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El regreso al futuro de Lucas Terrer (20), jugador del Real Zaragoza: “La recaída fue dura, pero no es de los que se derrumban”

El canterano está de vuelta tras un largo periodo de siete meses sin jugar por complicaciones derivadas de la primera lesión muscular de su carrera

Lucas Terrer protege el balón ante Campos durante el partido del domingo ante el Leganés.

Lucas Terrer protege el balón ante Campos durante el partido del domingo ante el Leganés. / TINO GIL / REAL ZARAGOZA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

“Nunca había tenido una lesión muscular, pero, para ser la primera, ha durado mucho”. La familia de Lucas Terrer ha sido testigo de excepción de un proceso tan complejo como duro que introdujo a su hijo en un largo túnel en el que ha permanecido muchos meses. Desde luego, más de lo previsto. Todo empezó en la segunda semana de la pretemporada, en julio, cuando Terrer era reclutado con el primer equipo para acudir a Los Ángeles de San Rafael. Allí, el mediocentro, de 20 años, cayó lesionado como consecuencia de una rotura muscular en el muslo derecho que posteriormente se complicaría con una recaída que ha apartado al aragonés de los terrenos de juego durante casi una eternidad.

Desde abril, cuando jugó los últimos once minutos del partido que el Real Zaragoza perdió (5-2) en Valencia ante el Levante de la pasada temporada, Terrer no jugaba un partido oficial con un primer equipo al que regresó el domingo, si bien su vuelta al juego se había producido la semana anterior, cuando fue titular con el Deportivo Aragón en el derbi ante el Ebro (0-0). Atrás quedaban meses duros en los que, sin embargo, nunca decayó. “La recaída le afectó, sí, pero lo llevó bastante bien en general. Lucas no se derrumban ni se cae fácilmente y, con la ayuda de los médicos y el resto del club, siguió trabajando duro para volver en las mejores condiciones”, relata su familia, que asistió a su reencuentro con el primer equipo el pasado domingo: “La verdad es que no lo esperábamos, pero fue una preciosa sorpresa”. Sin embargo, las cosas no salieron “del todo bien” en el campo. Un par de pérdidas y el penalti cometido sobre Duk que propició el 3-2 y los nervios finales, dejaron cierto sabor agridulce en el retorno del centrocampista: “Estaba serio, sí, no hablamos mucho ni preguntamos, sino que le dejamos su espacio y tiempo. Hubiese sido peor si el equipo hubiese acabado empatando, pero al final se ganó, que es lo más importante, y al día siguiente Lucas ya estaba como siempre. Aprende rápido y seguro que le sirve como experiencia y que, como alguien le ha aconsejado, la próxima vez suelta un poco antes al rival”, dice César, su padre.

César, padre de Lucas Terrer: “Tras el partido estaba serio, sí, no hablamos mucho ni preguntamos, sino que le dejamos su espacio y tiempo. Hubiese sido peor si el equipo hubiese acabado empatando, pero al final se ganó, que es lo más importante, y al día siguiente Lucas ya estaba como siempre"

El caso es que Terrer ha vuelto, y según lo que apuntó Sellés tras el partido, quizá lo ha hecho para quedarse. El técnico valenciano pregona a los cuatro vientos que está encantado con las prestaciones y el rendimiento ofrecido por los chavales del filial y Terrer, que debutó con el primer equipo en marzo del año pasado con Julio Velázquez en el banquillo, se suma a la causa. “Lucas dice que lo que le ha pasado le ha hecho más fuerte mentalmente. No es fácil sobrellevar una situación así, con una recuperación tan larga, pero el club siempre estuvo muy pendiente de él, con buen trato y pruebas de control, aunque nadie esperaba esa recaída justo cuando estaba a punto de regresar. Fue, sin duda, el momento más difícil porque suponía volver a empezar”, recuerda César. En todo caso, ese reinicio estuvo presidido por la cautela. “El objetivo era recuperarse bien de la lesión y no importaba tardar una semana más. De todo se extrae un aprendizaje y esto le ha hecho crecer muscularmente. La ayuda de readaptadores, compañeros y todos los que han estado con él día a día ha sido muy importante”.

En la travesía, el papel de su familia también ha sido clave. “Nosotros le quitábamos presión diciéndole que el tiempo pasa rápido y que pronto estaría de vuelta. Es un chico muy disciplinado y se ha tomado muy en serio la recuperación. Ahora está contento y preparado para lo que venga”, asegura su padre.

Terrer, estudiante de Arquitectura, llegó a la Ciudad Deportiva en alevines después de pasar por San José y Stadium Casablanca. Diestro, con un gran despliegue físico y gol, el mediocentro es capaz de llegar a las dos áreas y posee un buen disparo desde fuera con las dos piernas. En su primer año de juvenil ya era titular en el División de Honor. En su segundo ya lucía galones como primer capitán. Pieza clave en el filial de Emilio Larraz, a Sellés también le ha entrado por los ojos: «Lucas lleva trabajando a un nivel excepcional desde que llegué. Creo que era el jugador ideal para darnos calma con la posesión. Es una plantilla larga. Hay que tomar decisiones. El resto debe seguir trabajando para ganarse la oportunidad», dijo el técnico en rueda de prensa el pasado domingo para explicar su sorprendente apuesta por el canterano por delante de piezas como Paul Akouokou, al que el club esperó hasta en final en verano.

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