyo rendimiento el equipo soñó con los pies en el suelo con el ascenso a Primera, aunque luego no lo consiguiera. Con esas intenciones trabaja Raúl Sanllehí en un mercado en el que las sinergias entre clubs amigos y socios tendrán una importancia capital, pero también la juventud, la proyección y la capacidad de explotar virtudes en el momento justo en el sitio adecuado. Que lo mejor de cada jugador no esté ya visto, sino que esté por venir.

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