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La odisea que le viene al Real Zaragoza: la vida en juego en cinco meses

El equipo aragonés, tras las vacaciones de Navidad, comienza un viaje que debe tener como destino final la salvación

Rubén Sellés, con la mirada al frente en la vuelta al trabajo del Real Zaragoza

Rubén Sellés, con la mirada al frente en la vuelta al trabajo del Real Zaragoza / Pablo Ibáñez

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Seguramente no han sido días suficientes para coger fuerzas para lo que se les viene, pero de ahora en adelante el cuerpo técnico y la plantilla del Real Zaragoza comienzan una cuenta atrás de cinco meses en los que está en juego ni más ni menos que la vida del equipo aragonés. Ahí es nada. Por eso, en el seno del club blanquillo no hay tiempo para celebraciones ni para despistes. Por mucho que mañana se acabe al año (ya era hora), Rubén Sellés en los suyos ya han vuelto a un trabajo que también es frenético en las oficinas.

Toda ayuda será poca para conseguir una salvación que, a dos jornadas para que concluya la primera vuelta de la competición, está a cuatro puntos. Una distancia notable que, sin embargo, la inmensa mayoría del zaragocismo hubiera firmado cuando los aragoneses se encontraban a nueve puntos del 17º puesto de la clasificación y el Real Zaragoza parecía más un cadáver que otra cosa. Ahí ya estaba Rubén Sellés, que aunque le costó lo suyo, logró reanimar al equipo, insuflarle algo de confianza y darle herramientas para que mantenerse un año más en Segunda División ahora parezca un objetivo real y no un milagro ni una quimera.

Eso sí, el viaje apunta a ser largo y lleno de aventuras. Algo así como una odisea de 23 partidos en los que el Real Zaragoza necesita muchas victorias para enmendar su dantesca primera vuelta. Para comenzar con buen pie este segundo tramo de temporada, la primera debería llegar el próximo domingo en el Ibercaja Estadio. El rival, Las Palmas, no invita demasiado al optimismo. Los canarios son segundos en la tabla, en puestos de ascenso directo a Primera y son uno de los equipos con más calidad de la categoría.

Pero, antes de pensar ya no en Las Palmas, sino en el resto de rivales que van a tener que enfrentar, el Real Zaragoza debe mirarse el ombligo y ver lo que le ha funcionado en las últimas semanas y en lo que todavía se puede mejorar para darle la vuelta a una situación que amenaza con llevarse por delante la leyenda de un club histórico.

Para evitar que la tragedia envuelva la capital aragonesa volvió al trabajo el equipo. Lo hizo, antes de verse las caras hoy con su afición en el Ibercaja Estadio, en las instalaciones de la Ciudad Deportiva. La mañana no pudo ser más desapacible, con una intensa niebla y una temperatura que no invitaba a estar al aire libre. Pero ahora ya no hay excusas, para que salga el sol en el Real Zaragoza habrá que lidiar también con el viento, el frío y la lluvia.

Tapados

Los gorros y las bragas de los futbolistas hacían que, en muchos casos, fuera difícil identificar a los jugadores zaragocistas, aunque todos los que estaban citados han acudido al primer entrenamiento después del parón. Eso sí, aunque la mayoría se ejercitaron sobre el césped, hubo cuatro nombres que se quedaron en el gimnasio para seguir con sus procesos de recuperación.

El más llamativo fue el de Francho Serrano. El capitán zaragocista sigue sin dejar atrás los problemas en el menisco de su rodilla que ya le impidieron jugar los últimos partidos de 2025 y es una incógnita si podrá volver en el primero de 2026. No obstante, de los que siguen en la enfermería, el canterano es el único que no está descartado y que tiene opciones de entrar en la convocatoria frente a Las Palmas. Los otros tres jugadores que se entrenaron al margen y que habrá que esperar más tiempo para que vuelvan a estar preparados para ponerse a las órdenes de Rubén Sellés fueron Pau Sans, Paulino y Martín Aguirregabiria.

Por lo demás, la principal novedad entre los zaragocistas que se ejercitaron con normalidad fue la de Aleksandar Radovanovic. El central, que no pudo jugar en Burgos, se ha ejercitado al mismo ritmo que sus compañeros y todo indica que estará, si así lo decide Rubén Sellés, frente a los canarios. En la sesión estuvieron los jugadores del filial Barrachina, Terrer, Pinilla y Calavia.

Fue un primer día relajado, de toma de contacto para lo que viene. A partir de este momento el Real Zaragoza debe hacer lo que sea para sobrevivir y para ello, 2026 tiene que ser mejor que 2025. El margen de mejora es amplísimo.

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