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La opinión de Sergio Pérez

La revolución de Escribá y el pie duro de Gueye

Gueye, que trabajó mucho, sonríe después de una acción de ataque en Albacete. PRENSA2

En estos días en los que Luis Enrique ha puesto en el centro del universo futbolístico la figura del entrenador, ya no solo como un director técnico al uso sino como un foco de atención permanente y protagonista principal de novedosas aventuras comunicativas, el planeta alrededor del cual ha hecho girar todos los satélites, el Real Zaragoza está viviendo sus primeras fechas con un nuevo preparador. Fran Escribá nada tiene que ver con el seleccionador.

Desde su llegada a la ciudad, el valenciano ha huido de estridencias, ha impuesto un liderazgo sereno e implantado un modelo de juego absolutamente clásico. En Albacete continuó con el mismo esquema pero revolucionó la alineación. Introdujo siete cambios por la concentración de partidos en solo una semana, por aquello de la dosificación de los esfuerzos y el deseo de hacer algo más grande la plantilla que en sus primeros encuentros, donde la estrechó de manera importante. Así fue como salió al Carlos Belmonte. Así y a intentar que uno de esos detalles que suelen decidir los partidos en esta categoría le volviera a sonreír. Esta vez no hubo gol postrero y el Real Zaragoza sumó un punto. Escribá todavía no ha perdido en Liga: tres empates y un triunfo.

Gueye, cuya actitud en el campo es buena, fue uno de los beneficiados de las rotaciones masivas. Después de una primera parte absolutamente soporífera, con un par de saltos al vacío por alto de Ratón y otro par de buenas paradas para compensar semejantes bailes en el aire, el Real Zaragoza volcó algo más el campo hacia el área del Albacete en la segunda mitad y trató de buscar con centros laterales por arriba al gigante senegalés en su único espacio de verdadera influencia, las alturas.

Uno de esos centros lo cazó Gueye al vuelo pero su remate lo repelió el portero local. Fue ahí donde se le vieron las costuras que le descosen de manera llamativa. El rechace le cayó a la bota y enseguida se hizo un nudo marinero. Anteriormente ya había protagonizado otras acciones delatoras, todas ellas con el pie: en conducción, en controles, en disparos, la mayoría mal resueltos por la ausencia de cualificación técnica. Después de 19 jornadas de Liga todavía no ha marcado. Es difícil hacer gol en un deporte que se juega mayoritariamente por el suelo con un pie así de duro.

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