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El 'efecto Sellés' se diluye en el Real Zaragoza: La bolsa o la vida

La falta de calidad y de fichajes reduce a un equipo aragonés que ya está más lejos de la salvación (6 puntos) que cuando el valenciano tomó el mando

Sellés, en el centro, entre el director deportivo Txema Indias y el director general Fernando López en la presentación del técnico.

Sellés, en el centro, entre el director deportivo Txema Indias y el director general Fernando López en la presentación del técnico. / Laura Trives

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

El efecto Sellés se va diluyendo. La llegada del técnico valenciano resucitó a un Real Zaragoza que recobró sus constantes vitales a raíz de tres triunfos consecutivos que pusieron la salvación a tiro después de haber estado a nueve puntos de distancia. El analgésico tardó en hacer efecto (los tres primeros encuentros con Sellés en el banquillo se contaron por derrotas) pero acabó reanimando a un conjunto aragonés que, hace menos de un mes, afrontaba el encuentro ante el Cádiz con la opción, incluso, de salir de las posiciones de descenso en caso de vencer y que se dieran otros resultados favorables a sus intereses.

Sin embargo, aquella racha duró poco. Cuatro partidos sin ganar (dos empates y dos derrotas) han rebajado la fe y han devuelto los fantasmas a la masa social y al Zaragoza a un pozo del que parece imposible salir con los efectivos actuales. De hecho, la distancia con la salvación se ha ampliado hasta los 6 puntos, uno más de los que separaban a los aragoneses de las posiciones seguras (5) cuando Sellés se hizo cargo del equipo, tras la goleada endosada por la Cultural Leonesa (0-5) en el Ibercaja Estadio. Después de la debacle, la jornada 10 acababa con el Zaragoza a 5 puntos de la permanencia. El efecto Sellés, notorio en el juego y en el carácter competitivo, vuelve a no traducirse en resultados, al igual que sucediò en los tres primeros envites con el técnioo valenciano al mando.

Más allá de decisiones cuestionables, como la titularidad blindada a jugadores cuyo rendimiento está muy por debajo del que debe exigirse para ser una pieza fija (Guti o Soberón, por ejemplo), Sellés está siendo una víctima más de la falta de calidad y las reducidas prestaciones de una plantilla empeñada en transmitir que es insuficiente para lograr la permanencia, un objetivo raquítico que va camino de convertirse en quimérico.

La necesidad de refuerzos parece tan evidente como indispensable. Sin embargo, los primeros días del mercado de fichajes no han deparado movimiento alguno en el seno del club, donde no se esperan salidas de forma inminente y, por tanto, tampoco habrá llegadas próximas.

Ya avanzó Sellés que no espera mucho del mercado de enero. Entre líneas, el técnico valenciano ha advertido en sus últimas comparecencias que, en caso de que vengan refuerzos, llegarán al final. Sin fichas libres y con el límite salarial cubierto, el Zaragoza no dispone ni de dinero ni de huecos libres, lo que le obliga a realizar movimientos en ambos sentidos destinados a reforzar un equipo que precisa de incoporaciones en todas sus líneas.

Una vez más, el mensaje del club es contradictorio. Desde arriba se anuncian fichajes y se lanza el balón al aire y desde abajo se baja al suelo y se echa el freno

Y eso que el club, a través de su dirección general (Fernando López) y del consejo de administración (el consejero y hombre fuerte Juan Forcén) aseguraron a las peñas, hace apenas unos días, que existe margen económico suficiente para acometer en torno a cuatro fichajes, una declaración de intenciones que, sin embargo, topa ahora de bruces con las manifestaciones del entrenador- "No están las pretensiones por ahí (4 o 5 fichajes), no puedo controlar lo que se habla en otros estamentos del club. He estado en otros mercados en otros equipos y cuando se hacen más de dos o tres fichajes significa la adaptación de jugadores y la mayoría de veces acaba no funcionando o creando unas situaciones no deseables. Creo que no es necesario volvernos locos, si se da la posibilidad vamos a incorporar a algún jugador para hacernos mejor, no incorporar por incorporar. Esta plantilla tiene ambición y calidad, está lista y no creo que sea necesario cambiar muchos jugadores e ir más allá del número que he dicho", declaró el valenciano en la previa del choque ante la UD Las Palmas: "«No creo que sea día para hablar de mercado. Somos un equipo con el cupo de fichas completo y un límite salarial ajustado. La gente tiene que saber esa realidad del Real Zaragoza. No podemos buscar héroes fuera de lo que hay aquí», advirtió tras la derrota.

Así que, una vez más, el mensaje del club es contradictorio. Desde arriba se anuncian fichajes y se lanza el balón al aire y desde abajo se baja al suelo y se echa el freno. Mientras, el Zaragoza languidece y se aleja otra vez de la esperanza, con la visita al feudo del líder (Racing) en el horizonte. Nada se mueve en el seno de una entidad inmersa desde hace tiempo en una incomprensible indefinición que encripta cualquier mensaje enviado al exterior. Este es un ejemplo más. Jugadores como Bazdar, Kosa o Pau Sans, entre algunos otros, están llamados a salir. Por una razones u otras, todos ellos han dejado de aparecer por el césped y su futuro próximo parece estar fuera, pero el club ha optado por adoptar una postura robusta y alejada de la endeblez asociada a la necesidad.

Por ello exige 2,5 millones de euros para abrir la puerta a Bazdar y más de medio millón para dejar salir a Pau Sans. Y, claro, los pretendientes confían en que el paso de los días obligue al Zaragoza a suavizar postura y relajar pretensiones. Todo juega en contra. También el tiempo. Y cada vez queda menos.

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