Y volver a ganar: La previa del Real Zaragoza-CD Leganés
El renacido Zaragoza busca ante un Leganés tocado el tercer triunfo seguido para confirmar que ha vuelto para quedarse y seguir reduciendo la distancia con la salvación

Soberón sonríe durante el entrenamiento de este sábado en el Ibercaja Estadio. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Se ha hecho mucho, pero no se ha hecho nada. Estaba tan negra la cosa y tan desahuciado el enfermo que la mejoría experimentada en las últimas semanas no le ha apartado de la uci pero sí le ha aferrado a la vida. El caso es que el Real Zaragoza ha vuelto cuando ni el desfibrilador parecía capaz de reactivar su corazón maltrecho. La cuestión ahora es confirmar que lo ha hecho para quedarse.
Para ello, el renacido equipo aragonés deberá sacar adelante su compromiso ante un Leganés que viene con su técnico, Paco López, en entredicho y lejos de donde se suponía que iba a estar un cuadro madrileño que, como cualquier recién descendido que se precie, figuraba entre los principales candidatos al ascenso. La fortaleza de los pepineros reside, principalmente, lejos de Butarque. Fuera de casa, el Leganés es tan temible como dócil en su estadio, donde apenas ha sumado cinco de los 18 puntos que acumula ahora en su casillero. Solo un partido ha perdido como visitante una escuadra que se presenta en el Ibercaja Estadio dispuesta a frenar al mejor Zaragoza del curso tras reencontrarse con la victoria y, aún más importante, consigo mismo.
Sellés ha conseguido lo que parecía imposible, pero el técnico valenciano es consciente de la necesidad de dotar de continuidad a un estado que exige no reducir un ápice el nivel de intensidad, energía y rasmia. Es ahí donde el actual Zaragoza se distancia a años luz del anterior y es ese delicioso fragor en la batalla lo que le permite firmar gestas impensables hasta ahora como remontar un partido con un jugador menos durante 80 minutos donde nadie había sido capaz de ganar hasta ahora. Semejante subidón de autoestima y de confianza, obviamente, trae consigo una ingente dosis de fe. Incluso de optimismo, más o menos moderado. El caso es que el Zaragoza de Sellés ofrece algo a lo que agarrarse con uñas y dientes cuando hasta hace bien poco no había nada. Ni siquiera esperanza.
El Zaragoza de Sellés ofrece algo a lo que agarrarse con uñas y dientes cuando hasta hace bien poco no había nada. Ni siquiera esperanza
Como en toda mejoría, la gran amenaza ahora es la recaída, lo que supondría no solo alejarse de nuevo de la vida sino un golpe anímico colosal tanto para el equipo como para su gente, tan ávida de buenas noticias como recelosa de que casi siempre sean efímeras. Ahora que parece haber pasado lo peor, tropezar y volver a caer en plena escalada borraría de un plumazo ese esbozo de sonrisa que asoma en el rostro del zaragocismo, que se prepara para envolver el Ibercaja Estadio en pasión y fuerza a pesar de un horario (14.00 horas) inglés en el que el bocata da un paso al frente.
No hará cambios Sellés en el once más allá del retorno de Radovanovic, sancionado en Eibar, para acompañar a Insua en el centro de la zaga. El gallego, cuya baja se daba por segura tras retirarse en el primer tiempo del duelo disputado en Ipurua, no está lesionado, así que todo apunta a que el entrenador podrá contar con su pareja favorita. Salvo sorpresa, el resto serán los mismos que formaron en la foto en Eibar, donde Andrada ya es persona non grata tras una exhibición que le afianza de lo lindo en el marco. Aguirregabiria y Pomares seguirán en los laterales, y Guti y Keidi en la sala de máquinas para que Valery y Francho se repartan los costados. Soberón y Kodro parecen destinados a seguir siendo la pareja atacante, aunque parece que a Sellés le seduce cada vez más la idea de conceder la titularidad a Bakis, aunque la Copa asoma como el escenario más propicio y probable para ello.
Los leganenses, que se reencuentran con Txema Indias, director deportivo del club madrileño hasta el pasado verano, se presentan con las bajas confirmadas de Lalo, Rubén Peña y de Rubén Pulido, todos ellos por problemas físicos, y tras perder tres de sus cuatro últimos encuentros.
La igualdad preside los enfrentamientos previos entre ambas escuadras. El Leganés se impuso en cuatro de los 14 duelos aunque, sin duda, el que más escoció al zaragocismo fue el que abrochó la 20-21 y que concluyó con 0-5 para los pepineros para cabreo mayúsculo del entonces técnico zaragocista Juan Ignacio Martínez y de una afición que acudirá al estadio con aquella frase de Luis Aragonés metida en la cabeza y que definía el fútbol a la perfección: ganar, ganar y volver a ganar.
Alineaciones probables:
Real Zaragoza: Andrada, Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Pomares, Keidi Bare, Guti, Francho, Valery, Soberón y Kodro.
CD Leganés: Soriano; Figueredo, Sáenz, Aguilar, Marvel; Duk, Cissé, Diawara, Naim García; Diego García y Juan Cruz.
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