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Así se gestó la apuesta por Aguirregabiria. El triunfo del hombre paciente

El golazo en el derbi y la confianza de Sellés en el vitoriano dan valor a su fichaje, improvisado y sobre la bocina, tras un verano donde el jugador priorizó de forma absoluta seguir en España y se encontró al final con la apuesta de Txema Indias. Con Gabi no tuvo opciones y supo aguardar su momento, que por fin ha llegado

Aguirregabiria dialoga con Txema Indias en un entrenamiento tras la marcha de Gabi.

Aguirregabiria dialoga con Txema Indias en un entrenamiento tras la marcha de Gabi. / RUBEN RUIZ

Santiago Valero

Santiago Valero

El soberbio gol de Martín Aguirregabiria ante el Huesca decidió el derbi con un remate que entró por la escuadra tras el despeje de Íñigo Piña y el tiempo dirá si marca o no un necesario punto de inflexión para el Real Zaragoza, pero de momento fue el mejor tanto de la jornada y de los ocho que ha hecho el equipo en esta Liga. Esa diana, sumada a un partido muy completo, es la mejor respuesta a la confianza de Sellés en el lateral vasco, de llegada casi casual y un tanto improvisada al club aragonés sobre la bocina del mercado para que su papel de héroe por accidente todavía se ratifique más.

En Aguirregabiria habita un futbolista ya experimentado a sus 29 años, un jugador profesional y ordenado, cumplidor siempre y que además en ningún caso suponía una apuesta económica elevada en lo contractual, con solo un año de vínculo sin posibilidades opcionales cuando firmó en el final del tramo de fichajes. Durante muchas semanas con Gabi, que apostó en el lateral por Juan Sebastián y Francho, su fichaje pareció una idea errónea de Txema Indias, que manejó su nombre todo el verano y que sabía que si acababa de dar el paso al once iba a aportar, como así le dijo al futbolista en más de una ocasión cuando era carne de banquillo día sí y día también.

Terminó contrato Aguirregabiria en el Cartagena en junio con el descenso del Efesé y tras un año terrible en ese club, con impagos, mal ambiente general y un final en Primera RFEF que fue matemático mucho antes y virtual casi toda la segunda vuelta. Aguirregabiria, canterano del Alavés, al que llegó en infantiles y donde estuvo 14 años para que en 2018 y tras debutar en el curso anterior, se le hiciera contrato en el primer equipo y entonces hasta alcanzara a ser internacional sub-21, había perdido vuelo en los últimos años. Salió por la puerta de atrás del club de su vida en 2022, ya que no le ofrecieron la renovación, y en el Famalicao luso no remontó esa caída de nivel, también por la apuesta del club luso en Nathan, para que en el Cartagena sufrirera ese curso pasado tan complicado.

Regresó a Vitoria, para entrenar por su cuenta y así estuvo todo el verano, desechando opciones de Chipre, Polonia y Grecia y esperando a que una puerta se le abriera en España porque dio máxima prioridad a seguir en la Liga. Se salió con la suya, aunque tuvo que exhibir paciencia porque su nombre estuvo encima de la mesa de Txema Indias todo el verano, nunca como prioridad para el lateral derecho, donde Gabi veía a Juan Sebastián como su titular, el comodín de Francho y la alternativa de Calero. Incluso cuando se fue el madrileño a la Cultural no ganó opciones su llegada. La apuesta era buscar un central, pero la irrupción de Saidu giró en el último día de mercado el objetivo desde el eje al lateral para que llegara Aguirregabiria.

No le dio Gabi ni un solo minuto al vitoriano tras su puesta a punto física, en la que apenas tardó, y, de hecho, en no pocos entrenamientos jugó fuera de su puesto. Ni lo llevó por ejemplo a Ceuta y Aguirregabiria no bajó los brazos, exhibiendo la misma paciencia que en verano, sabiendo que su trabajo daría frutos a la primera que le dieran la oportunidad y que en Zaragoza tendría un buen escenario para recuperar el buen nivel que mostró en el Alavés que le hizo jugar 129 partidos en Primera con el cuadro vitoriano para que sea el jugador de la actual plantilla con más experiencia en la élite española.

El golazo con el Cartagena

La roja de Juan Sebastián ante la Cultural le dio por fin un espacio, con Larraz en el banquillo, en un escenario difícil, con un Zaragoza con dos menos y Sellés no dudó con él desde su llegada. Ante el Deportivo y el Sporting ofreció buenos síntomas y en Granada sufrió lo indecible, también por la poca ayuda de Sebas Moyano, para que el premio llegara ante el Huesca con un golazo por la escuadra algo más de un un año después del que marcó con el Cartagena en la frontal del área tras un pase horizontal de Luis Muñoz y un latigazo (tiene un buen disparo de larga distancia) que adornó la derrota cartagenera en Miranda por 3-1. Cuatro goles de profesional suma con el del derbi y no recuerda el jugador ninguno en su etapa amateur al nivel del que anotó ante el Huesca. Eso sí, es el primero que supuso una victoria de su equipo y sobre todo ratificó el triunfo del hombre paciente.

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