Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El cónclave que resucitó al Real Zaragoza: La conjura del velatorio

La charla de Sellés a la plantilla tras el desastre en Granada en la que exigió acabar con el victimismo originó la reacción de un equipo transformado

Sellés, durante la charla a la plantilla tras la derrota en Granada.

Sellés, durante la charla a la plantilla tras la derrota en Granada. / JAIME GALINDO

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Este Real Zaragoza es otro, nada que ver con el de hace un mes. Aquel equipo blando, frágil física y mentalmente ha dado paso a un grupo sólido, fuerte y, sobre todo, valiente que ha perdido tanta debilidad como confianza ha adquirido. El Zaragoza, definitivamente, ha cambiado y eso ha devuelto la vida al equipo y a su gente.

La transformación es evidente y coincide con aquella charla impartida por Rubén Sellés a la plantilla a la vista de todos en la Ciudad Deportiva. Aquel lunes, 10 de noviembre, el Zaragoza venía de sucumbir en Granada, donde encajó la sexta derrota seguida y la tercera consecutiva con el técnico valenciano al mando a pesar de haberse adelantado pronto en el marcador. El tanto, lejos de serenar ánimos y otorgar confianza, provocó el efecto contrario a un conjunto aragonés que, envuelto en cobardía, dio un paso atrás que resultó letal. Sometido y zarandeado, el Granada remontó sin excesivos problemas (3-1) para acentuar la crisis de un Zaragoza hundido en la tabla y en la miseria.

De vuelta a casa, Sellés, ya cuestionado, reunió a la plantilla en el campo de entrenamiento de la Ciudad Deportiva y, en una de esas maniobras calculadas por los entrenadores, dirigió a sus futbolistas unas palabras disfrazadas de conjura que ahora adquieren un papel relevante. "En momentos del partido dimos un paso atrás y ahora hay que dar otro paso hacia delante. Y eso se hace a partir del compromiso, de entrenamiento. Y a partir de aquí, intentando ajustar las cosas para poder ayudar lo mejor posible. ¿Lo tengo? ¿Somos capaces de dar eso? No os estoy pidiendo ganar el partido, os estoy pidiendo dar el máximo y ganar cada duelo, defender el área mejor o ajustar presiones", espetó el valenciano con tono firme.

El silencio del resto del cuerpo técnico y los jugadores mientras atendían a Sellés era atronador. El derbi ante el Huesca iba a marcar el destino del equipo y, seguramente, del propio entrenador, que exigió a los suyos desterrar las caras largas y aferrarse a la vida: "Estamos aquí ahora en un puto velatorio hoy otra vez. Vamos a darnos una oportunidad a todos. Ya está bien de victimismo, ya está bien de 'sí, vamos los últimos, no sé cuántos puntos fuera'. No pasa nada, todos hemos revertido situaciones peores que esta, vosotros y yo", añadió Sellés.

Aquella conjura del velatorio surtió efecto. El Zaragoza dio ese paso adelante que su técnico exigía y se impuso con justicia al Huesca. Sin embargo, el gran cambio y ese punto de inflexión pretendido por el vestuario llegó el pasado sábado, cuando el equipo fue capaz de sobreponerse a un sinfín de desgracias e injusticias para remontar, con diez jugadores, en Eibar y llevarse un triunfo épico. "Finales ya hemos tenido y las tres que llevo yo las hemos perdido todas Quiero que desconectéis, cuidéis de vosotros mismos y de vuestras familias, penséis en algo que no sea esto y el miércoles, cuando volvamos, abrimos las puertas y os quiero a tope", había dicho Sellés para cerrar aquella charla en lo que ahora parece una premonición de lo que estaba por venir,

Porque aquella especie de conjura liderada y promulgada por el entrenador cuajó en un vestuario en el que, apenas unas horas después, el capitán tomaba el testigo para, a pesar de la desazón y el pesimismo generalizado, asegurar que el Zaragoza estaba vivo. Es más Francho tiró de galones para enviar a la afición un mensaje destinado a tocar la fibra de la gente. "Yo soy el primer convencido, el capitán de este barco y el primero que piensa que esto va a salir hacia delante. Somos conscientes de que no estamos siendo realmente consecuentes con la situación en ciertos momentos y que muchas veces quizás no hemos sido capaces de demostrar y de dejar bien claro lo que es el Real Zaragoza y lo que representamos", expuso el canterano en una rueda de prensa destinada a trasladar a la opinión pública que la conjura del velatorio estaba en marcha. Y tanto.

Tracking Pixel Contents