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La 1ª ronda de la Copa del Rey

Fichen a Jair. La contracrónica del L'Hospitalet-Real Zaragoza

El central, con el que Víctor no ha contado hasta ahora, aprovecha la ocasión para pregonar a los cuatro vientos que merece más de lo que está recibiendo. El nivel de la competencia corrobora la necesidad de su rescate

Jair, tras marcar el 1-2 justo antes del descanso.

Jair, tras marcar el 1-2 justo antes del descanso. / DANI BARBEITO

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Si alguien aprovechó la oportunidad que la Copa ofrecía a los menos habituales, ese fue Jair. El central no contaba para Víctor ni en verano ni en otoño, pero quizá el técnico esté llamado a revisar aquella determinación con la que cerró la puerta a cal y canto al hispano-luso. Seguramente, no le quedará otro remedio si pretende ser justo. Con él y con su competencia. Era ante un Tercera RFEF, sí, pero Jair aprovechó la coyuntura para decirle alto y claro a su entrenador que, seguramente, merece más de lo que está recibiendo. Hizo lo que debía, sí. Cumplió con su obligación, también. Pero, con la que está cayendo, resulta difícil de creer que Jair sea el cuarto o quinto inquilino de un puesto en el que falta experiencia y sobran bisoñez y errores. 

Jair tiene 35 años y ya no es capitán del Real Zaragoza, pero sigue siendo jugador blanquillo. Pudo y debió salir en verano, cuando Víctor le dejó claro que prefería otras opciones para el centro de la defensa. En Cádiz, en el estreno liguero, reconoció al técnico que no se veía en condiciones de salir en la foto. Y este le dejó fuera para conceder la titularidad al recién llegado Vital. Jair ya no volvería a jugar. Nada. Ni un segundo. El portugués y Lluís López han sido la pareja habitual de centrales, con Kosa en la recámara y Jair entre el banquillo y la grada. Quizá, ese orden establecido esté llamado a cambiar ahora.

Seguramente, López sea el más titular de todos o, al menos, el menos irregular. Vital no es el que era y Kosa, lesionado en L'Hospitalet, está tan verde como negro parecía el panorama para Jair, que no solo marcó el 1-2 en Copa sino que aportó lo que tanto le viene faltando al Zaragoza: contundencia, seguridad, solvencia y superioridad en duelos. A Sanku, que había llevado a Kosa por la calle de la amargura en la primera parte, le borró del campo hasta llevarlo a la desesperación y a la ducha al cuarto de hora de la reanudación. Firme y poderoso en cada batalla, Jair cumplió de sobras para dejar ahora su futuro inmediato en manos de Víctor, que mal haría en seguir prescindiendo de todo lo que puede aportar un futbolista que dispone de las tablas y galones que tanto se están echando de menos en una zona del campo en la que la experiencia es algo más que un grado. Titular o no, Jair debe ser, al menos, una opción a contemplar. No lo era hasta ahora. La Copa, tradicional escenario de reivindicaciones, está para esto: para hacer dudas al míster, apretar puños y dientes y lucir rabia. 

Casi tres meses llevaba Amador sin jugar un partido. No se notó. Algún otro, cuya participación ha sido mucho más habitual, mostró bastante menos ritmo. El central, especialista en el juego aéreo, se hartó de despejar balones y contribuyó en ataque con un gol que serenó los ánimos cuando hacía rato que los nervios habían llevado a la mente a aquellos oprobios ante Diocesano o Atzeneta. Jair dio seguridad y eso son palabras mayores en un equipo que ha encajado once goles en los cinco últimos partidos de Liga, que siempre va a remolque y preso de una fragilidad defensiva que obliga a tomar medidas drásticas e inmediatas. Seguramente, la posible solución pasa por fichar, pero la ventana está cerrada hasta dentro de dos meses. Mientras tanto, fichen a Jair. Seguramente, no se arrepentirán. 

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