La opinión de Sergio Pérez
El Real Zaragoza alrededor del balón de Rubén Sellés y la pelota en el pasto de Alfredo Di Stéfano
El intervencionismo táctico del entrenador está siendo clave. También su apuesta por mimar más el balón

Rubén Sellés alienta a sus jugadores en el Ibercaja Estadio. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Alfredo Di Stéfano es una de las grandes leyendas del fútbol mundial. Jugador extraordinario y revolucionario para su tiempo, luego también hizo carrera como entrenador. Era, además, un hombre muy socarrón. Ante la mala ejecución de las tareas durante un entrenamiento en su etapa como técnico, Di Stéfano paró la sesión y les preguntó a sus jugadores: ¿de qué está hecho un balón? De cuero, le respondieron. ¿Y de dónde se saca el cuero? ¿De la vaca, no? ¿Y qué comen las vacas? ¿Pasto, no? Pues dejad el balón en el pasto, chicos, es donde tiene que estar.
El Real Zaragoza empezó la temporada con una idea de juego muy vertical, con poco tránsito de la pelota por el medio del campo y apostando sobre todo por el fútbol directo, sin mucho sobeteo del balón ni exceso de pases. La consigna era que lo que tuviera que ocurrir sucediera sin estirar los argumentos intentando llegar al gol de manera rápida y sin curvas.
Para ese plan, la SAD diseñó la plantilla. Lo que luego resultó no fue nada de lo que se había imaginado y el equipo empezó a perder partidos y a no ganar hasta caer al fondo de la clasificación. Ahí sigue en este momento como consecuencia del inicio tan malo de campeonato y a pesar de las tres últimas victorias consecutivas, frente al Huesca, en Eibar y contra el Leganés. Entre muchas otras razones para volver a ganar, el Zaragoza lo ha hecho como Di Stéfano le pedía a sus jugadores: alrededor del balón.
Rubén Sellés ha cambiado la idea y ha construido las victorias a través de exprimir mejor los recursos de la plantilla, de su intervencionismo táctico y jugando mucho más por el suelo, combinando cada vez mejor y trenzando acciones elaboradas fruto de esta nueva querencia y de una ordenación más sólida, con una mejor ocupación de los espacios. Este domingo contra el Leganés hubo varios ejemplos muy claros de esta tendencia, tanto contra once como en superioridad numérica, cuando el caudal de juego fue espectacular. Es fácil recordarlas por su intencionalidad y su belleza.
A los triunfos y a este nuevo estilo de fútbol han contribuido el ajuste de piezas que Rubén Sellés ha realizado en el equipo. Ha sido capital que Guti abandonara la mediapunta y regresara al medio para formar pareja con Keidi Bare, que está aportando dinamismo y juego fácil. También que Francho esté actuando en la posición en la que mejor rinde por sus características físicas, teniendo campo para correr y romper defensas. Y que Soberón haya dejado de formar solo arriba. Ante el Leganés estuvo brillante como segundo delantero, encontrando los espacios de cara y creando numerosas líneas de pase. El cántabro solo falló en los disparos finales. Kodro ha ajustado un puzzle arriba en el que Valery cada vez está a un nivel más convincente.
Al fútbol se puede jugar y se puede ganar de muchas maneras. Sellés ha elegido hacerlo con el balón como protagonista. Es una fórmula que cuando funciona siempre hace sentir más feliz al jugador. Porque la pelota es el astro alrededor del cual gravita este deporte. Siempre es mejor tenerla como aliada que como una amiga incómoda. Siempre es mejor que corra dulcemente por el pasto.
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