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El gran cambio del Real Zaragoza más competitivo en las áreas: Se...¡yes!

El equipo aragonés ha resucitado porque es mucho más competitivo sobre todo en las áreas, hasta el punto de haber marcado tres goles con solo cuatro tiros a puerta

Rubén Sellés, durante el duelo del sábado en Ipurua ante el Eibar.

Rubén Sellés, durante el duelo del sábado en Ipurua ante el Eibar. / Carlos Gil-Roig

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

«El partido ante el Huesca marcó una pauta sobre cómo podemos competir y cómo queremos competir y a partir de ahora no vamos a aceptar nada que esté por debajo de ese rendimiento. Ahora ya hemos demostrado que somos capaces de transformar la competitividad en puntos y debemos seguir creciendo en nuestra idea y con la convicción de que no somos mejores que nadie, pero tampoco peores que nadie". Las palabras de Rubén Sellés en la previa del encuentro ante el Eibar llamaron la atención por la contundencia mostrada por el entrenador del Real Zaragoza, cuyo discurso adquirió un elevado tono de firmeza, seguridad y confianza hasta el punto de situar a su equipo a la misma altura que cualquier otro de la categoría. Apenas unas horas después, el cuadro blanquillo impartía una encomiable lección de orgullo firmando una heroica remontada en Ipurua, donde nadie había ganado, a pesar de jugar durante 80 minutos con diez para confirmar que, efectivamente, el Zaragoza de Sellés es otro. Más alto y más guapo, pero, sobre todo, mucho más fuerte.

El cambio se sustenta, sobre todo, en la competitividad, el factor en el que Sellés incide continuamente. Sobre todo, en la áreas, donde reside la progresión más evidente de un conjunto aragonés que ha revertido por completo la extrema fragilidad mostrada hasta ahora donde se deciden los partidos.

Las dos victorias en los encuentros ante el Huesca y el Eibar subrayan un cambio de tendencia evidente. Si al Zaragoza le costaba un mundo generar y marcar, ahora su grado de efectividad se ha disparado hasta el punto de que apenas necesita disponer de oportunidades claras para encontrar el gol. De hecho, entre estos dos encuentros apenas ha tirado entre los tres palos en cuatro ocasiones (dos veces en cada partido) anotando tres goles. Lo nunca visto.

En total (sumando tiros a puerta y fuera), el Zaragoza disparó cuatro veces ante el Huesca y tres frente al Eibar y no necesitó más para llevarse los seis puntos en disputa. El golazo de Aguirregabiria en el derbi y el penalti convertido por Soberón en Eibar, además del tanto involuntario de Bakis confirmaron la teoría expuesta por Sellés en la previa.

Tiros lejanos y el físico

En este sentido, el Zaragoza ha logrado explotar terrenos hasta ahora desiertos, como ese disparo de larga distancia que otorgó la victoria en el derbi, una herramienta prácticamente sin utilizar hasta ahora por un equipo que también ha conseguido evolucionar en área propia, si bien el margen de mejora en esta parcela sigue siendo relevante. Solo ha encajado un tanto, y de penalti, en los dos últimos encuentros, aunque en Ipurua la inspiración de Andrada fue clave. Porque la superioridad numérica de la que disfrutaron los guipuzcoanos durante 80 minutos fue determinante para sumar hasta 22 tiros durante el duelo, de los cuales ocho fueron entre palos. El Huesca, que también acabó el partido con un jugador más tras la expulsión, al final del choque, de Radovanovic, disparó entre palos en tres ocasiones y otras cinco más fuera. Ninguna de ellas acabó en gol y, por primera vez en muchos meses, el equipo enlazó dos triunfos consecutivos.

De este modo, el Zaragoza más competitivo del curso ha sumado en los dos últimos encuentros tantos puntos (6) como los que logró con Gabi en los nueve partidos que permaneció el madrileño en el banquillo. De estar prácticamente muerto, el equipo aragonés ha recobrado el aliento y las constantes vitales para pregonar a los cuatro vientos que está más vivo que nunca.

Y, en esa mejoría, el apartado físico es fundamental. El ejercicio de resistencia en Ipurua no hubiese sido posible sin un derroche colosal y un desgaste global provocado por la acumulación de minutos con un jugador menos, pero también ahí el paso adelante es evidente. «El equipo tiene que adaptarse a un juego de ser más dominantes en la posesión y un poco más precisos. Estamos alcanzando los niveles físicos que queríamos, tal y como estaba previsto tras las primeras semanas», aseguró Sellés en su comparecencia previa a la gesta de Ipurua.

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