Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mollejo vuelve como rival de un Real Zaragoza en el que siempre quiso estar

El delantero del Burgos estuvo todo el verano de 2024 esperando al equipo zaragocista tras dos cesiones seguidas en La Romareda y Víctor se opuso a su llegada. Tras su grave lesión de rodilla, Ramis le está dando minutos poco a poco en esta temporada

Mollejo pugna con un rival en el partido ante el Castellón.

Mollejo pugna con un rival en el partido ante el Castellón. / LALIGA

Santiago Valero

Santiago Valero

Dos cesiones seguidas desde el Atlético de Madrid acumuló Víctor Mollejo en el Real Zaragoza para ser un jugador muy querido entre la afición, pese a que en ambas temporadas sufrió algún problema físico, una lesión en un pie y una rotura muscular importante, que impidió que sus números en el Zaragoza aún fueran mejores (61 partidos oficiales y 8 goles). Ahora, el delantero de La Villa de Don Fadrique (Toledo), y con polivalencia para jugar en las dos bandas, milita desde agosto en el Burgos, desvinculado ya de la entidad colchonera, a la que había llegado en 2010 y en la que acumuló un casi sinfín de cesiones en el fútbol profesional, una de ellas en el Tenerife, donde coincidió con Ramis, que fue básico para que diera el sí al conjunto burgalés este verano, firmando por tres años.

Justo un año antes, en la pretemporada de 2024, su nombre estuvo todo el periodo estival de fichajes encima de la mesa del Zaragoza, al que esperó hasta el final, con una cesión muy ventajosa desde el Atlético, aunque hasta se podía dar la operación en propiedad, por la que el club aragonés asumía un 30% de su ficha. Sin embargo, Víctor se negó en redondo a que Mollejo jugara una tercera temporada en el conjunto zaragocista como quería Juan Carlos Cordero, que igual que lo había llevado al Tenerife en la 21-22, había impuesto su criterio en 2023 (Fran Escribá, entonces el entrenador blanquillo, prefería que el tercer rojiblanco que llegara con Mouriño y Valera fuera Carlos Martín) para que repitiera la cesión en el equipo zaragocista que había hecho en la 22-23 y con Miguel Torrecilla como director deportivo.

Mollejo, en el partido del Burgos ante el Racing.

Mollejo, en el partido del Burgos ante el Racing. / LALIGA

Y eso que le faltó suerte en el Zaragoza. En la 23-24 Mollejo se lesionó después del primer partido con Víctor, en el que fue titular ante el Espanyol, pero en un entrenamiento posterior sufrió una fuerte rotura en el cuádriceps, que le dejó fuera dos meses, hasta las tres últimas jornadas, donde el técnico del Barrio Oliver le dio la camiseta de titular en esas citas. En su primera temporada sufrió una fractura en el tobillo, por la que fue operado en febrero y forzó para volver a jugar antes de acabar la Liga, disputando los tres ultimas choques tras más de tres meses de baja.

Hasta el último día del mercado de verano de 2024 estuvo Mollejo pendiente del Zaragoza, deseando que fuera su destino y al final no encontró otro y, con dos años más en el Atlético, se quedó en el filial (Simeone nunca lo consideró opción, de ahí los 5 clubs distintos, Deportivo, Getafe, Mallorca, Tenerife y Zaragoza a los que fue cedido) y estaba siendo uno de los jugadores más destacados del filial que dirige Fernando Torres, con tres goles en 11 partidos en Primera RFEF, pero se rompió el cruzado a finales de noviembre del año pasado para decir adiós a la temporada.

Mollejo, en un partido en La Romareda con el Zaragoza.

Mollejo, en un partido en La Romareda con el Zaragoza. / ANDREEA VORNICU

Este verano era sí o sí el de su salida del Atlético y tras tantos meses sin jugar Mollejo optó por la vía del entrenador que le conoce, la de Ramis y el Burgos, firmando por tres años y con un acuerdo de traspaso por el que el club colchonero se guarda un 30% de su traspaso. "Preferimos ir con precaución porque no queremos recaídas", dijo Ramis a mediados de octubre, cuando Mollejo solo había tenido minutos en dos partidos, ante Las Palmas, donde cayó con una lesión en el sóleo, y el Huesca. Ahora, acumula cinco choques de Liga seguidos jugando y en Ceuta el sábado pasado ya fue titular, disputando la primera parte. Lo normal es que empiece de inicio en el Ibercaja, ante el equipo en el que quiso estar y en un escenario en Zaragoza nuevo para él.

Según su entorno más cercano, Molle está en el proceso de recuperar sensaciones tras su grave lesión de rodilla y cada vez más cerca de su máximo para aportar la fiabilidad, la polivalencia, el carácter y el rendimiento que garantiza con su amplia experiencia en Segunda, con 149 partidos y 18 goles en la categoría de plata pese a sus solo 24 años en la actualidad.

Tracking Pixel Contents