La opinión de Sergio Pérez
Los próximos fichajes de Txema Indias y el mercado más importante de la historia del Real Zaragoza
Para aspirar a la salvación, el director deportivo ha de atinar con cada euro que gaste en la próxima ventana. Vuelve a haber dinero

Txema Indias, director deportivo del Real Zaragoza, habla por teléfono. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
El destino del Real Zaragoza lleva torcido trece temporadas, las que el club cumple en Segunda División. Desde hace ahora un año, la vida del equipo aragonés todavía se ha embrollado más. Han sido doce meses terroríficos con una inestabilidad espeluznante, manifestada especialmente en el paso de seis entrenadores diferentes por el banquillo. En este tiempo ha estado en cuestión, y sigue estándolo, el futuro de la SAD en el fútbol profesional.
La llegada de Gabi Fernández neutralizó la amenaza de descenso a Primera RFEF la campaña pasada salvando el pellejo con el final de la Liga a la vuelta de la esquina, grandes dificultades y numerosos sudores fríos. Por entonces, el técnico madrileño fue una apuesta idónea como terapia de choque por su capacidad para inocular furia, emocionalidad e influir psicológicamente en la plantilla. Luego, su continuidad fue un error. Como también la fallida y tardía confección de la plantilla, que ha hundido al equipo en un agujero todavía más profundo.
El Real Zaragoza lleva en descenso desde la quinta jornada, que se disputó a principios de septiembre, y en el puesto de colista desde la novena, ciénaga donde cayó en medio de las Fiestas del Pilar. La distancia con la zona de la permanencia ha llegado a alejarse a nueve puntos, momento en el que la esperanza no fue lo último que se perdió.
El cambio de entrenador, Rubén Sellés por Gabi Fernández tras el partido de Emilio Larraz contra la Cultural Leonesa, ha acabado por tener efecto. Después de tres derrotas consecutivas, el valenciano sumó tres triunfos y un empate. Su balance es de 10 puntos de 24 posibles, 10 también de los últimos 15, racha interrumpida por la última derrota en casa frente al Cádiz.
Sellés recogió un muerto y lo ha resucitado. Sus primeros encuentros fueron contradictorios: pareció que lo iba a conseguir y también que no lo iba a conseguir. Había brotes verdes pero no florecían en forma de victorias. Al final, el técnico ha logrado el primer gran objetivo que el club se propuso con su fichaje: que el equipo llegara vivo al mercado de enero. Suceda lo que suceda en Burgos este domingo, el Zaragoza pasará la Navidad en descenso. En función de su resultado y de los de sus rivales lo hará más cerca o más lejos de la salvación. En cualquier caso, llegará en una situación extremadamente compleja pero con opciones de lograr la permanencia.
Aunque parezca nada, es mucho decir tal como han estado las cosas. Sobre todo lo demás, Sellés ha construido un equipo más competitivo, reconocible en la forma y en el fondo. Ha demostrado que este Zaragoza podía ganar partidos. Como siempre sucede en el fútbol, los triunfos han recuperado rendimientos y han hecho crecer a unos cuantos jugadores. De la progresión individual se ha beneficiado el colectivo y en ese buen caldo de cultivo grupal se han desarrollado algunos particulares. Sin embargo, todo ello no ha valido para dejar el puesto de colista.
El empujón de noviembre era imprescindible para que el Real Zaragoza llegara vivo al mercado de enero, el periodo de tiempo que definirá el destino final del club esta temporada. El pasado verano, Txema Indias cometió muchos errores. Gracias a la potencia económica de la propiedad, que ha ido creciendo con el paso de las temporadas, el director deportivo volverá a tener margen de maniobra para reforzar la plantilla: necesita firmar varias piezas capitales para aspirar a la salvación.
El club busca un central jerárquico y rápido, al menos un refuerzo de calidad para el centro del campo y atacantes, con especial énfasis en hombres con gol y desborde. Habrá salidas y entradas. Indias no tendrá ya margen de error: lo agotó todo el pasado verano. Cada decisión, sobre todo en las contrataciones, ha de ser un acierto obligatoriamente. Cada jugador ha de elevar un escalón el nivel del equipo. El Real Zaragoza llegará con vida a enero, pero la amenaza de descenso continuará siendo elevada. La SAD volverá a tener dinero para invertir en fichajes. Para seguir en Segunda ha de atinar en cada contratación, no puede volver a malgastar ni un euro.
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