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El Real Zaragoza recupera el gol: Sellés se apunta un tanto

El equipo aragonés ha marcado casi tantos goles (6) en las tres últimas jornadas como en las trece anteriores (7)

Sellés aplaude mientras Toni Moya, autor del segundo tanto al Leganés, sonríe.

Sellés aplaude mientras Toni Moya, autor del segundo tanto al Leganés, sonríe. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

La falta de gol hirió de muerte a un Real Zaragoza desvalido en creación, generación y llegada. Era un desastre en la parcela ofensiva un equipo aragonés encorsetado y lastrado por una obsesiva concepción del fútbol en torno a una fortaleza defensiva que, con Gabi al mando, jamás llegó. Se trataba, según el ideario del técnico y del director deportivo, de llevar los partidos hacia el 0-0 y, acaso, intentar aprovechar una de las escasas ocasiones que llegaran, para, también acaso, acabar imponiéndose. Pero aquella declaración de intenciones nunca se materializó más allá de la victoria por la mínima (la única firmada por Gabi hasta que fue despedido) en Mendizorroza, destino como local del desterrado Mirandés.

Aquel Zaragoza firmó los peores números en ataque en la historia del club, que se dice pronto. Apenas seis goles en nueve jornadas marcaron a fuego a un conjunto aragonés que derrochaba incapacidad en todas las líneas y facetas del juego, pero, sobre todo, en ataque. Hasta en cuatro de los nueve partidos dirigidos por Gabi el equipo fue incapaz de marcar y solo en el último de ellos (4-2 en Almería) celebró más de un gol a lo largo de los 90 minutos. La ruina estaba servida.

A Sellés le costó acabar con aquella pertinaz sequía. Después de la acumulación de desgracias que se llevaron por delante la ilusión y lo sueños de Larraz (el Zaragoza jugó con dos menos toda la segunda parte para acabar goleado por 0-5 ante la Cultural), la arriesgada apuesta del club por el técnico valenciano tardó en dar resultados aunque asomaban unos primeros brotes verdes que no tardarían en florecer. En Gijón, sede de la puesta en escena de Sellés, el partido se puso de cara con la expulsión de Dubasin antes del descanso, pero el desacierto de los jugadores en el campo y del técnico en el banquillo minimizaron al máximo esa superioridad numérica hasta convertirla en insgnificante. Apenas dos veces fue capaz de tirar entre palos un Zaragoza que, preso de su déficit en la generación, volvía a quedarse a cero.

Los síntomas mejoraron después, aunque ante el Deportivo (0-2) tampoco hubo manera de encontrar un gol que sí llegaría en Granada (3-1). Pero el tanto, el primero en mucho tiempo, fue el peor enemigo para un Zaragoza que nunca supo qué hacer con él, hasta el punto de ser superado y zarandeado por su oponente para dar paso a aquella conjura del velatorio que lo cambió todo.

Porque la resurrección del Zaragoza se sustenta, como no podría ser de otro modo, sobre el reencuentro con el gol. En estos tres partidos saldados con un pleno de victorias, el conjunto blanquillo ha marcado casi tantos goles (6) como en los trece anteriores (7) o, lo que es lo mismo, con Sellés al mando se han anotado tantos goles como los que se lograron en nueve jornadas con Gabi. Aguirregabiria, autor del tanto del triunfo en el derbi; Soberón y Bakis, goleadores en Eibar; y Kodro, Moya y Francho, firmantes de la remontada frente al Leganés, han materializado ese radical cambio de cara al marco contrario, corroborado también con el 1-3 en Copa ante la Mutilvera.

Con Sellés al mando se han anotado tantos goles como los que se lograron en nueve jornadas con Gabi

La evolución es notoria. El cambio de dibujo de Sellés y el decisivo paso a jugar con dos puntas y abandonar el frustrado experimento de ubicar a Guti en la mediapunta, han sido clave. Si el Zaragoza anterior se iba a abajo incluso ante rivales con un jugador menos, ahora no solo gana contra diez (Leganés) sino incluso en inferioridad numérica (Eibar) para pregonar a los cuatro vientos que, definitivamente, todo ha cambiado.

El grado de intensidad, la presión alta y tras pérdida en campo contrario y la gran mejoría en el plano físico envuelven una progresión espectacular también en la creación del juego, la generación de fútbol y la producción de ocasiones. Sirva como ejemplo las 19 creadas el domingo ante un rival que jugó más de una hora con uno menos. Diez de ellas fueron tiros entre los tres palos, cuando en Gijón apenas fueron dos y nueve disparos totales.

Con el valenciano al mando, el Zaragoza acumula ya 144 minutos por delante en el marcador, cuando Gabi se fue a su casa con apenas 66 repartidos en dos partidos

El Zaragoza, está claro, llega más y mejor. Los tres tantos ante el Leganés (la mejor marca realizadora en Liga desde aquel 3-2 al Cartagena del mes de mayo), significaron la segunda remontada consecutiva de un equipo que, con el valenciano al mando, acumula ya 144 minutos por delante en el marcador, cuando Gabi se fue a su casa con apenas 66 repartidos en dos partidos (los que pasaron desde el gol de Moyano al MIrandés hasta el final más el breve periodo que transcurrió desde que Dani Gómez marcó al Valladolid hasta que los pucelanos empataron).

Así pues, la transformación se construye sobre el gol, el gran hallazgo de un Rubén Sellés que, se apunta un tanto aunque, en todo caso, advierte que el margen de mejora sigue siendo amplio. "Estamos lejos de ser un buen equipo, pero somos competitivos", expuso el entrenador tras la victoria frente al Leganés.

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