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REAL ZARAGOZA

La contracrónica del Real Zaragoza-Burgos de Copa: once cambios y el equipo de Sellés

El Real Zaragoza evidenció su crecimiento y madurez al no perder en ningún momento el control del partido pese a la revolución completa de Sellés en el once y la participación de los menos habituales

Saidu se duele del tobillo en la acción que terminó con el gol del Burgos.

Saidu se duele del tobillo en la acción que terminó con el gol del Burgos. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Zaragoza

El Real Zaragoza dijo adiós a la Copa en un minuto fatídico, el 115, en el que un resbalón con posible lesión de tobillo de Saidu propició la contra del Burgos que terminó en el gol de Mario, pero el encuentro de anoche en el Ibercaja Estadio sirvió para confirmar, por si había quedado alguna duda, que este equipo es otro. Más hecho, más entero, con más recursos. Como le gusta decir a Rubén Sellés, más competitivo.

Esa cualidad, que debería ir de serie en cualquier equipo, significa en este caso que el Real Zaragoza ya no se descompone, ya no se cae, ya no sufre tanto. No es que el Burgos fuera el oponente más difícil ni que en el envite le fuera la vida a nadie, pero el conjunto aragonés mantuvo un tono más que aceptable durante los 120 minutos de eliminatoria. Y lo hizo pese a los numerosos cambios de Sellés.

El técnico aprovechó la oportunidad para dar entrada a jugadores menos habituales y, aún así, el Zaragoza mantuvo sus señas. Ningún jugador de los que empezó a jugar anoche lo había hecho de inicio el fin de semana. Once cambios y el equipo no sufrió en defensa -Adrián evitó el gol en un par de ocasiones-, quiso mantener el control con la pelota y buscar sus mejores opciones ofensivas. En una primera parte con muy pocas ocasiones, el Zaragoza creó todo su fútbol por el costado derecho, donde se asociaron bien Juan Sebastián y Cuenca, de lo más destacado del inicio. El extremo se mostró fresco y con velocidad para intentar desbordar y encontró a otro compinche arriba como Pinilla.

El punta fue titular después de unos meses en los que no había contado ni en el primer ni en el segundo equipo y dejó buenos detalles de su calidad. Fue el que destacó arriba de la dupla formada por Bakis, quien apenas se dejó ver en los 73 minutos que estuvo sobre el césped. Tan solo participó en un disparo a puerta poco antes del descanso que acabó en córner.

Por el lado izquierdo muy poco de Pau Sans, mientras que Tasende fue creciendo conforme pasaban los minutos, animándose en el tramo final a subir e intentar desbordar. Suya fue una de las mejores ocasiones del duelo, un libre directo duro y bien colocado que despejó de puños Jesús Ruiz. Acabó lesionado en el minuto 94 y fue Valery quien ocupó el lateral.

Muy esperado era el regreso de Paul Akouokou tras su larga sanción y posterior lesión y el mediocentro cumplió sin más en su papel. El equipo, con el francés y Moya a los mandos, mantuvo el tono y el control frente a un Burgos que apenas le creó peligro, aunque arriesgó poco en términos generales, un poco más en la segunda parte.

Y no menos interés había en la reinserción en el equipo de Dani Gómez y Bazdar. No hubo oportunidad para el bosnio, ni en la Copa, ni con 120 minutos, ni con la necesidad de buscar el gol, pero sí tuvo minutos el dorsal 9, que intentó asociarse con Soberón sin mucho éxito y se resbaló en demasiadas ocasiones en los 45 minutos que estuvo sobre el césped. El equipo mejoró con la entrada de Valery y, sin grandes alardes, estuvo más cerca de llevarse el duelo que de perderlo. Solo en una contra tras una acción desafortunada a cinco minutos del final de la prórroga cedió este Real Zaragoza de Sellés que, ya no hay duda, es un equipo juegue quien juegue.

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