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La previa del Real Zaragoza-Eibar. ¿Punto de inflexión o espejismo?

El Real Zaragoza busca dar continuidad a su reacción tras ganar al Huesca y quiere ser el primero que firme el botín en el feudo del Eibar para pensar que la salida de la enorme crisis que atraviesa es factible

Francho, sonriente en el entrenamiento de ayer.

Francho, sonriente en el entrenamiento de ayer. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Santiago Valero

Santiago Valero

El Real Zaragoza hizo en el derbi ante el Huesca lo más difícil, girar la dramática espiral que sumaba de derrotas, hasta seis seguidas, que le tenían anclado en la posición de colista, cada vez más lejos de la permanencia y con la sensación de que la condena era imparable hacia Primera RFEF. Ese triunfo permitió lanzar un suspiro de alivio a un equipo cogido entre alfileres y que demostró querer salir de abajo con esos tres puntos que necesitan de muchos más botines para que esa meta de huir del infierno sea una realidad. Por eso, Ipurua, la visita al Eibar, supone una nueva obligación en la victoria, o como mínimo en el no perder por la dificultad del escenario, para dar continuidad a esa reacción.

Llega el Zaragoza al choque instalado en urgencias, donde ya habita desde hace semanas, pero con un aspecto general algo más saludable que el que invitaba antes del derbi solo a emitir el certificado de defunción cuando las matemáticas así lo dijeran. Sellés, en su cuarta jornada en ese banquillo, saboreó ese triunfo y ha encontrado una semana para trabajar con algo menos de ansiedad. Su Zaragoza, salvo los 15 minutos iniciales, no firmó un partido notable en el duelo regional ante el Huesca. Ni siquiera bueno. Pero ganó y vio acercarse un poco la salvación, aunque sigue colista y tiene que recortar nada menos que seis puntos que le separan de la zona de permanencia, por lo que a su vida como farolillo rojo aún le queda un poco más de tiempo.

Para que sea el menos posible es necesario acumular victorias y la frontera señala Éibar, un duelo que se espera intenso y que medirá la naturaleza de la reacción zaragocista, si lo vivido en el derbi fue un punto de inflexión o un espejismo. Esa es la medida real del choque, cuando aún resta un mundo para acabar la Liga, 28 jornadas, y el Zaragoza solo tiene en mente rearmarse, llegar con vida a enero para cambiar piezas y mejorar la limitada plantilla que confeccionó en verano Txema Indias, aunque eso es tan cierto como que ni Gabi ni Sellés le han sacado todo el jugo que tiene. Ni la mayor parte probablemente.

El partido se las trae para el Zaragoza, como viene pasando desde hace semanas y como va a seguir ocurriendo en un futuro, porque es el sino de su delicada situación. Llega Sellés al duelo con varias bajas, con Radovanovic sancionado por su absurda expulsión en el derbi, con una segunda amarilla de traca, y sin recuperar a los lesionados Paul Akouokou, Marcos Cuenca, Tachi y Paulino, aunque tampoco puede contar con Bazdar, de regreso de sus partidos con Bosnia y con molestias en el aductor, aunque no es una baja importante para Sellés, puesto que el ariete no es que sea el ojo derecho del entrenador valenciano. O si lo es lo disimula muy bien.

Saidu, con ventaja ante Ale Gomes

No se esperan muchos cambios en el once tras sumar la primera victoria en casa y de la era Sellés, aunque al menos hay que hacer uno obligado, ya que la ausencia de Radovanovic, que entre baja forma, molestias, lesiones y ahora una sanción es uno de los claros ejemplos del rendimiento guadianesco de muchos de los futbolistas, obliga a alterar una posición en el eje de la zaga para buscar, de nuevo, compañero a Insua, que saldrá entre Saidu, renqueante del tobillo esta semana aún, y el todavía juvenil Ale Gomes, que jugó con un nivel aceptable ante Sporting y Deportivo y que esperó turno ante el Huesca. Si Saidu está al 100%, como así apunta a estar, parece un candidato mucho más claro que Gomes, aunque Sellés al ghanés lo ve más en el medio que en la zaga. Por cierto que el entrenador valenciano volvió a dejar fuera a Kosa llevando antes a centrales del filial que al eslovaco, cuyo fichaje en la temporada pasada está muy lejos de tener una explicación en el césped.

Guti, pese a su conversación desvelada con Sellés, y Keidi Bare, en su regreso, cumplieron en el medio y mucho más lo hizo Francho en la derecha, por lo que por ahí no se esperan cambios, como tampoco con el renqueante Valery, que jugó infiltrado y en mantener la dupla con Soberón y Kodro, aunque en punta de lanza siempre hay más matices. Andrada, tras el nuevo cambio de guardia, seguirá bajo palos y Aguirregabiría, de subidón por su gran gol, y Pomares son más que fijos.

Con esas armas se presenta el Zaragoza en Ipurua, donde se reencuentra con Adu Ares, de baja por lesión, y Jair, habitual suplente y acude a un terreno de juego que no se le da bien en la historia reciente, ya que no gana desde 2009, con cuatro derrotas y un empate en Ipurua desde entonces. No es buen escenario ni es buen enemigo en su feudo el Eibar, que ha sumado 15 puntos de 21 como local, donde no ha perdido en esta temporada (4 victorias y tres empates) y que tiene en su estadio su fortaleza para buscar la permanencia, objetivo inesperado para un cuadro armero muy irregular con Beñat San José.

Eibar, sin perder en casa

El entrenador vasco recupera a Nolaskoain, pero no a Guruzeta, ausente como Adu, y la conmoción sufrida en Gijón por Arambarri parece que no le va a impedir jugar. Cuenta con una plantilla que sobre todo en su ataque tiene mucha variedad, con Martón ahora como referencia y Bautista como el mayor peligro por su nivel. El Eibar, donde San José puede mantener el esquema de tres centrales de El Molinón o más probabblemente volver a la línea de cuatro atrás, con Arbilla o Buta en el lateral y la duda de Arambarri, aspira a seguir siendo una de las fortalezas caseras de Segunda, como base para huir de una amenaza de descenso ahora a dos puntos, mientras que el Zaragoza acude al choque, donde estará acompañado por casi 400 zaragocistas, ya que se vendieron las 306 entradas que el club tenía, con la idea de resolver la ecuación de forma positiva. Es decir, confirmar que ganar al Huesca fue un punto de inflexión y no un espejismo dentro de su terrible situación.

Alineaciones probables:

SD Eibar: Magunagoitia, Cubero, Marco Moreno, Arbilla, Buta; Sergio Álvarez, Aleix Garrido, Corpas, Toni Villa; Martón y Bautista.

Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Saidu, Pomares; Guti, Keidi Bare, Francho, Valery; Soberón y Kodro.

Arbitro: Andrés Fuentes Molina

Estadio: Ipurua (Eibar).

Hora: 18.30.

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