El zaragocismo está de luto. Uno de los mejores presidentes del Real Zaragoza, José Ángel Zalba, falleció de manera repentina a la edad de 80 años tras desvanecerse en su propio domicilio a primera hora de la mañana cuando desayunaba con su familia y no pudiéndose hacer nada en el hospital para salvarle la vida. Con él muere parte de la historia del club que tanto amaba.

Natural de la localidad cincovillesa de Biota, Zalba entró al club de adolescente y ocupó por primera vez el máximo cargo en la entidad en a los 29 años, convirtiéndose en el presidente más joven de Primera División, récord que mantiene en la actualidad. Se convirtió en el 17º presidente de la historia, tomando el testigo de en la presidencia de Alfonso Usón. Y su impacto se notó desde el primer momento. Cuando llegó, el Real Zaragoza se encontraba en la categoría de plata, logró el ascenso en su primera temporada al frente y cuatro años más tarde, en 1975, los aragoneses lograron su mejor puesto histórico en Primera alcanzando el subcampeonato tras ya haber sido terceros la anterior campaña. 

Además, en la siguiente temporada se jugó la primera final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid, aunque no pudo levantar el trofeo en un choque muy polémico. Era la época de los Zaraguayos, uno de los equipos más recordados y exitosos que ha tenido el Zaragoza. Un plantel en el que militaban los Arrúa, Ocampos, García Castany o Diarte, entre otros, y que no hubiera sido posible sin su labor. Una generación que tiene su marca y su sello.

Además, Zalba apostó con fuerza desde su llegada por la cantera, siendo el máximo responsable e impulsor de la construcción de la Ciudad Deportiva actual, que se inauguró en 1974 y fue la primera de este tipo en el país. Un hombre que derrochaba carisma y al que su influencia en el mundo del fútbol español de la época le llevó a presidir el comité organizador del Mundial que se celebró en España en 1982, motivo por el cual presentó su dimisión como presidente de los aragoneses en 1977.

Pero su pasión por el Real Zaragoza le llevó a volver a tomar las riendas, años después, del club en 1988. Confío en Víctor Fernández como entrenador y con él nació el germen del equipo que ganaría la Copa del Rey y posteriormente se alzaría con La Recopa de París. Genio y figura, considerado uno de los primeros presidentes mediáticos del fútbol español, le quedó la espinita de no haber podido lograr ningún título en ninguna de las dos etapas en las que estuvo al frente del Zaragoza, aunque para el presidente ese trofeo era el «cariño» y el «respeto» que confesaba sentir desde todos los ámbitos del zaragocismo.

Contrario a la conversión de los clubs en sociedades anónimas deportivas decretada por el Consejo Superior de Deportes, se despidió del equipo de su vida a finales de 1992, cuando Alfonso Soláns llegó a la presidencia.

Las reacciones

Tras conocerse la triste noticia, no tardaron en llegar las primeras reacciones a la muerte de Zalba. «Hoy es un día triste para la familia zaragocista. Queremos mandar todo nuestro apoyo a familiares y amigos en estos difíciles momentos. Descanse en Paz», publicó el Real Zaragoza en sus redes sociales.

Desde el club aragonés ya trabajan buscando la mejor manera de honrar la memoria de Zalba. «La Federación Aragonesa de Fútbol quiere mostrar sus condolencias por el fallecimiento de José Ángel Zalba, uno de los presidentes más carismáticos de la historia del Real Zaragoza y trasladar a la familia y amigos su pésame por esta gran pérdida», decía el organismo deportivo.

El que también tuvo unas palabras para recordar al popular mandatario fue Jorge Azcón, alcalde de Zaragoza. «Mi más sentido pésame a la familia de José Ángel Zalba, uno de los presidentes del Real Zaragoza que marcó época y estilo» señaló el primer edil.

La muerte de José Ángel Zalba es la muerte de uno de los hombres que hizo crecer al club aragonés y lo colocó en el mapa nacional del fútbol. Una figura sin la que no se entendería la historia que vino tras él de un Real Zaragoza que llora la pérdida y dice adiós a uno de los suyos.