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La opinión de Sergio Pérez

Los cinco meses horribles de Txema Indias y el desaguisado histórico en el Real Zaragoza

El director deportivo hizo una planificación conservadora. Todo le ha salido mal. En otoño la casa ya se le ha caído encima

Txema Indias, en una rueda de prensa como director deportivo del Real Zaragoza.

Txema Indias, en una rueda de prensa como director deportivo del Real Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

A Txema Indias le costó mucho tiempo tomar la decisión de fichar por el Real Zaragoza. La negociación se prolongó durante meses por la indecisión del ejecutivo y por su particular situación contractual en el Leganés, donde continuaba en su despacho con su sustituto ya elegido y su desvinculación no resuelta. Al final dijo sí. Todo fue tarde, con el mes de junio ya empezado y la planificación del equipo totalmente parada.

Antes de que Indias llegara a la ciudad, la dirección deportiva de la SAD estaba vacía. No es una manera exagerada de hablar: no había nadie. Poco después, Toni Acosta se incorporó a la secretaría técnica. En cualquier caso, el Real Zaragoza cojea por esa pata de una manera ostensible con una estructura insuficiente y muy precaria para un club profesional.

La propiedad fue a buscar a Indias por su exitoso paso por el Leganés, con el que consiguió un meritorio ascenso a Primera División y varias permanencias consecutivas en la élite con presupuestos bajos. En su nuevo destino, el ejecutivo vasco iba a tener un límite salarial destacado, confirmado luego con los 11,2 millones de euros oficiales, doce reales. Eso sí, una parte ya comprometidos en contratos firmados y vigentes.

A pesar de ello, Indias pudo acometer doce contrataciones, media plantilla, y darle la vuelta al equipo a su gusto y al gusto de Gabi Fernández. El director deportivo y el entrenador hablaban un lenguaje futbolístico muy similar. El verano de Indias fue realmente complicado, con muchos días de nervios e intranquilidad porque operaciones consideradas capitales se retardaron demasiado y varias se torcieron sobre la marcha. Paul Akouokou es el ejemplo más gráfico de esta situación.

Su planificación fue conservadora. Apostó por jugadores hechos y veteranos para evitar que el equipo se cayera mentalmente en caso de problemas, priorizando el rendimiento inmediato y la experiencia en Segunda. En la teoría, el plan estaba justificado. En la práctica no ha funcionado porque la plantilla se cerró con un importante déficit de calidad pura en todas las líneas y sin líderes futbolísticos.

El sinvivir en el que su mala praxis ha metido al Real Zaragoza está reflejado en la clasificación. Aquel ‘hay que intentar llevar los partidos al 0-0, intentar meter un gol y tres puntos’ no auguraba nada bueno. Su sufrimiento lo ha manifestado él mismo. “Llevo días sin dormir”, dijo en la puesta de largo de Rubén Sellés, al que presentó como el técnico con el que estaba convencidísimo de que iban a mejorar las cosas y que no fue capaz de asumir como una decisión suya en público.

La pérdida de rumbo de Indias quedó patente cuando, de manera inverosímil y sorprendente, explicó una anécdota sobre Sellés sin comerlo ni beberlo. “Después de perder 0-5, te llegan muchos mensajes de ánimo. Uno fue de Rubén diciendo que se había perdido 0-5, pero que si queríamos, él quería ser entrenador del Real Zaragoza”. Lleva cinco meses en la SAD y su obra está resquebrajada por todos los lados. La casa se le está cayendo encima.

Aunque la temporada parece terminada, no lo está. En el fútbol todo es posible. Indias tiene una oportunidad remota: el mercado de enero. Para que esa bala no sea perdida y pueda tener alguna efectividad, el equipo tendrá que empezar a ganar ya, llegar vivo a ese punto de la temporada y evitar otra destitución en el banquillo por el camino. Y, por supuesto, acertar de pleno en la ventana invernal con unos cuantos y buenos refuerzos: de todo, un central, centrocampistas con pie y delanteros con gol.

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