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El Real Zaragoza sigue siendo demasiado vulnerable: Sellés no cierra la puerta

No encajaba tantos goles en Segunda desde hace más de 70 años y solo ha dejado su portería a cero en 11 de sus últimos 60 partidos y en uno de los diez dirigidos por el valenciano

Sellés da instrucciones durante la sesión de entrenamiento de este martes en el Ibercaja Estadio.

Sellés da instrucciones durante la sesión de entrenamiento de este martes en el Ibercaja Estadio. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

No hay candado que cierre la portería del Real Zaragoza, cuya fragilidad defensiva es una constante desde hace mucho tiempo. Y eso que Gabi concebía el juego desde una fortaleza atrás que su equipo nunca lució pero que, según la proclama del técnico y del director deportivo Txema Indias debía ser esencial: “Hay que llevar los partidos al 0-0 y tratar de hacer un gol”, advertía el donostiarra en su presentación para subrayar una declaración de intenciones consensuada con el entonces entrenador.

Pero nada de eso se cumplió. De hecho, el Zaragoza acumula una eternidad entre los más goleados de la categoría. Sus 29 tantos encajados en la actualidad solo son menos que los 30 recibidos por el Albacete en estas 18 jornadas y nadie ha visto más veces perforada su portería en casa que un conjunto aragonés que ya ha recogido el balón de su red en 16 ocasiones desde que juega en el Ibercaja Estadio.

Hace más de siete décadas que el Zaragoza no encajaba tanto en Segunda. En concreto, desde la temporada 53-54, cuando había recibido 31 dianas a estas alturas del curso. Desde entonces, solo en Primera División había sido más vulnerable que ahora. Y no en muchas ocasiones.

De momento, Sellés no está siendo capaz de cambiar una tendencia decisiva para que el Zaragoza siga con el agua al cuello. Esa extrema fragilidad defensiva se traduce en que apenas ha sido capaz de dejar su portería a cero en tres de las 18 jornadas disputadas hasta ahora, un registro que, unido a sus problemas con el gol, le han anclado a un pozo del que no consigue salir. De hecho, ese -14 que luce en cuanto a diferencia de goles (resultante de restar los tantos marcados a los encajados) es el peor balance de toda su historia en Segunda División.

El -14 que luce en cuanto a diferencia de goles (resultante de restar los tantos marcados a los encajados) es el peor balance de toda su historia en Segunda

La llegada del técnico valenciano, en todo caso, ha dado vida a un Zaragoza al que se llegó a dar por muerto cuando la distancia con la salvación era de nueve puntos. Pero esa mejoría experimentada con Sellés no alcanza de lleno a la parcela defensiva. Si mantener la portería a cero es clave para asegurar puntos, el equipo aragonés no logra echar el cerrojo a una portería que ha sido vulnerada en 49 de los últimos 60 encuentros disputados (los 42 de la campaña pasada más los 18 de la actual). Es decir, durante este tiempo, el Zaragoza apenas ha logrado dejar su puerta a cero en uno de cada seis encuentros que disputa. Una rémora que ayuda a explicar una caída en barrena que hasta hace bien poco parecía irrefrenable.

Porque la realidad es que si bien Sellés está recuperando el gol (9 en 8 partidos por los 6 en 9 encuentros que se habían marcado con Gabi), la realidad es que esa mejoría no se ha extrapolado a la solvencia defensiva (los 12 tantos recibidos en los 8 encuentros dirigidos por Sellés son los mismos que se encajaron en los 9 con Gabi).

Claro que el actual entrenador blanquillo ya advirtió que su manual de estilo y concepción del juego poco tienen que ver con aquel pragmatismo extremo proclamado por su predecesor: «Mi manera de plantear no es nunca el ir al 0-0. Me gustaría decirte que planteo los partidos a poder ganar 1-0 o 0-1, o que planteo los partidos a poder ganar 5-3, pero no es así. Planteo los partidos para competir, para tener una idea clara, poder ser dominante en casi todas o todas las facetas del juego y eso implica el poder ser presionantes cuando podemos ser presionantes, tener el balón y ser agresivos con balón en cualquier escenario. Me da igual que sea en casa ante el Huesca o que sea contra el Éibar en Ipurúa», declaró el entrenador blanquillo tras la victoria, por la mínima, en el derbi aragonés.

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