El Real Zaragoza, ante el reto de enlazar dos salidas seguidas con victoria: el año que vivimos peligrosamente
Tras el asalto a Ipurua, el Real Zaragoza, que acumula más de un año sin enlazar dos triunfos consecutivos fuera, se propone repetir conquista ante otro de los mejores locales de la categoría

Rubén Sellés, a la llegada de la expedición zaragocista a la estación. / JAIME GALINDO

La visita a Málaga está entre las más complicadas del curso. El equipo andaluz es tan fuerte en casa como frágil a domicilio y, de hecho, es esa solvencia como local la que le libra, de momento, de caer a zona tenebrosa. Hasta 15 de sus 19 puntos (cuatro más que el Real Zaragoza) los ha sumado en La Rosaleda, donde solo ha perdido un partido (0-1 ante el Cádiz) y fue hace más de dos meses.
Ese poderío ante su gente sitúa a la escuadra malacitana entre las más goleadoras de la categoría en casa. Solo Racing (22 tantos) y Almería (19) han marcado más tantos como local que un Málaga que acumula 16 y que tan solo ha encajado 9. Así que el Zaragoza está sobre aviso. Claro que también el Málaga, porque se enfrenta a un rival que nada tiene que ver con el de hace unas semanas y que, además, se está acostumbrando a conquistar feudos casi inexpugnables. Del todo lo era Ipurua, donde el conjunto aragonés firmó la proeza de remontar con un jugador menos sobre el campo para sellar su resurrección.
Aquello se gestó donde nadie había sido capaz de ganar hasta entonces, lo que acentúa la relevancia de una victoria que puso fin a muchas cosas y que originó otras tantas. Sobre todo, un Zaragoza nuevo que afronta ahora otra misión compleja: asaltar otra fortaleza. Conoce el camino, pero la empresa se antoja complicada, no solo por la regularidad del oponente en casa, sino porque el Zaragoza viene siendo, a lo largo de los últimos meses, un visitante amable que acostumbra a llevar la maleta cargada de regalos.
Y es que los aragoneses acumulan trece meses sin darse dos alegrías consecutivas a domicilio. Desde el 23 de octubre de 2024 no enlazan dos victorias consecutivas para subrayar las dificultades que el equipo está encontrando para mostrarse solvente también lejos de casa, donde derrocha irregularidad.
Entonces, los dos triunfos seguidos se firmaron en Tenerife (2-3) y en Elda (2-3) para sellar sendas remontadas de un Zaragoza embalado que se instalaba en zona de ascenso directo al término de la undécima jornada. Desde aquel momento, sin embargo, la cosa se fue torciendo tanto en casa como fuera, hasta el punto de que, hasta el final de la pasada campaña, solo se sumaron otras dos victorias fuera, una de ellas, precisamente, en Málaga (1-2) en el único triunfo logrado con Miguel Ángel Ramírez en el banquillo. La otra victoria llegaría en Ferrol, ya con Gabi. El bagaje como foráneo se completó con cuatro empates y nueve derrotas más.
Esta temporada, los viajes no han sido mucho más fructíferos. El Zaragoza, colista, es de los peores visitantes de la categoría tras haber sumado solo dos victorias (0-1 en Mendizorroza ante el Mirandés y el heroico 1-2 en Eibar), un empate (1-1 en Castellón) y cinco derrotas (tres con Gabi y dos con Sellés) para reincidir en una endeblez como viajero de la que ahora trata de despojarse. Si logra poner fin en Málaga a esa racha de más de un año sin encadenar dos desplazamientos consecutivos regresando con la maleta llena de puntos confirmará su metamorfosis y dará otro paso de gigante hacia la luz.
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