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La opinión de Sergio Pérez

Gueye, Azón y la llave del destino del Real Zaragoza

Pape Gueye se eleva por encima de la defensa del Mirandés para rematar de cabeza en presencia de Azón. PRENSA2

En la hora de las valoraciones, cuando había que poner nombres a los problemas y apellidos a las soluciones, el tándem formado por Raúl Sanllehí y Miguel Torrecilla llegó a una conclusión principal: la vía de agua por la que el Real Zaragoza había naufragado estaba en la línea del ataque. Por ello, en verano, apenas tocaron la estructura base de la defensa, margen aparte de la resolución del indeseado caso Chavarría, añadieron con Manu Molina una pieza dinamizadora con el balón en el centro del campo y focalizaron sus esfuerzos en el frente ofensivo, donde los elegidos fueron Gueye, Simeone y Mollejo.

A pocas horas de disputar la octava jornada en casa contra el Eibar, las lágrimas por la falta de gol no han desaparecido, como tampoco lo ha hecho por el momento esa importantísima carencia y de larga duración, heredada de temporada en temporada. Como la campaña pasada, el Real Zaragoza continúa en buenos números en defensa (0,85 goles de media recibidos, seis en siete partidos) y malos en ataque: cuatro tantos anotados (0,57 por encuentro).

Además de otras razones, como la falta de constancia en el rendimiento, la irregularidad en la generación de juego y en los ritmos de partido, algunos problemas serios en defensa de diferente origen ante el Lugo y en Miranda o varios errores individuales con alta penalización, el quid principal de la cuestión continúa estando en la falta de gol. Los números son inobjetables e indefendibles. Sí, en cambio, el contexto en el que se han producido.

En este primer mes y medio de competición, Juan Carlos Carcedo todavía no ha podido disponer en plenitud física de todos sus delanteros al mismo tiempo. Giuliano Simeone está respondiendo incluso por encima de las expectativas (tres de los cuatro goles llevan su firma, como indiscutiblemente una de las camisetas titulares), Iván Azón acaba de reaparecer tras sufrir un edema óseo que frenó su buena pretemporada, a Mollejo le costó en exceso entrar en ritmo y Gueye llegó fuera de forma y su proceso de adaptación se ha alargado en demasía. Sonrió en su presentación y no ha vuelto a sonreír. Ya en octubre, ha disputado solo 27 minutos y el técnico lo ha usado como recurso a la desesperada en los minutos finales como delantero-torre puro de área. En Anduva cazó un par de cabezazos y a punto estuvo de marcar con la diestra. No lo logró.

El senegalés fue el fichaje estrella del verano, un delantero de categoría superior según entienden quienes han apostado por él, en ningún caso para ocupar el rol que ha tenido hasta ahora. Ante el Eibar, Carcedo tendrá por fin a sus cuatro principales atacantes disponibles y en buena condición física. De lo que pase con ellos a partir de este punto de la temporada, de cómo sean capaces de rendir individualmente, de qué cota futbolística alcancen las combinaciones que se pueden hacer con todos ellos y, sobre todas las cosas, del número de goles que hagan, que hay muchos pendientes, dependerá el destino de la temporada.

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