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Jair y diez más

El central es el único jugador de campo de la plantilla zaragocista que ha disputado todos los minutos hasta ahora. Su liderazgo y regularidad le hacen fijo para Carcedo

Jair se eleva sobre un defensa para rematar de cabeza en el partido ante el Lugo. Jaime Galindo.

Jair es intocable. Lo fue para Iván Martínez y JIM durante sus dos primeras temporadas como blanquillo. Y lo está siendo ahora para Carcedo. El portugués es, un año más, uno de los fijos. Su liderazgo y regularidad en el centro de la defensa le están dando al Real Zaragoza la solidez defensiva necesaria para ser el cuarto equipo menos goleado de LaLiga SmartBank.

El central hispano-luso recaló en el Real Zaragoza el verano de 2020 y desde entonces ha jugado siempre que ha estado disponible. En su primera temporada como blanquillo disputó 28 encuentros, ya que se perdió el primer tramo de competición debido a una lesión. Una cifra que aumentó considerablemente en su segunda temporada, en la que disputó 39 de los 42 partidos de liga, perdiéndose el partido ante el Almería, en el que cumplió sanción por acumulación de tarjetas amarillas, y los duelos ante Lugo y Real Sociedad B, de los que se ausentó por un proceso vírico.

Una dinámica que no ha variado en absoluto esta campaña, y que ya le han situado como el jugador de campo con más minutos en sus piernas. Jair ha jugado los 540 minutos que se han disputado, al igual que Cristian Álvarez. Por encima de Manu Molina (509) o Alejandro Francés, que también lo había jugado todo pero que se perdió los dos últimos choques ante la Ponferradina y el Sporting por su lesión en el ligamento colateral cubital del codo derecho.

La importancia de Jair es mayúscula en el centro de la zaga. Más aún como complemento de un Francés que ha sido su acompañante más habitual. Aunque por su lado han pasado otros centrales, como Atienza, Peybernes o Guitián, ha sido el canterano el que mejor ha congeniado con él. También Lluís López, con condiciones más parecidas a las de Francés y que firmó una gran actuación el pasado sábado ante el Sporting y que de lo mejor del equipo en Ponferrada e incluso en la derrota contra el Lugo.

Buena compañía

Y es que la comodidad de Jair depende en gran medida de su acompañante. Alguien que supla sus carencias en salida de balón y le cubra las espaldas cuando haya balones al espacio. Su imponente 1,90 le convierte en un jugador dominador en juego aéreo, ya que ha ganado el 62% de los balones disputados por alto esta temporada. Un porcentaje que se eleva hasta el 79% si nos fijamos en los duelos que gana por abajo gracias a su contundencia.

Carcedo, amante del orden táctico y de la solidez defensiva, está construyendo un equipo desde la base, al que le costó arrancar en ataque pero que apenas ha dejado dudas en defensa. Con Jair como pilar fundamental, cerrar la portería es una de las primeras lecciones de este renovado Zaragoza. Así fue ante Las Palmas y Levante, donde los blanquillos se mostraron muy solventes en labores defensivas. Al igual que en Cartagena, donde la polémica expulsión de Grau y la posible mano de De Blasis echaron por tierra la imbatibilidad zaragocista.

Aunque fue ante el Lugo cuando el central y el Zaragoza se descosieron. Un experimento de Carcedo con tres centrales y las modificaciones en la segunda mitad dejaron en evidencia a un Jair que sufrió cuando le buscaron la espalda con balones en largo. Sin embargo, los partidos ante Ponferradina y Sporting han vuelvo a demostrar que tanto la línea de cuatro como Jair son inamovibles. 

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