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Valery jugó infiltrado el derbi entre el Real Zaragoza y el Huesca

El catalán, con mucho dolor en el talón y sin apenas entrenamientos previos, se pinchó para participar en la final del pasado domingo

Valery trata de marcharse de Carrillo durante el derbi del pasado domingo en el Ibercaja Estadio.

Valery trata de marcharse de Carrillo durante el derbi del pasado domingo en el Ibercaja Estadio. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Valery Fernández, uno de los jugadores más importantes del Real Zaragoza, jugó infiltrado el partido del pasado domingo ante el Huesca que se saldó con victoria por la mínima del equipo de Sellés. La semana había sido muy difícil para el catalán, que no había podido viajar a Granada con el resto de la expedición zaragocista por culpa de un golpe en el talón que derivó en un hematoma, hinchazón y mucho dolor. Pero el problema persistió a lo largo de los días previos al derbi, lo que provocó que Valery apenas participara en los entrenamientos programados durante la semana. Entre algodones, el extremo seguía con dolor, sobre todo, al apoyar el pie dañado, lo que mantenía hasta el final la incertidumbre en torno a su concurso en la trascendental cita frente al Huesca, señalada en rojo desde el vestuario como la gran final de la temporada.

Pero Valery lo tenía claro. El gerundense trasladó al cuerpo técnico que, de un modo u otro, estaría disponible el domingo. El dolor persistía, aunque el jugador ya participó activamente en la sesión del viernes. La suave sesión empezó con juegos grupales, en un primer tramo del trabajo marcado por el ambiente distendido en la que se pudo observar al futbolista pendiente del estado de su talón. La molestia, sin duda, seguía ahí.

Así que tocaba tomar una decisión y Valery no dudó. Mantuvo el pulgar elevado y decidió infiltrarse para poder jugar. El pinchazo adormecería la zona dañada y le permitiría participar sin dolor durante el partido y hasta que el cuerpo aguantara. Así fue. Valery, de lo mejor del Zaragoza sobre todo en ese primer cuarto de hora en el que el equipo de Sellés arrolló al Huesca, se mostró activo e incisivo desde el costado izquierdo del ataque blanquillo, con arrancadas, cambios de ritmo y una verticalidad que son agua bendita para una escuadra en la que no abunda el desequilibrio y el descaro.

Más de 80 minutos resistió Valery sobre el terreno de juego hasta que, exhausto, tuvo que ser sustituido. El trabajo estaba hecho y el catalán vivió desde el banquillo el tramo final de un choque saldado con la segunda victoria del curso del Zaragoza, que daba un paso fundamental en sus aspiraciones de mantenerse con vida. El gerundense, que este miércoles se ha ejercitado con normalidad en la primera sesión preparatoria de la semana tras la de recuperación del pasado lunes, es ya pieza básica en el equipo después de un comienzo de temporada marcado por los problemas físicos. Fundamental para Sellés, el técnico valenciano le ha concedido la titularidad siempre que ha estado disponible (en Gijón y en casa frente a Deportivo y Huesca), casi siempre desde la banda izquierda, aunque en Granada partió desde la derecha (donde, en principio, reside su mejor rendimiento) para dejar a Pau Sans en la izquierda. Hasta que Sellés tomó las riendas, el catalán nunca había sido titular y en los seis encuentros en los que había tenido minutos siempre había partido desde el banquillo.

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