La crónica del Zaragoza-Burgos (0-1). Un adiós en un solo instante
El Zaragoza se despide de la Copa en un partido de poco fútbol y muy igualado con el Burgos que se decidió con el gol de Mario en la prórroga con Saidu lesionado y sin que el árbitro parara el choque en ese momento

Foto: Miguel Ángel Gracia / Vídeo: Iván Ruiz
Todo ocurrió en un solo instante en la prórroga, en el 115, en un resbalón de Saidu, que cayó sobre su tobillo derecho, en la recuperación del Burgos con el pase medido de Cantero para que Mario, sin que el colegiado parase el encuentro, ejecutara con una precisa vaselina al Real Zaragoza en la prórroga de un partido muy nivelado, donde quizá el equipo de Sellés fue mejor, aunque con poca distancia sobre su rival. En el tiempo extra dijo adiós el Zaragoza a una Copa que dista mucho a años luz ahora mismo de estar entre los objetivos de la temporada, con la salvación y la huida del descenso como meta indiscutible.
El Zaragoza cayó compitiendo bien en un encuentro global aburrido, no le penaliza esta eliminación en demasía al conjunto de Sellés, que compitió bien pese a los muchos cambios de su once, con infinidad de rotaciones, pero que dijo adiós al que fue su torneo fetiche tantos años y que en la historia reciente casi le molesta más al equipo que otra cosa, porque es imposible que lo gane, tal y como está hecho el sistema de competición, y siempre anda con apreturas clasificatorias, ahora con la vista en Málaga.
Con un once lleno de cambios con respecto a la Liga se presentó Sellés, lo esperado, sin Bazdar ni Dani Gómez, cada vez más cerca de la puerta de salida, y con Cuenca y Pau en las alas para que Pinilla ocupara plaza de ataque junto a Bakis en un 4-4-2 en el que Cuenca ayudaba más en facetas defensivas para que casi hubiera un tercer central con Juan Sebastián ante un Burgos también repleto de cambios, con cuatro jugadores con dorsal del filial, lo que hasta este año, cuando cambió la normativa, era todo un riesgo, y con Mollejo en el carril diestro y Mateo Mejía en punta en un partido especial para ambos por su pasado zaragocista.
El choque arrancó con la lluvia, con poco más de 7.000 valientes en las gradas, y un césped rápido que dio más ritmo al juego, con un Burgos mejor con el balón de salida para que enseguida el Zaragoza tuviera más dominio. Con Toni Moya manejando el gobierno del choque, el Zaragoza volcó su ataque por la banda derecha, con Cuenca muy activo y con chispa, y protagonista del primer remate, que se fue fuera y con Juan Sebastián apareciendo mucho tras un inicio con más dudas. El encuentro se llenaba de imprecisiones cuando el balón llegaba a zonas de ataque y solo Pinilla daba algo de luz en pequeños destellos, aunque el partido invitaba más al aburrimiento que a otra cosa, con algunos zaragocistas, como Pau o Bakis apareciendo muy poco, demasiado poco.
Tachi y Ale Gomes no sufrían con Mateo Mejía y Fermín y el Burgos solo amenazó en una falta que prolongó Fermín para que Adrián se anticipara a Mollejo, mientras que un cabezazo de Cuenca, en jugada anulada, y sobre todo la mejor acción entre Pinilla, Cuenca y con pase a Juan Sebastián para el disparo de Bakis que dio en un defensa. Así se llegó al descanso.
El Zaragoza arrancó sin cambios en la segunda parte y con la única buena acción de Mateo Mejía para el Burgos, que acabó en un remate de Appin. El balón se discutió más en la segunda parte, donde Pinilla no supo aprovechar un buen pase de Toni Moya, de los más destacados en el equipo zaragocista. Sellés metió a Valey y a Aguirregabiria, que entraron enchufados al choque, mientras que Ramis dejó como única referencia al recién salido Mario para que Jesús Ruiz hiciera la parada de la noche a falta de Tasende.
Con Soberón y Dani Gómez el Zaragoza se afiló algo más en ataque, pese a que el delantero madrileño casi no dejó de resbalarse, aunque inquietó más que Bakis, lo que no era difícil. Algunos escarceos de Tasende en dos centros que no llegaron a Dani y un disparo de Valery que se fue fuera por poco dieron paso a una prórroga donde los dos rivales llegaban con pocas pilas, aunque algunas más el Burgos, más sólido físicamente.
Tasende sacó la bandera blanca para que Valery jugara de lateral y Saidu completara la medular con un 4-3-3, mientras Toni Moya estaba para sacarla cuando Ethan pudo marcar y remató alto y Adrián le ganó un mano a mano a David González. No parecía que se pudieran evitar los penaltis cuando Saidu se resbaló y el Burgos sacó una contra que Gorka Etayo no quiso parar para que llegara el golpe de un gol en el que nada pudo hacer Adrián y que penaliza lo justo más allá de esa eliminación, ya que el adiós mostró a un equipo que sigue compitiendo, donde hubo jugadores menos habituales (Toni Moya, Adrián, Cuenca, Tachi, Paul o Tasende) en buena versión. Ahora, lo que importa es la Liga, Málaga y seguir la racha de tres victorias seguidas.
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