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El Periódico de Aragón

La actualidad del Real Zaragoza

Cuidado con el león. La previa del estreno liguero entre la UD Las Palmas y el Real Zaragoza

Un Real Zaragoza con nuevos dueños inicia en Las Palmas su décima campaña seguida en Segunda eludiendo hablar de ascenso o pomada

Juan Carlos Carcedo, técnico zaragocista, junto al escudo del club en la sala de prensa de La Romareda. ANGEL DE CASTRO

Agosto de 2022. Día 13. Casi 14 por obra y gracia de la hora (23.00) fijada para un partido de fútbol. Comienza una nueva era para uno de los clubs más prestigiosos del fútbol español que, sin embargo, anda en horas bajas desde hace demasiado tiempo. El Real Zaragoza, el séptimo club con más títulos del país y el décimo en la clasificación histórica, inicia este sábado su décima temporada consecutiva en Segunda División. Lo nunca visto en los 90 años de historia de una entidad que ya es la segunda con más campañas consecutivas en la categoría de plata. Solo el Lugo le supera. 

La nueva era viene marcada por el estreno de propiedad. Por primera vez, el Real Zaragoza queda en manos no aragonesas o relacionadas íntimamente con la comunidad. Un conglomerado de empresarios del que Jorge Mas es la cabeza visible se ha hecho cargo de un club que afronta el enésimo intento de huida de un infierno que tiene al zaragocismo abrasado. Baja la deuda y mejora la situación económica, pero el Zaragoza sigue en Segunda.

El objetivo no puede ser otro que regresar de una vez al lugar de donde nunca se debió salir. Pero, esta vez, el Real Zaragoza evita voluntariamente referirse explícitamente al ascenso. Tampoco a la famosa pomada que perseguirá para siempre a Miguel Torrecilla, director deportivo del club. No es que ambos términos hayan quedado vetados, o sí, pero mejor no referirse a ellos. 

Así que el Zaragoza de la 22-23 afronta el estreno liguero camuflado en un perfil bajo, seguramente, por voluntad propia. Nadie cuenta con el equipo aragonés como candidato claro al ascenso y eso, el efecto sorpresa, es, precisamente, lo que parece buscarse a base de trabajo, sacrificio y sudor. Para ello, el club puso el equipo en manos de Juan Carlos Carcedo, un entrenador con todo por demostrar como primero pero con una extraordinaria hoja de servicios como segundo de Unai Emery, un grande de esto. El riojano, que tiene encantados a todos los sectores de la entidad, es, seguramente, una de las armas secretas con las que se pretende acometer el asalto silencioso.

Sin hacer ruido

Así que, sin hacer demasiado ruido pero gallardo tras una notable pretemporada, el nuevo Zaragoza llega al inicio de la competición con trabajo por hacer pero con mucho ya hecho. El equipo parece ya envuelto en una identidad propia adquirida a través de unos rasgos básicos impuestos por Carcedo. Presión alta, solidaridad y agresividad marcan el trabajo defensivo de un equipo que, en el apartado ofensivo, parece haber incorporado ciertos automatismos inexistentes la pasada campaña. 

Pero el problema sigue estando ahí arriba, la madre del cordero en las últimas temporadas. Con al menos un delantero todavía por llegar, el Zaragoza afronta la cita inaugural del campeonato sin su punta titular, Iván Azón, al que la rodilla izquierda le privará de estrenar el 9 que se ha ganado a pulso. El parte oficial habla de una contusión pero el jugador ni siquiera ha asomado con el grupo en toda la semana.

Así que el debutante Giuliano se convierte en una alternativa para ejercer de referencia ofensiva del equipo en Las Palmas. El argentino, tras una pretemporada gris, se juega el puesto con Narváez, cuya salida es uno de los objetivos veraniegos del club. El colombiano puede pasar de la rampa de la salida a un lugar en la primera foto oficial de la temporada.

La otra duda en el once alcanza a la medular, donde Francho y Vada pugnan por una posición para la que el argentino ha hecho más méritos durante el verano. Sin embargo, la fortaleza física del rival en esa zona del campo podría abocar a Carcedo a recurrir al mayor despliegue y sacrificio defensivo del canterano.

El resto del once parece claro, sobre todo atrás, donde Cristian es tan fijo como el cuarteto de zagueros (Gámez y Chavarría en los laterales y Francés y Jair en el centro). En la sala de máquinas, Grau y Manu Molina parten como indiscutibles, mientras que Bermejo y Mollejo se perfilan como ocupantes a pierna cambiada en los costados.

Por su parte, la Unión Deportiva afronta la cita en pleno proceso de regeneración. El club canario dejó salir a Jesé y ha traído a Vitolo, cedido por el Atlético de Madrid, como fichaje estrella. El extremo arrastra molestias pero estará en el banquillo. 

El que verá el partido desde el palco es el extremo mallorquín Marvin Park, cedido por el Real Madrid, que ya ha sido presentado pero cuyo debut tendrá que esperar en un equipo del que Jonathan Viera volverá a ser el epicentro. El capitán tendrá que buscar la asociación con futbolistas de talento como el joven Alberto Moleiro, al que Las Palmas mantiene en la plantilla pese a las ofertas nacionales e internacionales, o los llegados esta temporada para el ataque, como Álvaro Jiménez y Marc Cardona. Pejiño, otra pieza básica, estará ausente por sanción.

La espera ha llegado a su fin. El león, agazapado, espera para atacar. Sabe que la carrera será larga y que lo tiene difícil, pero eso le hace aún más peligroso. 

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