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El Periódico de Aragón

REAL ZARAGOZA

Pocos fichajes y menos protagonismo

De las cuatro caras nuevas solo Manu Molina fue titular. Giuliano tuvo al final la mejor ocasión

Manu Molina intenta hacerse con el balón durante el partido de este sábado. JOSÉ CARLOS GUERRA / LA PROVINCIA

Los cuatro fichajes que ha hecho hasta la fecha el Real Zaragoza estuvieron en el estadio Insular, pero con muy diferente protagonismo. Solo uno, Manu Molina, estuvo de inicio en el primer once de Carcedo al frente del equipo aragonés. Mollejo y Giuliano salieron al final, mientras que Rebollo estuvo en el banquillo. El equipo zaragocista necesita más refuerzos y también algo más de los que ya tiene.

Manu Molina jugó 86 minutos compartiendo la sala de máquinas del equipo aragonés junto a Jaume Grau. Generoso en el esfuerzo y en las coberturas, el medio completó un partido sobrio y de gran desgaste aunque sin demasiado brillo. La presión de Las Palmas en el centro del campo ahogó un tanto el juego del Zaragoza, sobre todo en la primera parte, en la que los locales dominaron más y los aragoneses no encontraron la manera de crear peligro. No dispararon a puerta. Según las estadísticas, Molina tocó 59 balones con un 80% de pases precisos.

Mollejo tuvo un poco más de 25 minutos, al reemplazar a Puche, la gran novedad en el once, en el minuto 64. Como exjugador del Tenerife, se llevó la pitada del estadio. Se colocó en la banda derecha, a pierna cambiada, mientras Eugeni se situaba en el lado contrario. El catalán creó más peligro, aunque Mollejo dejó muestras de su inconfundibles intensidad y pelea continua. Tocó 8 balones con un 80% de pases precisos.

Giuliano fue el último en aparecer por el césped, en el minuto 80, para reemplazar a un Narváez tan activo como poco peligroso. Salió con hambre, aumentó la presión en punta y estuvo a punto de sorprender a todos con una de las mejores acciones del partido en el minuto 89. Tras una galopada por la banda izquierda llegó hasta línea de fondo, remontó la cal y a punto estuvo de sorprender a Vallés aunque casi no tenía ángulo. Esa frescura se había echado en falta algo antes, con un Narváez que produce muchas faltas pero pocas ocasiones.

En un partido sin goles y, con pocas oportunidades, el impacto de los nuevos fichajes fue todavía escaso. El equipo de Carcedo no acertó en las pocas ocasiones de que dispuso y tuvo que ser el de siempre, Cristian Álvarez, quien evitara sustos mayores tanto al principio del partido como en el último disparo de Curbelo. El Zaragoza no pudo empezar ganando pero sí supo ganar un punto y poner así la primera piedra del camino.

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