Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La contracrónica del Granada-Zaragoza (3-1). Sellés no tiene la solución

La tercera derrota seguida con el nuevo técnico, en un horrible partido, deja claro que la apuesta, improvisada y sin experiencia en España, no tiene resultados y que el Zaragoza camina con paso firme al descenso. Las relativas mejoras, nunca en lo sustancial, no se vieron y el catálogo de errores en Granada fue enorme y descorazonador

Sebas Moyeno se lamenta en un momento del partido.

Sebas Moyeno se lamenta en un momento del partido. / CARLOS GIL-ROIG

Santiago Valero

Santiago Valero

No sabemos si la hay, debería haberla quedando 87 puntos y 29 jornadas por delante, pero la realidad es clara y el Real Zaragoza no encuentra ni un atisbo de camino para pensar en un milagro que cada vez parece más gigantesco. Tres jornadas y con derrotas las tres dejan claro que la solución no parece estar en Rubén Sellés, que pasaba por aquí y que se está viendo arrollado por la pura realidad de un Zaragoza destruido y que él, lejos de mejorar en los números, patéticos ya de Gabi, lo ha empeorado, lo que era difícil ya, con un lamentable balance que ha incrementado con tres partidos más perdidos para que la racha del Zaragoza ya sea histórica en Segunda.

Solo en dos ocasiones, en la 20-21 y en la 46-47, el Zaragoza encajó seis derrotas seguidas. Ahora llega la tercera en un momento absolutamente dantesco en el que el equipo tiene ahora mismo todas las papeletas para bajar a Primera RFEF. No parece tener remedio un bloque (o lo que sea, algo muy malo en todo caso) que cada partido es una colección de errores y en el que Sellés, lejos de presentar avances y soluciones, ha incrementado el tamaño del problema con cambios incomprensibles, con decisiones que escapan a cualquier lógica.

Sellés mandó un WhatsApp tras la goleada con la Cultural diciendo a Txema Indias, autor junto a Gabi de una plantilla con terribles carencias, de un grupo que no da la talla, que quería ser el entrenador de este Zaragoza. Hubo conversaciones previas con el míster valenciano, claro, pero el director deportivo tenía claro que la apuesta debía ser otra, que debía apuntar hacia un entrenador con experiencia y con el perfil de JIM, pero la propiedad, empezando por el consejero Mariano Aguilar y el director general Fernando López, no lo contempló y Sellés, de nula experiencia trayectoria profesional en España, fue el elegido. Venía de cinco derrotas y un despido (Ipswich, Middlesbrough, Millwall, Swansea y Bristol) en el Sheffield United en Championship para que ya sume ocho seguidas en Liga con las tres aquí. La cara de perdedor que tiene el valenciano ya es de órdago.

Sellés, que ha presentado relativas mejoras tácticas en sus dos primeros partidos de Liga, sin dominar nunca la esencia del fútbol, las áreas, se encontró en Granada con el escenario ideal, marcando pronto y ante un rival repleto de nervios y flojo en defensa. Dio igual. El Zaragoza, con dos velocidades menos que su enemigo, empezó a diluirse sin remedio, sin que la reiterada apuesta por Guti, en su peor momento con diferencia, de mediapunta funcione, ni tampoco Soberón como referencia, el catálogo de deficiencias en sus decisiones alcanzó cotas en Granada surrealistas, como el recurso por Bakis, que ni contaba en verano, teniendo a Bazdar, Kodro o Dani Gómez, que solo jugó al final, en el banquillo.

El Zaragoza, que sigue colista y cada vez más lejos, estaba a 5 puntos de la salvación cuando llegó y ahora está a 9. La apuesta, improvisada y errónea, por Sellés no funciona y requiere de una revisión urgente porque si algo queda aún es tiempo, aunque la gesta ya requiere la capacidad de lograr la mitad de los puntos que restan, no menos de 44 de 87. Con este Zaragoza de Sellés eso es imposible, por ahí no está el milagro y el club, sus rectores, los que viven de la improvisación, de la huida hacia delante, los que se multiplican solo en la capacidad de cometer errores y los que están llevando al club a su mayor fracaso histórico, deben tenerlo claro.

Tracking Pixel Contents