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El Periódico de Aragón

La opinión de Sergio Pérez

El entramado societario del nuevo Real Zaragoza

Jorge Mas atiende a los medios en su única visita a Zaragoza por el momento. JAIME GALINDO

Nada tiene que ver hoy el fútbol con aquel previo a la llegada de las Sociedades Anónimas, cuando los socios elegían democráticamente a los presidentes y su peso en las decisiones estructurales era muy superior. Para la gran mayoría, aquello cambió hace varias décadas. También para el Real Zaragoza, que vive ahora mismo una etapa realmente singular en su historia con una nueva propiedad al frente del gobierno del club y un empresario extranjero, Jorge Mas, estadounidense de origen cubano, como máximo dirigente.

El grupo de inversión que ha tomado las riendas de la entidad está formado por un conglomerado de sociedades con una conexión directa con el Atlético de Madrid y Miguel Ángel Gil Marín. El secretario del Consejo del conjunto colchonero y vicepresidente de Ecija Abogados, Pablo Jiménez de Parga, es el principal accionista de la entidad dado que posee el 88% de Global Tavira, la claramente mayoritaria en Real Z LLC, la matriz de todas cuantas hay detrás de esta operación.

Cuatro de los siete consejeros del Zaragoza tienen una vinculación directa o indirecta con Gil Marín (Emilio Cruz, Mariano Aguilar, Gustavo Serpa y Cristina Llop). Además, Mark Affolter, consejero del fondo Ares y de Atlético HoldCo, mayoritaria en el club madrileño, posee la mitad de las sociedades de Mas y Miller en el Zaragoza. Prácticamente todos los nuevos propietarios tienen alguna vinculación previa con el fútbol, las citadas con raíces rojiblancas, en el Inter de Miami, el Lens o el Millonarios.

Una maraña de sinergias empresariales, unión de intereses y combinación de apoyos que ha dado como resultado lo que hoy vemos, una praxis y una manera de hacer distintas. El Real Zaragoza ha tenido ya varios propietarios. Con el contexto y la perspectiva que da el tiempo, magnífica fue la mayoría de la etapa de la familia Soláns, terrible la de Agapito Iglesias y de supervivencia, trascendental al inicio y discreta en su desarrollo y su final, la de la Fundación 2032.

La del grupo de Jorge Mas, cuyo peso personal no es el mayoritario en la sociedad, ha desembarcado con una inversión importantísima (alrededor de 25 millones de euros en diversos conceptos), lo que es una clara declaración de intenciones. La siguiente será su implicación final con el estadio. En cualquier caso, esta etapa no hay que juzgarla de manera apriorística, sino que habrá que hacerlo por la fuerza de los resultados que consiga en lo que todavía está por venir. 

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