La opinión de Sergio Pérez

La renovación de Liso y la caña de Víctor Fernández con los fichajes

La renovación de Adrián Liso hasta 2029 ha sido el primer movimiento oficial del Real Zaragoza en un mercado de verano que ha comenzado con el inconfundible y genuino sello de Víctor Fernández

Adrián Liso sujeta una caña con la camiseta con su nombre y 2029, el año hasta el que ha renovado.

Adrián Liso sujeta una caña con la camiseta con su nombre y 2029, el año hasta el que ha renovado. / REAL ZARAGOZA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

En el río revuelto de la temporada 23-24 hubo un pescador que consiguió la mayor de las ganancias. Con las aguas muy picadas y casi toda la flota hundiéndose a babor y estribor, Adrián Liso sobrevivió a un temporal que dejó marcada a una parte importante de la plantilla y que va a hacer estragos este verano con una profunda reestructuración. En unas condiciones adversas, el canterano fue capaz de sacar un beneficio merecido y aprovechó la oportunidad que Víctor Fernández le dio. Fruto de aquello ha llegado esto.

Aquello fue una irrupción muy sólida en el primer equipo, trasladada a los números con dos goles de peso por los momentos en los que llegaron (en Huesca y ante el Racing de Ferrol) y en el juego con un fútbol vertical, valiente, veloz, generador de ventajas, con buen disparo y siempre molesto para los rivales. Lo que Liso acaba de recoger ahora es el premio de todo ese trabajo previo durante doce encuentros, ocho como titular, primero como revulsivo, luego como titular sin discusión. Suyo fue el gol que acercó el barco a la orilla de la salvación en El Alcoraz cuando hacía agua por todas partes.

La renovación de Liso hasta 2029 ha sido el primer movimiento oficial del Real Zaragoza en un mercado de verano que ha comenzado con el inconfundible sello de Víctor Fernández. Entre marzo y mayo, los ejecutivos de la SAD tuvieron que contar hasta diez en varias ocasiones para evitar que alguna chispa produjera un conato de incendio indeseable por ese modus operandi tan particular. Detrás del nuevo contrato del extremo zurdo de 19 años y de las lágrimas de felicidad de sus padres, naturales y verdaderas como el zaragocismo mismo, habrá una cascada de operaciones de todo tipo: salidas, entradas, rescisiones, cesiones y algún o algunos traspasos.

Bajo la batuta ideológica de Fernández, líder indiscutible del proyecto 24-25, la SAD ha empezado a tomar posiciones y a poner en marcha el plan para reconstruir la plantilla de punta a cabo. Al entrenador le valen alrededor de una decena de jugadores. El objetivo es que el resto sean nuevos. Para acometer la obra, Víctor tendrá más dinero que nadie en esta etapa de doce años en Segunda.

Sobran muchos futbolistas, algunos con peso económico en la última campaña, como Bakis, Jair o Enrich. Hay casos muy especiales como los de Maikel Mesa, al que el Tenerife pretende convertir en su gran fichaje, y Francés, el más peliagudo de todos. Por delante queda también un enorme trabajo de contratación. Para la portería, por ejemplo, existen dos grandes candidatos: Edgar Badía y Joan Femenías. Luego, el tiempo dirá. A veces los deseos se cumplen y a veces no, como sucedió hace doce meses con Yáñez.

El mercado da muchas vueltas. Eso sí, Víctor Fernández ha empezado a tirar la caña por todas partes y a poner deberes a Juan Carlos Cordero, el director deportivo superviviente por voluntad de la propiedad, y al resto de personas con mando en esta plaza, especialmente los consejeros Aguilar y Cruz, los más cercanos al área deportiva. También a algún actor capital en este grupo multipropiedad en el que, en el nombre del Real Zaragoza, negocian las figuras más insospechadas, señal inequívoca de que los clubs han dejado de ser aquello que fueron. Los tiempos han cambiado.