Entrevista | Centrocampista del Badajoz y jugador del Real Zaragoza siete temporadas, entre 2016 y 2022

Javi Ros: "Pasé momentos duros, pero tenía claro que yo no sería un problema para el Real Zaragoza"

El centrocampista habla de su etapa de siete temporadas en el club, "al que prácticamente debo mi carrera, donde encontré mi sitio, ya que soy un zaragocista más", recuerda su lesión, su salida de la entidad y el penalti ante el Elche y confía en la reacción zaragocista: "Subir directo es muy complicado, pero hay mimbres para competir y entrar en el playoff"

Javi Ros, en una entrevista en su etapa como jugador del Real Zaragoza.

Javi Ros, en una entrevista en su etapa como jugador del Real Zaragoza. / JAIME GALINDO

S. Valero

Han pasado ya tres meses de su salida tras siete temporadas y ser el segundo capitán del Real Zaragoza. ¿Ya duele menos el adiós?

No fue fácil salir de casa, para mí han sido siete años muy importantes a nivel deportivo y personal. En Zaragoza he encontrado mi sitio, pasa el tiempo y ya estás más tranquilo, pero yo siempre he peleado y peleo por hacer lo que más me gusta y tengo la motivación de esta nueva etapa en Badajoz.

¿Tenía el sueño de colgar las botas en el Zaragoza?

Cuando te sientes tan a gusto y tan querido es obvio que me habría encantado decir adiós y retirarme allí. No ha podido ser, pero no hay nada que reprochar. Estoy agradecido al club por la oportunidad y muy orgulloso de haber defendido esa camiseta.

"Cuando te sientes tan a gusto y tan querido es obvio que me habría encantado decir adiós y retirarme allí. No ha podido ser, pero no hay nada que reprochar"

Lo hizo en 160 ocasiones, de los jugadores que más en la historia reciente tras Cristian y Zapater. Hasta enero de 2020 jugó mucho y aquella lesión de rodilla le marcó. Fue un antes y un después.

Sin duda. Hasta entonces tuve una regularidad importante, jugué bastante con todos los entrenadores que hubo, pero esa lesión me mermó mucho. Fue muy grave y además la recuperación, que pensaba que la habíamos hecho bien, al pasar los primeros 5 meses quise ayudar en el 'playoff', estar cuanto antes, y eso hizo que me precipitara en ese regreso. Volví con molestias, enseguida empezó la temporada con Baraja y seguí jugando con dolor.

Y tuvo que parar tras jugar tres meses y 15 partidos con ese dolor.

Sí, prácticamente toda la primera vuelta hasta que la rodilla me dijo basta y no pude más. Me costó mucho dar el paso de volver a parar, pero la rodilla no me permitía seguir y fue lo más sensato, ya que no estaba al 100%. Estuve de baja toda la segunda vuelta, aunque fui al último partido citado, pero sin acabar la recuperación del todo.

"Se te pasan por la cabeza un montón de cosas y era una de las posibilidades, que la rodilla no respondiera y tuviera que retirarme. Siempre confié en poder recuperarme, si en una lesión así no crees en recuperarte no lo haces"

Era una lesión de cartílago y son siempre complicadas. ¿Llegó a pensar que no le iba a permitir volver?

Se te pasan por la cabeza un montón de cosas y era una de las posibilidades, que la rodilla no respondiera. Siempre confié en poder recuperarme, estaba esa convicción y la ayuda de Andrés Ubieto, además de gente tan especial para mí como Héctor Lasanta y Mikel Sanz. Fueron los tres fundamentales y les estaré eternamente agradecido por ayudarme a seguir creyendo. Es que, en una lesión así, si no crees que te recuperas no lo haces con total seguridad.

El caso es que cuando volvió en el verano de 2021 ya no tenía espacio en el Zaragoza de Miguel Torrecilla y JIM.

Al empezar la pretemporada, Miguel me transmite que no tengo sitio y lo voy a tener difícil y yo le digo que aún no sé cómo me va a responder la rodilla, que necesitaba dar continuidad a entrenamientos de nivel para saber si iba a poder regresar en plenitud. Le comunico que no puedo irme a ningún lado tras tantos meses de baja y, sin tener la certeza de que la rodilla aguantara, no podía marcharme para engañar a un club. También le dije que si me encontraba bien podía ayudar al equipo en el rol que me tocara y hacerme con un hueco, porque además así fue siempre mi carrera, nunca he ido a un sitio con la vitola de indiscutible.

En enero se abre la puerta del Amorebieta.

Viendo que la rodilla respondía a las mil maravillas en los entrenamientos y por cómo había ido la primera vuelta lo que quería era jugar y salió esa opción. Y estoy superagradecido de esa oportunidad, porque entiendo que el no jugar había generado esa duda de que no estaba bien y nada más lejos de esa realidad. Allí demostré que Javi Ros estaba apto y para dar su 100%.

Javi Ros, en un partido de esta temporada con el Badajoz.

Javi Ros, en un partido de esta temporada con el Badajoz. / CD BADAJOZ

¿Se sintió maltratado por el club o por el entrenador en esos meses en los que no contó? Eguaras, por ejemplo, en una entrevista, dijo que su situación era muy injusta.

Pasé meses muy complicados, momentos duros que pensaba que no iba a vivir nunca, pero yo tenía claro que no iba a ser un problema nunca para el Zaragoza. Mi conciencia está muy tranquila, hice lo que tenía que hacer, trabajar lo más duro posible. Las decisiones que se tomaron pueden ser más injustas o menos, estar más o menos de acuerdo o de ninguna manera estarlo, pero yo me centré solo en ayudar en cada entrenamiento para que el equipo estuviera en la mejor disposición de ganar cada partido.

En junio, al regreso del Amorebieta ya lo vio claro. Si no se contaba con usted, lo mejor era la salida. De hecho, fue una de las primeras.

Yo tenía la esperanza de que se me diera la oportunidad de seguir, al menos hacer la pretemporada y poder demostrar que tenía un sitio, pero no fue así y se me dijo que debía salir. Y puse todo de mi parte para ayudar al club a confeccionar la plantilla y para tener para mí opciones de mercado.

¿Su mejor y su peor momento como zaragocista?

No me quedaría con un solo momento. Fueron muchos los buenos, pero también los hubo malos. Todos me hicieron crecer y madurar. Obviamente, los malos momentos como las eliminaciones de los dos 'playoffs' están ahí, aunque los tomo siempre como algo positivo para aprender. Y en Zaragoza, con la pasión que se vive todo, la felicidad de los buenos instantes es inolvidable.

"El penalti ante el Elche son decisiones que se toman, había estudiado bien a Badía y creía que era la mejor forma de tirarlo. Lo asumí el fallo, pero obviamente le di muchas vueltas"

Aquel penalti 'a lo Panenka' contra el Elche. ¿Le dio muchas vueltas?

Son decisiones que se toman, había estudiado bien a Badía, sabía que bajo palos era rápido y creía que era la mejor forma de tirarlo. Asumí el fallo, obviamente le di muchas vueltas, además en este caso no logramos la clasificación, nos fuimos de vacaciones y todavía había más tiempo para pensar en eso. 

¿Qué significa el Zaragoza en su carrera? Su club de formación es la Real Sociedad, pero quizá aquí es donde más se reconoce al Javi Ros futbolista.

Sin duda. La Real Sociedad me lo dio todo y la oportunidad de formarme, pero en el Zaragoza encontré mi lugar, donde a nivel profesional di mucho y al club que prácticamente debo mi carrera por hacer tantos años lo que me gusta. Zaragoza y el Real Zaragoza, también su afición, me han conquistado, tienen un hueco enorme en mi corazón. Soy un zaragocista más, sigo al equipo, viviré ahí al retirarme… Es, en toda la extensión de las palabras, mi casa.

"Tanto Eguaras como Alberto Guitián fueron muy especiales como compañeros y de los técnicos en el Zaragoza me quedaría con Imanol Idiakez. No tuvo ni la suerte ni el tiempo para demostrar el gran entrenador que es"

¿Con qué compañero se queda de su etapa en el Zaragoza?

Han sido tantos… sería injusto quedarme con uno. Tanto Íñigo Eguaras como Alberto Guitián fueron muy especiales, traté mucho con ellos, aunque tengo muy buena relación con muchísimos. Y esto me enorgullece, las muestras de cariño que he recibido, porque lo que queda es la persona y me siento un privilegiado.

Entrenadores ha tenido hasta doce distintos en el Zaragoza. ¿Elige uno?

De todos he aprendido, pero me voy a mojar y me quedaría con Imanol Idiakez. Ya lo había tenido en el Sanse y en el Zaragoza no tuvo ni la suerte ni el tiempo para demostrar el gran entrenador que es.

¿Y cómo ve al equipo desde las distancia? La primera crisis de la temporada ya la está viviendo.

No se ha arrancado de la forma en que se esperaba y eso trae siempre momentos como este. Confío y deseo que el equipo sea capaz de lograr esa regularidad, pero ahora es importante mantener la tranquilidad y seguir trabajando fuerte.

"Pude trabajar muy poco tiempo con Carcedo, solo diez días, pero mis sensaciones en ese inicio fueron muy buenas y me gustó mucho lo que vi, pero obviamente los resultados no se están dando"

¿Cómo ve a Carcedo?

Pude trabajar muy poco tiempo con él y con su cuerpo técnico, solo diez días, pero mis sensaciones en ese inicio fueron muy buenas y me gustó mucho lo que vi. Creo que se sentaban buenas bases en ese trabajo inicial que yo viví, pero es obvio que los resultados no están acompañando.

Como mínimo, Carcedo no ha solucionado el problema del gol que ha tenido el Zaragoza en los últimos años. Marcando tan poquito es imposible mirar hacia arriba.

Está costando generar fútbol y hacer esos goles, lo dicen los datos y también se ve, pero hay jugadores de mucha calidad arriba, y no solo los delanteros, también la segunda línea o en la estrategia. La plantilla ha cambiado y la conozco bien, sé que hay mimbres, pero si te metes en dinámicas irregulares es más difícil encontrar el gol y tener ese punto de equilibrio entre defensa y ataque, pero estoy convencido de que lo harán.

"Un cambio de propiedad de ese tipo da una gran esperanza, pero también necesita un proceso y mucho más en un escenario tan complicado como la Segunda. Los nuevos inversores vienen con seriedad, con ganas de hacer bien las cosas"

El Zaragoza ha vivido un cambio de propiedad al que usted solo le dio tiempo de ver el aterrizaje. Una inversión fuerte, el objetivo de subir…

La exigencia del ascenso no es solo de este año y con los nuevos. Ha estado siempre y estará. Es que es un club grande y su afición es la mejor, por lo que solo puede ser así. Un cambio de ese tipo da una gran esperanza, pero también necesita un proceso y mucho más en un escenario tan complicado como la Segunda, donde hay tantos candidatos al ascenso. Los nuevos inversores vienen con seriedad, con ganas de hacer bien las cosas, lo que se nota también en los detalles, en las pequeñas cosas que ayudan mucho, como las mejoras en los campos de entrenamientos, otro gimnasio… Espero que sigan teniendo ganas de seguir mejorando el club y creo que así también irá mejorando a nivel deportivo la situación.

¿Tiene plantilla el Zaragoza para subir?

Sí, creo que sí. La plantilla es para competir ese ascenso. Subir directo es muy complicado porque hay equipos con mucho presupuesto, pero sí para entrar en el 'playoff'. Hay mimbres para eso.

Una frase manida estos años es que la camiseta del Zaragoza pesa más que otras. ¿Está de acuerdo?

Es que para mí ha sido un honor, un orgullo y un placer vestirla. No he tenido muchas más camisetas en mi vida deportiva y no sé si pesa más o no, pero la responsabilidad de llevar el escudo del león la sientes y eso motiva mucho. Te hace ser muy exigente contigo mismo y dar el 100%. Jugar en el Zaragoza es una responsabilidad enorme, pero en el mismo porcentaje lo suponen el orgullo y la motivación.

¿Cuánto peso tiene la espinita de no haber logrado el ascenso?

Está ahí, uno de mis objetivos personales era ese, aunque me fui con la conciencia muy tranquila porque di el máximo y cuidé todos los detalles para eso. Me habría gustado ser partícipe de ese logro, ojalá llegue pronto y seré uno más en la celebración..

En su adiós también mencionó de manera muy especial a la afición.

Es que me he sentido muy querido y se me ponen los pelos de punta de recordarlo. Me he visto reflejado con la forma de pensar, los valores y el sentir de la afición. Quise en mi despedida que se notara ese especial cariño que le tenía a la gente, aunque es imposible mostrar todo eso con unas palabras.

"El zaragocismo es exigente, sin duda, pero es que entiendo que así tiene que ser. Es una suerte poder jugar en ese estadio, un valor tremendo. Para cualquier jugador es el sitio ideal para sentirse futbolista y realizado"

¿La Romareda es demasiado exigente?

Lo es, sin duda, pero es que entiendo que así tiene que ser. Es una suerte poder jugar en ese estadio, un valor tremendo. Para cualquier jugador es el sitio ideal para sentirse futbolista y realizado. 

Ha dado el paso de jugar en Primera RFEF, en el Badajoz. ¿Cuál es ahora su meta?

Una de las cosas por las que decido venir es que puede ser un buen sitio para volver a Segunda y también porque aquí la gente es exigente y fiel, en una ciudad donde también se vive el fútbol de una manera intensa, con una masa social importante, con un estadio y unas instalaciones que son espectaculares. Estoy muy ilusionado y ojalá consigamos una regularidad de resultados, no hemos empezado como esperábamos, pero buscamos esa continuidad para mirar a los puestos altos.

Tiene 32 años ahora. ¿Cuánto tiempo de fútbol cree que le queda a Javi Ros?

No lo sé, me veo con ilusión y con ganas. He firmado dos años aquí y no pienso en eso, solo en disfrutar. El tiempo dirá. Mientras me vea con fuerzas seguiré dando guerra.

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