La opinión de Sergio Pérez
El futuro de Rubén Sellés, la broma de Bakis y el engendro de Txema Indias en el Real Zaragoza
El entrenador valenciano sumó su tercera derrota en tres partidos. El Real Zaragoza es, sin duda, el peor equipo de Segunda

Rubén Sellés da instrucciones a sus jugadores en la banda del estadio del Granada. / CARLOS GIL-ROIG

Minuto 2 del partido. El Real Zaragoza presiona hacia delante. Martín Aguirregabiria roba el balón. El equipo triangula de manera magnífica en el espacio que ocupan unas baldosas, desahoga la jugada y le da continuidad en dirección hacia el peligro. Francho se queda con la pelota en la zona donde más audaz es: el carril del interior. Conduce y, en el momento justo, coloca un centro muy preciso, raseado, que dibuja la curva perfecta. Por el área, llegando desde la izquierda hacia dentro, Pau Sans pone la puntera y salva la salida de Luca Zidane. Gol.
Gol del Real Zaragoza. El primero de la era de Rubén Sellés en tres partidos. El escenario ideal. En la primera aproximación, dentellada al canto y el encuentro, de cara. 0-1 del último contra el penúltimo en su feudo. Posibilidad de jugar con los nervios del rival, con la seguridad que da ir por delante, con confianza, valentía y el viento a favor.
Nada de eso sucedió. El Real Zaragoza duró esos dos minutos y desapareció del mapa. Desde ese momento, el equipo sufrió una larga agonía que condujo al empate del Granada en el minuto 36, obra de Jorge Pascual, calidad y trabajo en el mismo cuerpo.
Incomprensiblemente, el equipo aragonés se encerró en su campo. O fue encerrado. La cuestión es que se empequeñeció hasta difuminarse del todo. La posesión en la primera parte terminó 78% a 22%. El 1-1 al descanso fue un gran resultado. El Zaragoza flaqueó por las dos bandas de la defensa, por la de Pomares, pero especialmente por la diestra, donde Aguirregabiria lo pasó muy mal con Faye. En un desajuste entre el lateral y Francho, llegó el empate local. En la segunda Alemañ leyó la sentencia. Fue entonces. Pudo haber sido antes. Arnaiz puso la puntilla ya al final.
En Granada, Sellés insistió en su equipo base, con Guti en la mediapunta y Soberón arriba. El equipo padeció serios problemas defensivos y jugó con una energía inferior a la de su rival, más atlético y poderoso en el físico. No tuvo capacidad de igualar el ritmo competitivo durante la mayor parte del encuentro. Tampoco controló las transiciones del conjunto de Pacheta ni la velocidad de sus hombres. A balón parado encajó dos goles, que fueron anulados por fueras de juego. Fue el peor Zaragoza desde la llegada de Sellés, que suma tres derrotas en tres encuentros. Su futuro será pronto negro como siga así. Una de sus soluciones fue un exjugador: Bakis. Surrealista. La otra llegó tarde: Dani Gómez. A su mejor delantero lo ha relegado a un rol muy secundario. Gómez tuvo el 2-2. El palo se lo negó.
Txema Indias, el autor material de este engendro, dijo en la presentación del entrenador valenciano que el Real Zaragoza no tenía la peor plantilla de Segunda, pero que sí era el peor equipo de la categoría en ese momento. Tres jornadas después lo sigue siendo. El peor con diferencia. La permanencia se ha alejado ya a nueve puntos. El Granada, el penúltimo clasificado, le pasó por encima.
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