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Valery, jugador del Real Zaragoza, a corazón abierto: "El año pasado caí en un gran abismo del que me costó mucho salir'"

El catalán se sincera sobre sus problemas de salud mental la pasada temporada, su llegada al Real Zaragoza y su plena convicción de que el equipo saldrá adelante

Valery Fernández, en las instalaciones de la Ciudad Deportiva.

Valery Fernández, en las instalaciones de la Ciudad Deportiva. / JAIME GALINDO

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Amanece, que no es poco…

Se ve un poco la luz al final del túnel, sí. Y estamos todos más contentos porque ha sido un respiro para el vestuario, el club y la afición, pero no hemos hecho nada todavía. Ganar partidos era una obligación y lo primero era sacar un par de ellos adelante y a partir de ahí poder pensar en otros objetivos. Hay una base muy buena pero ahora debemos confirmar lo conseguido partido a partido, empezando por el domingo ante el Leganés.

¿Qué salió de dentro en aquella celebración en Eibar?

Salió unión, orgullo, esa lucha en cada balón por el compañero y por nuestra gente. Salió todo ese sufrimiento que llevábamos acumulado, también en un partido en el que nos puso todo cuesta arriba con una expulsión, un gol en contra y un penalti casi a la vez. En otra situación, quizá el partido se hubiera ido, pero demostramos que, anímicamente, el equipo es otro y sacamos la casta y el orgullo. En la celebración del segundo gol se pudo ver lo que nos salió de dentro y lo que nos ha de llevar a sumar más victorias.

Todo empezó cuando el árbitro señaló el punto de penalti tras su mano involuntaria en el área….

Me quedé muy mal. Hay mucha diferencia entre el penalti cometido por el Eibar y el mío, porque, si el defensa no toca ese balón con el brazo, la ocasión era manifiesta de gol, pero, en mi caso, me pega el balón, no sabes dónde poner la mano y, si pasaba, la ventaja era mía porque yo me llevaba la pelota. Pero ya está. Gracias a Dios, el equipo se sobrepuso a ello y aprenderé para la próxima vez.

¿Qué ha cambiado?

Veníamos de muchos resultados negativos, aunque creo que en varios partido pudimos haber sacado algún punto más. Pero vino Rubén (Sellés) con hambre y ganas y eso se ha visto reflejado en el equipo, es verdad. A nivel de consistencia defensiva hemos dado un paso, si bien es cierto que hemos cambiado esa dinámica negativa en el aspecto anímico, algo muy importante en el fútbol.

¿Qué no vimos de la celebración que se pueda contar?

Alegría e ilusión, sobre todo. Veníamos de mucho sufrimiento. He visto compañeros llorando en el vestuario por la situación y, sobre todo, por la gente. De hecho, no había visto esa tristeza en un vestuario, pero es que aquí se vive mucho el fútbol y eso se nota nada más llegar. Es algo muy grande la repercusión de este club y por eso sabe tan mal estar en una situación tan delicada porque no lo quieres ni para ti ni para nadie. No es que seamos compañeros, es que somos amigos y estas dos victorias han sido un empujón para todos y para tener claro que somos buenos futbolistas y que podemos subir el nivel. Aquí no hay un once indiscutible, sino que somos 25 para aportar y cualquiera puede jugar.

"He visto compañeros llorando en el vestuario por la situación y, sobre todo, por la gente"

¿Lo llegaron a ver todo perdido?

No, nadie se rindió. Tras perder contra Dépor y Granada estábamos lejos pero con esa sensación de que ganando un par de partidos nos metíamos en la pelea. Era cuestión de tener efectividad, porque hay un buen equipo. El partido ante el Huesca fue especial porque se notó mucho la conexión con nuestra gente, que se vuelca con nosotros si le damos algo. Y eso es clave porque vas encendido y a muerte en cada duelo. Nunca lo vimos imposible, aunque sí complicado, pero esto es fútbol y dinámicas.

El extremo catalán, junto al escudo del Real Zaragoza.

El extremo catalán, junto al escudo del Real Zaragoza. / JAIME GALINDO

La transformación es notoria, sobre todo en lo que aquí llamamos rasmia…¿Mérito de Sellés?

Se nota ese aire fresco que ha traído el cuerpo técnico. Somos un bloque en todos los sentidos y así se vio en Eibar, donde tuvimos esa consistencia en el área propia con un jugador menos haciendo el esfuerzo por el compañero y con el partidazo de todos los que salieron desde el banquillo. Ganar hace que te lo creas y eso es importante a la hora de confiar en el mensaje porque ves que están saliendo las cosas. Pero hay que tener los pies en el suelo, vamos los últimos y no hemos hecho nada. Eso sí, si el domingo ganamos al Leganés daremos un paso y ya no se nos verá como un equipo débil, sino de otra forma,

¿Hay miedo a que vuelvan los fantasmas con un mal resultado?

Ya no. Es de las semanas que más convencidos estamos de que vamos a ganar. El Leganés no viene en buen momento pero es complicado y tiene muy buenos jugadores. En esta categoría puedes ganar a cualquiera y cualquiera te puede ganar. Seguro que la afición estará con nosotros y que ahora se siente más identificada con sus jugadores.

"Es de las semanas que más convencidos estamos de que vamos a ganar"

Usted se ha convertido ya en uno de sus favoritos…

Noto ese cariño y lo agradezco. El otro día publiqué un mensaje dirigido hacia ellos, con los que me siento muy identificado. Ojalá se vuelvan a ir felices a casa el domingo tras el partido.

Anda que no le han pasado cosas en cuatro meses…

Llevo aquí desde agosto y parece que sea un año. Me han pasado muchas cosas sí, alguna a nivel personal que afecta y se sobrelleva como se puede. Pero tengo una familia que se desvive por mí y estoy en un club que está muy pendiente de mí. Noto el cariño de todo el mundo y eso ayuda mucho. Vine, además, con una lesión en el hombro, no hice pretemporada y me costó a nivel físico, pero he ido ganando en minutaje y eso se nota en el rendimiento. Anímicamente estoy bien tras un año muy complicado para mí, el peor de mi vida con mucha diferencia.

Sufrió mucho…

Mucho. No a nivel futbolístico (jugó cedido en el Mallorca desde el Girona) ya que empecé jugando y metiendo goles, sino a nivel personal por un tema delicado que le pasa a mucha gente y me afectó mucho. Hubo un momento en que me costaba incluso ir a entrenar y no podía rendir. Por eso, el objetivo en verano era ir a un club que confiara en mí, me tratara con cariño y yo estuviera convencido de que me pudiera ayudar a volver a tener ilusión después de haberlo pasado tan mal. Tuve otras propuestas, pero el Zaragoza encajaba con mis valores y decidí venir a muerte con ese objetivo de volver a estar bien de cabeza para luego rendir en el campo. Porque sin la cabeza bien no puedes rendir en tu día a día seas quien seas y en cualquier profesión.

"Hubo un momento en que me costaba incluso ir a entrenar y no podía rendir. Por eso, el objetivo en verano era ir a un club que confiara en mí, me tratara con cariño y yo estuviera convencido de que me pudiera ayudar a volver a tener ilusión después de haberlo pasado tan mal"

También Liso admitió el curso pasado haber sufrido por algo parecido a lo padecido por usted ¿Está dejando de ser la salud mental un tabú?

Hoy en día es un tema del que se habla más abiertamente. Es delicado pero no eres consciente de la importancia que tiene hasta que lo padeces. Yo estuve medicado y me costó mucho salir de ahí porque cuando caes en un abismo tan grande te das cuenta de que la mente es muy jodida porque te incapacita a niveles muy extremos. Hay que tener cuidado con lo que se dice y con el trato a los demás intentando siempre respetarnos los unos a los otros sin mirar por encima del hombro a nadie. En este mundillo hay que sonreír, hablar con la prensa, compartir vestuario y todo parece perfecto porque eres futbolista pero luego vas a casa y no puedes dejar de llorar. Y es difícil, muy difícil, así que animo a todo el mundo a que busque ayuda, porque de todo se sale en esta vida.

"Yo estuve medicado y me costó mucho salir de ahí porque cuando caes en un abismo tan grande te das cuenta de que la mente es muy jodida porque te incapacita a niveles muy extremos"

Un proceso que requiere su tiempo.

Así es. Un proceso largo, sí. Yo tuve un pico de dos meses muy malos en los que no quieres salir de casa, sino estar en la cama y vas a los entrenamientos llorando. La cabeza te hace crack y necesitas ayuda médica. Por suerte, yo tengo una familia espectacular y sin su ayuda y empuje igual ni salgo de aquello, pero ahora estoy feliz aquí y eso es fundamental. Porque si no eres feliz no puedes tirar hacia delante. Yo prioricé la salud mental a la hora de venir aquí y estoy muy bien. Las cosas buenas ya vendrán.

"Tuve un pico de dos meses muy malos en los que no quieres salir de casa, sino estar en la cama y vas a los entrenamientos llorando"

¿Se llegó a plantear dejar el fútbol?

En esos momentos tan duros te planteas el esfuerzo vale la pena, si vas a estar siempre haciendo esto... el fútbol de élite tiene situaciones que, sin entrar en más detalles, no entiendes, pero cuando entras en este mundo ya sabes lo que hay. Ahora he venido a un vestuario espectacular en el que nadie mira a otro por encima del hombro y donde todo el mundo ayuda al que está jodido. Es un espectáculo esta gente. Ya no es una cuestión de quién juega más o menos, sino de morir en el campo para estar a gusto con uno mismo y acudir contentos al entrenamiento.

"Yo prioricé la salud mental a la hora de venir aquí y estoy muy bien. He venido a un vestuario espectacular donde nadie mira por encima del hombro a otro. Es un espectáculo esta gente"

¿Por qué decidió contar que sufre alopecia areata?

No lo tenía pensado, sinceramente. Pero llegó un momento en la que la gente en las redes sociales empezó a preguntarme, por ejemplo, si tenía cáncer. Fue entonces cuando decidí publicarlo y aclarar las cosas. Decirle a la gente que esto es lo que hay y que estoy bien y a gusto, aunque sea una putada porque se me cayó el pelo de golpe en diez días, pero tiene solución. Es un tema zanjado que le pasa a más gente.

"Publiqué lo de la alopecia porque llegó un momento en que la gente en las redes sociales empezó a preguntarme, por ejemplo, si tenía cáncer. Fue entonces cuando decidí publicarlo y aclarar las cosas. Decirle a la gente que esto es lo que hay y que estoy bien y a gusto, aunque sea una putada porque se me cayó el pelo de golpe en diez días, pero tiene solución"

¿Fue un golpe fuerte en el aspecto anímico o le pilló fuerte?

Tuve suerte de que me pilló fuerte. Si me pasa el año pasado la liamos. Me han dicho que puede tener que ver con lo que me pasó entonces y con ese estrés postraumático que hace que, cuando estás a gusto, las defensas se relajan y sale esto. Es una faena, pero también una señal de que estoy feliz. Es un tratamiento difícil, pero confío en que todo volverá a su sitio.

En el campo se le va cada vez mejor. Valery ya está aquí, ¿no?

Con más participación, uno está más feliz, es así. Agradezco mucho a Rubén la confianza que está teniendo en mí y que siempre haya contado conmigo como titular. A lo largo de mi carrera he tenido momentos de ser suplente y no es fácil partir en desventaja jugando solo veinte minutos. Es mucho más jodido ser suplente que titular porque tienes que demostrar en poco rato cuando otros disponen de mucho tiempo y eso hace que la presión sea mayor. Estoy a gusto, me voy soltando más, pero aún me falta un poco. De hecho, creo que puedo dar mucho más y estoy en el camino hacia mi mejor versión.

¿Le queda mucho?

Me conozco bien y sé cuál es mi mejor momento. Me veo a un 70% más o menos, y puedo dar más a nivel físico o con balón. Y el míster lo sabe porque lo he hablado con él. Soy muy autocrítico y, aunque estoy contento con mi situación porque vengo de una muy difícil y no encontraba ese rendimiento, estoy viendo al Valery de antes y poco a poco llegará.

"Me veo a un 70% más o menos, y puedo dar más a nivel físico o con balón. Y el míster lo sabe porque lo he hablado con él. Soy muy autocrítico y, aunque estoy contento con mi situación porque vengo de una muy difícil y no encontraba ese rendimiento, estoy viendo al Valery de antes y poco a poco llegará"

Antes hacía referencia a valores compartidos entre usted y el Zaragoza. ¿A cuáles se refiere?

Me refiero, sobre todo, a cómo se vive aquí todo. Vengo de Primera con el Mallorca y de haber sido tercero con el Girona y lograr la histórica clasificación para la Champions, lo que tuvo una gran repercusión a nivel mundial. Mucha gente veía al Girona porque disfrutaba haciéndolo, pero he venido aquí y tengo la sensación de que la repercusión es aún mayor que aquella. Sobre todo, en la ciudad y en la gente, que se desvive por el Zaragoza, te para por la calle y te anima y se va a casa jodido si pierdes. Solo piensas en poder hacerles felices a ellos y al club, con esa ilusión de tirar hacia arriba entre todos. Me siento muy identificado con la afición y sé que he elegido el mejor sitio al que podía ir con mucha diferencia. Por cómo me trata la gente, el club, los compañeros y todo el mundo. Estoy aquí para dar el cien por cien y que las cosas fluyan.

Renunció a Primera por jugar en el Zaragoza como renunció a jugar la Champions para tener más minutos en el Mallorca. Da la sensación de que el bienestar personal está por encima de cualquier ambición profesional para usted.

Así es. Este verano tenía más propuestas, si bien la del Zaragoza llegó incluso antes y apretó por mí durante mucho tiempo. Recibí la llamada de Gabi y de Txema Indias y noté mucho cariño durante muchas semanas. Eso se queda grabado e influye mucho cuando un equipo histórico como el Zaragoza quiere que juegues ahí. Si me hubiese esperado al final del mercado habrían salido otras opciones, pero quería mi bienestar y recalar en un sitio donde confiaran en mí. Deseaba, en fin, jugar en el Zaragoza y aceptar ese desafío. Me apetecía mucho, me fascinaba la idea de ir a un club tan grande y con tanta repercusión. Como busqué mi bienestar al fichar por el Mallorca a pesar de que Míchel (entrenador del Girona) me pidió que me quedara. Nunca me he arrepentido de las decisiones que he tomado porque todas han sido para sentirme mejor como jugador. De todo se aprende.

¿El Zaragoza se salvará?

Sin ninguna duda. Estoy convencido porque veo los jugadores que hay, aunque es normal que se dude a veces de todos. Pero somos un bloque unido, la gente nos lleva en volandas cuando las cosas van bien y ahora solo podemos ir hacia arriba. Vendrán partidos peores, pero hemos logrado dar una imagen competitiva que antes no habíamos ofrecido y ahora damos la sensación de poder derrotar a cualquiera. Si ganamos dos partidos más ahora no se sabe qué puede pasar.

¿Perdón?

Nada, nada. Partido a partido que vamos los últimos. Pero sí le digo que veo un futuro muy positivo.

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