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La opinión de Sergio Pérez

Jair, Rebollo, López Toca y el pellizco de la Segunda División

Todo lo bueno que había construido el Real Zaragoza en las dos últimas jornadas desapareció contra el Amorebieta con un inicio de partido terrorífico, lleno de despistes y demasiados espacios mal ocupados. Después del primer gol local, el equipo reaccionó desde el punto de penalti y López Toca y Fuentes Molina, su colega en el VAR, le birlaron otra pena máxima. Velázquez tendrá que seguir haciendo ajustes. La Segunda División volvió a pellizcar de ese manera tan suya y tan molesta.

López Toca muestra la amarilla a Sibo tras el penalti a Mouriño con Jair al lado.

López Toca muestra la amarilla a Sibo tras el penalti a Mouriño con Jair al lado. / CARLOS GIL-ROIG

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Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Todo lo bueno que el Real Zaragoza había construido en las dos últimas jornadas, saldadas con una victoria ante el Leganés y un empate frente al Espanyol, pero sobre todo con un nivel de consistencia y fiabilidad alto, desapareció en el terrorífico inicio de partido contra el Amorebieta. El equipo no compareció en Lezama y si lo hizo fue a unas revoluciones a las que no se puede competir en el fútbol profesional: dormido, amodorrado y sin la energía y la intensidad que Julio Velázquez había logrado transmitir a su plantilla tras el batacazo de Albacete.

En diez minutos, el Real Zaragoza perdía 1-0 y no lo hacía por dos por el error inicial de Jauregi en el lanzamiento de un penalti que puso en evidencia la temporada de Jair Amador después del primer mes de competición. También que Rebollo no es Cristian Álvarez. El central reaccionó con una lentitud extrema a una acción que requería de más rasmia y la jugada terminó en un penalti berlanguiano en contra por el atropello posterior del meta. El Amorebieta lo falló. El Zaragoza insistió en seguir dormitando y el equipo local se adelantó en un córner defendido con la mirada.

Al partido se presentó Julio Velázquez con la misma disposición táctica que había provocado la buena reacción previa, con línea de cinco, aunque esta vez sin la actitud ni la atención adecuadas desde el pitido inicial. El Zaragoza volvió a presionar muy alto, pero el campo se le hizo enorme. La mala ocupación de los espacios y el desorden provocaron que el Amorebieta estuviera cómodo y encontrara caminos para escapar. El equipo estuvo poco consistente y vulnerable. Con el marcador en contra, Velázquez volvió a la línea de cuatro y, de la nada, en una falta botada por Toni Moya, encontró el todo: un penalti de baja intensidad a favor que materializó Maikel Mesa.

No cambió mucho el partido en la segunda mitad, en la que López Toca birló una pena máxima al Real Zaragoza después de un disparo de Moya que repelió un defensa con la mano sobre la línea de gol. Fuentes Molina, el colegiado de la sala VAR, ni siquiera advirtió a su colega. Momentos incomprensibles de este fútbol moderno tecnológicamente torpe e inverosímil. El mal uso humano de la máquina está pervirtiéndolo todo.

El Zaragoza regresó frío del norte. No le dio continuidad a los dos últimos buenos partidos y dio un paso atrás. Julio Velázquez tendrá que ir ajustando su propuesta y volver a pensar. Y valorar qué hacer con algunas piezas que no terminan de encajar. Después de frenar con éxito la caída al abismo que el equipo describía con Fran Escribá, el entrenador tiene ahora una segunda labor: conseguir que su Zaragoza no se despiste como este domingo y sea competitivo muchas más veces que endeble. La idiosincrasia propia de la Segunda División le pegó un buen pellizco en el hogar del Amorebieta con los errores típicos de jugadores de esta categoría, también los propios, y rivales que parecen débiles pero incomodan como fuertes.

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