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La opinión de Sergio Pérez

Los delanteros sin gol del Real Zaragoza y el embrujo del Morava para Zeljko Obradovic

Obradovic nació en Cacak, una ciudad regada por el Morava, sobre cuyas aguas hay una curiosa leyenda

Dani Gómez protesta una acción durante un partido del Real Zaragoza.

Dani Gómez protesta una acción durante un partido del Real Zaragoza. / JAIME GALINDO

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Ganar. Eso es lo que el Real Zaragoza necesita a toda costa y de cualquier manera, por lo civil o por lo criminal, justa o injustamente. Pero ganar. Zeljko Obradovic es uno de los ganadores más destacados del deporte europeo en los últimos 40 años, primero como jugador, luego como entrenador. Desde el banquillo, el serbio ha sido campeón de Europa nueve veces con cinco clubs diferentes con unos métodos basados en un conocimiento colosal del baloncesto, en la genialidad táctica, la exigencia física y mental y una disciplina férrea, más propia de otros tiempos. Ahora las pieles se han hecho mucho más finas.

Obradovic es originario de Cacak, una ciudad de poco más de 70.000 habitantes al sur de Belgrado pero con una larguísima tradición en el mundo de la canasta. Allí nacieron el propio Zeljko o Dragan Kicanovic. Y jugó Milos Teodosic. Cacak está regada por el río Morava, sobre cuyas aguas hay una curiosa leyenda: quienes allí lavaban sus manos quedaban hechizados con el don de convertirse en grandes tiradores.

A orillas del Ebro, el Real Zaragoza atraviesa una de las crisis goleadores más profundas de sus casi 94 años de historia. El equipo aragonés es uno de los que peor ratio realizador tiene en el fútbol europeo, por supuesto también en la Segunda División. Suma seis goles en doce jornadas, a razón de medio por partido. Sus futbolistas necesitan casi 17 remates para convertir un tanto. Estamos delante de un problema de definición, de falta de calidad en la culminación y de poco talento en el área. De desacierto puro y duro.

El Real Zaragoza ha viajado a Granada para disputar este domingo la decimotercera jornada aposentado en el puesto de colista de la categoría con un pírrico balance de seis puntos de 36 posibles, ahora mismo a siete de la zona de la salvación. Está algo mejor el conjunto andaluz, pero no mucho: es vigésimo primero con once y su entrenador, Pacheta, está amenazado por la sombra del despido.

El Zaragoza ha tenido ya tres técnicos este curso. El actual, Rubén Sellés, se ha encontrado con el mismo problema que sus predecesores: la falta de gol de sus jugadores. De hecho, en los dos partidos que ha dirigido en la Liga todavía no han conseguido marcar. Y sin marcar es imposible ganar.

En Cacak, los jóvenes hundían las manos en el Morava en busca del embrujo que los convirtiera en grandes anotadores. Mario Soberón, Dani Gómez, Kenan Kodro, Samed Bazdar y Sinan Bakis podrían darse una vuelta por el Ebro a mojar sus pies por allí a ver si se quedan prendados por algún don inesperado. El Real Zaragoza necesita cualquier cosa: ayuda humana, la que Sellés les pueda dar, y hasta mística. De perdidos, al río.

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