La opinión de Sergio Pérez

La foto de Mas, Víctor y Cordero y el mensaje que el Real Zaragoza verdaderamente necesita

Con la fotografía de Mas, Cordero, Fernández, Aguilar y López en Madrid, la SAD quiso mandar un mensaje de unidad entre todos los estamentos implicados en el presente y el futuro más próximo del Real Zaragoza. La imagen tiene su valor en estos tiempos de globalización futbolística y Madrid como capital del reino, pero el mensaje más poderoso que puede lanzar el club es anunciar grandes fichajes.

Cordero, Mas, Aguilar, Fernández y López, el pasado jueves en Madrid.

Cordero, Mas, Aguilar, Fernández y López, el pasado jueves en Madrid. / REAL ZARAGOZA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Han transcurrido ya casi cinco semanas desde que el Real Zaragoza despidió la decepcionante temporada 23-24 con un desangelado empate contra el Albacete, retrato perfecto en 90 minutos de cómo habían sido las cosas los nueve meses anteriores. Fútbol volvió a no haber nada, pero la noche quedará en la memoria por el homenaje al Gol Sur, que en poco tiempo se convertirá en escombros con su demolición.

Será el final de una historia de casi 67 años y el principio de otra crónica todavía en blanco, por escribir y por construir. A partir de finales de 2027, la SAD entrará en la modernidad con una nueva Romareda, lo que debería de servir como motor de cambio económico, palanca futbolística, estímulo emocional y acicate social para soñar con tiempos tan extraordinarios como muchos de los vividos en estas casi siete décadas, nada que ver con lo ocurrido en la última.

Al día siguiente de aquel empate a uno, Raúl Sanllehí anunció su marcha de la dirección general y fichó por el Inter de Miami. El club reconstruyó el área con la incorporación de Fernando López, CEO del Ottawa canadiense y ejecutivo de fuerte vinculación con el Atlético de Madrid. Desde que Sanllehí verbalizó sus sensaciones en la hora del adiós en una extensa carta, nadie más ha dicho esta boca es mía públicamente en el Real Zaragoza.

A pesar de la pésima última campaña, la segunda consecutiva con la actual propiedad, la SAD optó esta vez por agachar la cabeza y tirar hacia adelante en lugar de exponerse a un tercer grado para valorar lo sucedido. Sanllehí y Cordero lo habían hecho anteriormente en varias ocasiones, al cierre de los mercados o en presentaciones de jugadores. De todos modos, tampoco es extraño que fuera así. Cada vez es una costumbre más extendida en el deporte profesional, con un énfasis muy especial en el fútbol. Con este comportamiento, los clubs obvian el alto valor terapéutico y la capacidad de humanizar que da el reconocimiento de los pecados. En un momento así, seguramente el aficionado hubiera agradecido más cercanía y luminosidad.

Con la plantilla de vacaciones y el mercado del verano a pleno rendimiento, aunque por ahora los frutos oficialmente sólo hayan sido las contrataciones de Soberón y Femenías, este jueves 4 de junio el Real Zaragoza publicó una foto en la que se veía juntos a Jorge Mas, el presidente; Fernando López, director general; Mariano Aguilar, consejero; Juan Carlos Cordero, director deportivo y Víctor Fernández, el entrenador que por fin pudo conocer a su presidente. Todo en torno a una mesa en un restaurante en Madrid, capital de este reino contemporáneo y principal centro de operaciones de la realidad del Real Zaragoza más globalizado de la historia.

Nadie hablaba en la imagen, pero la instantánea decía muchas cosas. Con la fotografía, el club mandó un mensaje de unidad entre todos los estamentos implicados en el presente y el futuro más próximo del Real Zaragoza. Aunque las procesiones sigan desfilando por dentro, todo paso en la dirección adecuada es importante para hoy, mañana y pasado, pero sobre todo a corto y medio plazo. Más que una imagen, para volver a ilusionar al zaragocismo hacen falta ahora muchas palabras. El mensaje más rotundo que puede lanzar el club es rematar varias de las negociaciones que tiene en marcha y anunciar fichajes de grandes futbolistas.