La actualidad del Real Zaragoza

La amenaza de las indemnizaciones en el Real Zaragoza

El tamaño de la revolución que busca el club en este verano recuerda al de la temporada 2016-2017, donde el Zaragoza abonó más de un millón de euros para dar salida a futbolistas, cifra que por el contexto de la plantilla y la mayor dimensión salarial que hay se vería hasta positiva si se repite en el mercado que comienza

Cordero, en la presentación de Enrich, uno de los fichajes del verano pasado que deben salir en este.

Cordero, en la presentación de Enrich, uno de los fichajes del verano pasado que deben salir en este. / JAIME GALINDO

El Real Zaragoza, según las previsiones que maneja el club, va a contar con el límite salarial más elevado en esta etapa en Segunda para la próxima temporada, pero en el lado contrario está la amenaza de las indemnizaciones que en las salidas va a tener que desembolsar el club. En este sentido, el récord en la historia reciente estuvo en la importante revolución que llevó a cabo Lalo Arantegui en el verano de 2017, al poco de su llegada a la dirección deportiva, con 14 fichajes, el ascenso de 4 canteranos y con la continuidad de solo 5 jugadores y con algo más de un millón que hubo que abonar en hasta cinco salidas, del total de 17, que se enquistaron. Ahora, el panorama es similar en el tamaño de la revolución, pero es peor tanto en el contexto como en los mayores emolumentos que perciben los futbolistas que deben salir.

Así, muchos en el club firmarían que la cantidad en indemnizaciones se quedara en ese algo más de un millón de euros de 2017. Todo apunta a que será más. El Zaragoza tiene 18 jugadores que acaban contrato el curso próximo, el escenario más complejo para buscar una salida, porque descarta una cesión. Solo en las despedidas de Enrich, Jair y lecoeuche, que están los tres en un margen salarial entre los 300.000 y los 400.000 euros, ya se alcanzaría casi esa cifra si no hay acuerdos con otros clubs que permitan su salida asumiendo esos equipos su salario o al menos una parte. 

Hasta 18 jugadores de la plantilla acaban contrato en el próximo verano y la mitad al menos deben salir en una situación contractual que descarta una cesión

Y a eso se le añaden casos como los de Jaume Grau, al que todavía no se le ha comunicado que debe irse, aunque lo tendrá que hacer, Bermejo, que retorna de su cesión al Elche y que también está en la zona media salarial de la plantilla, o Sabin Merino, que supera los 500.000 euros en su ficha y al que la salida con una cesión (San Luis y Ferrol, en este caso compartiendo su salario) ya no vale en esta ocasión. Rebollo, Naranjo o Baselga, con una retribución mucho más modesta, también deben salir y está por ver lo que sucede con Nieto y Cristian, que vienen de lesión, aunque la determinación de ambos es seguir. Por no hablar de Poussin, también en 300.000 euros de emolumentos y dos años más, aunque ahí sí se puede buscar una cesión, como con Bakis, incluso aquí compartiendo su ficha.

La dificultad añadida

El panorama de esa revolución que ha fijado Víctor y que debe ejecutar Cordero es complicado y el reto es minimizar la cifra a pagar y acortar los tiempos para que no se eternicen. Y hay otro elemento intangible que lo dificulta y es que no pocos de los jugadores que deben salir (Enrich, Bakis, Lecoeuche, Poussin...) son apuestas del actual director deportivo, lo que no sucedía en aquel verano con Lalo Arantegui recién llegado. Entonces, el límite salarial del Zaragoza era de 5,651 millones y en el de la próxima temporada apunta al menos a doblar esa cifra, ya que se espera que supere los 10,7 de la actualización de enero pasado.

Solo los despidos de Jair, Enrich y Lecoeuche ya supondrían casi el millón de euros que hubo que abonar en 2017 en Lanzarote, Bedia, Xumetra, Barrera e Irureta. El Zaragoza, eso sí, solo contó con 5,6 millones de límite salarial aquel verano y en esta ocasión como mínimo lo doblará

Aquel verano, tras una temporada convulsa con tres entrenadores y con Láinez como salvavidas en el tramo final, se saldó con un cambio tremendo en la plantilla, con 14 fichajes (Cristian, Buff, Mikel González, Vinícius Araujo, Benito, Eguaras, Toquero, Ángel, Oyarzun y Grippo, libres, Borja Iglesias y Febas, mientras que se pagó un traspaso mínimo por Verdasca y Papu). Subieron del filial Guti, Delmás, Zalaya y Lasure y solo siguieron Zapater, Ros, Valentín, que se fue en enero, Ratón y Pombo, estos dos tras estar en el curso anterior con ficha del B.

El Zaragoza logró dar 17 salidas, 12 sin costo, Ángel, Samaras, Saja, José Enrique, Cabrera, Marcelo Silva, Dongou, Abraham, Casado, Fran, Iza y Bagnack, pero 5 con fuertes indemnizaciones: Lanzarote, a mediados de agosto, Edu Bedia, Xumetra, Irureta y Álex Barrera, sobre la bocina del mercado, todos con un año más y que tras firmar la carta de despido se comprometieron con otros clubs (el que más tardó fue el portero, al Delhy Dinamos en enero). Lanzarote y Edu Bedia se fueron al Goa, Álex Barrera, al Extremadura y Xumetra, al Olot, este último en diciembre.