La opinión de Sergio Pérez
El cero victimismo de Rubén Sellés, Bakis y la decisión de vivir o morir con sus ideas en el Real Zaragoza
El entrenador mostró personalidad en la victoria contra el Huesca

Rubén Sellés se dirige al banquillo del Real Zaragoza en el derbi ante el Huesca. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

A la vuelta de Granada, donde su Real Zaragoza había dado dos pasos atrás después de haber dado alguno al frente en Gijón y contra el Deportivo a pesar de las derrotas, Rubén Sellés reunió a sus jugadores en la Ciudad Deportiva y, con las cámaras allí grabando, lanzó un mensaje en voz alta para que se escuchara: "Cero victimismo, vamos a darnos una oportunidad todos”, les dijo.
Los malos resultados siempre acorralan a los entrenadores. Sellés había acumulado tres derrotas consecutivas en sus tres primeros partidos y el Real Zaragoza se había alejado todavía más de la zona de la permanencia. Era colista destacado, con la salvación a nueve puntos de distancia y un bagaje absolutamente paupérrimo: 6 de 39. Ahora lo sigue siendo, pero con nueve y la vida a seis. Todo sigue mal, pero menos. A lo lejos se ve un haz de luz.
El entrenador predicó con el ejemplo y fue el primero que hizo lo que el lunes les había pedido a sus jugadores. Nada de victimismo y darse una oportunidad a sí mismo. Sellés ejerció de técnico con personalidad. La catastrófica situación del equipo y la suya propia, con tres semanas de malos resultados a cuestas en su primera gran oportunidad en España, no le amilanaron.
El valenciano le dio la vuelta a la alineación de arriba abajo. Cambió de portero. Adri Rodríguez había dejado las mayores dudas de toda la Liga en Los Cármenes y la apuesta por Andrada entraba dentro de lo posible y le salió bien. El argentino estuvo sereno y seguro. Paró balones. Recuperó a Radovanovic como pareja de Insua tras su baja por lesión. El serbio cumplió hasta que emborronó su actuación con la expulsión. Keidi Bare estuvo correcto e intenso en sus funciones, sobre todo en la primera parte. Introdujo a Valery de nuevo, que es fijo para él en buenas condiciones físicas y jugó con dos puntas: su intocable Soberón y Kodro, que trabajó a destajo.
Sellés tiene 42 años y poca experiencia en nuestro país. Sí ha vivido situaciones extremas en varios clubs en Inglaterra, algunas saldadas con éxito. Lejos de empequeñecerse, planteó bien el encuentro y a su manera, con su estilo y con los jugadores que creía más adecuados para el momento. Sin interferencias. Arriesgó y le salió bien: su equipo no se victimizó y se dio también una oportunidad.
El derbi se decidió en los primeros quince minutos. El Real Zaragoza fue un huracán de energía y el Huesca se encogió. El maravilloso gol de Aguirregabiria fue la guinda de esa estupenda puesta en acción. Competitividad. La palabra más repetida por Rubén Sellés y la que sus hombres ejecutaron a la perfección.
El resto del partido no tuvo mucho más. Orden para defender el 1-0, minutos de miedo y recogimiento y alegría final por el triunfo. Entre medias, cierta tardanza en acometer algunos cambios y otro momento intrascendente para el encuentro pero que habla de la personalidad y el temperamento de Sellés: en el minuto 80 metió de nuevo a Bakis en el campo por Kodro. Dani Gómez es ahora mismo su último delantero, algo difícil de entender. Tallo por tallo. El turco se esforzó. Esto es en lo que Sellés cree ahora mismo. Y dejó claro que vivirá o morirá con sus ideas.
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