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La opinión de Sergio Pérez

La obra de arte de Moya, la voracidad de Francho, Kodro o Soberón y el Zaragoza más despampanante de Sellés

El Real Zaragoza fue la mejor versión de sí mismo de toda la temporada ante el Leganés, con un ritmo altísimo, juego de gran nivel y hambre por comerse el mundo

Kenan Kodro celebra el 1-1, el origen de la remontada del Real Zaragoza.

Kenan Kodro celebra el 1-1, el origen de la remontada del Real Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Rubén Sellés había resucitado al Real Zaragoza con una fórmula de éxito seguro: competitividad y la mejor actitud desde el primer al último minuto y eficiencia máxima en las dos áreas. Al Huesca, el equipo aragonés le ganó haciendo un gol con dos tiros a puerta y en Eibar marcó dos veces con dos disparos entre los tres palos. Mientras exprimía cada momento en el área rival, fue capaz de sellar la propia recibiendo solo un tanto en los dos partidos. Así fue como llegaron esas dos victorias.

Contra el Leganés, el Real Zaragoza fue la mejor versión de sí mismo de toda la temporada y mostró su cara más despampanante. Sellés confió en su equipo base, el que todo buen aficionado ya recitará de memoria, y sus jugadores enseñaron el semblante más fértil visto hasta ahora en las 16 jornadas del campeonato. Con el balón a ras de suelo y armando jugadas con mucha rapidez y verticalidad tras robo en tres cuartos o en el centro del campo, el Zaragoza fue coleccionando oportunidades, convirtiendo a Juan Soriano en el héroe del Leganés en la primera parte.

Hubo un gol anulado a Kodro por fuera de juego previo de Soberón, acciones extraordinarias en combinación como una entre Soberón, Valery y Kodro que terminó en un cabezazo del bosnio que salvó el portero y acumulación de oportunidades: de Francho y varias de Soberón. El cántabro cuajó su encuentro más productivo de la temporada mezclando el juego de manera magnífica conquistando los espacios adecuados desde su posición e inventando líneas de pase estupendas. Francho estuvo voraz por la derecha produciendo energía constantemente. Sellés le ha creado una gran pradera delante suyo que el capitán aprovecha con su físico. Y Kodro generó mucho peligro, tuvo inteligencia en sus movimientos y apareció en el área una vez detrás de otra.

El Real Zaragoza acumuló nueve llegadas en una primera mitad de alto nivel, la mejor de toda la temporada. No se fue ganando porque no tuvo la efectividad en las dos áreas que había mostrado contra el Huesca y en Eibar. Concedió el 0-1, obra de Duk, por la falta de contundencia en dos despejes de Pomares e Insua y por la excesiva ternura en un centro lateral de Naim. Por ahí fue por donde el equipo más sufrió.

En el área del Leganés, al Real Zaragoza solo le faltó precisión en la primera mitad. Del resto tuvo de todo. Creación, velocidad de balón, imaginación y llegadas en una gran cantidad. El encuentro cambió con la expulsión de Marvel en el minuto 26 por darle un manotazo en la cara a Francho y tras la intervención del VAR. En superioridad, Kodro materializó el 1-1 en una acción tocada entre Aguirregabiria y Francho, que terminó con un centro que el bosnio cazó al vuelo. Ese es su oficio. Excelente encuentro el suyo.

A la segunda parte, Sellés saltó sin tocar nada. Su equipo había rayado a una magnífica altura y solo había que insistir. El Real Zaragoza continuó igual de convincente, con seguridad en sí mismo y en su juego, atractivo y con un ritmo desconocido. Hundió al Leganés alrededor de Juan Soriano, que volvió a estar superlativo en un doble paradón a Francho y a Soberón, a bocajarro, en el minuto 48.

El cántaro había ido tanto a la fuente que tenía que romperse. Y lo rompió Toni Moya con un golazo para el recuerdo. Francho, otra vez Francho, le robó la cartera a Ignasi Miquel y provocó una falta en el borde del área. Moya la transformó en una obra de arte con un golpeo de catedrático que se coló por la escuadra. Se lo merecía. Francho le puso una guinda celestial a su exhibición con el 3-1.

El Real Zaragoza encadenó su tercer triunfo y, de golpe, subió varios escalones en su nivel de juego y de capacidad de persuasión. Dijo alto y claro que sí se puede. El gran objetivo de Sellés siempre ha sido que su equipo cada vez haga mejor más cosas. Así es como entiende que llegarán las victorias y la resurrección. Pues lo está consiguiendo: su Zaragoza cada vez juega mejor con más futbolistas rindiendo en máximos. Ahora tiene un entrenador con una gran preparación y de categoría. Ese factor es el que está haciendo la diferencia.

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