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Radovanovic, el rigor de las desdichas en el Real Zaragoza

El serbio ha sido sustituido por problemas físicos en la mitad (6) de los 12 únicos encuentros en los que ha sido titular una temporada marcada por las lesiones

Radovanovic, durante una sesión de entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva.

Radovanovic, durante una sesión de entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva. / PABLO IBÁÑEZ

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Definitivamente, Aleksandar Radovanovic tiene la negra. El central del Real Zaragoza lleva todo el curso perseguido por el infortunio en forma de problemas físicos que, en el menor de los casos, han mermado su rendimiento. El domingo no fue una excepción y el serbio tampoco acabó el partido, en esta ocasión, por culpa de esa dolencia costal que sufrió durante el partido disputado en el Ibercaja Estadio ante el Cádiz y de la que todavía no estaba completamente restablecido. En una acción fortuita, Rado cayó al suelo y enseguida se llevó la mano a la zona dañada, de la que se había resentido hasta el punto de tener que abandonar el terreno de juego cuando todavía restaban más de veinte minutos para la conclusión del choque ante la UD Las Palmas. Todo apunta a que será complicado que el sábado sea de la partida en Santander.

Llueve sobre mojado para el defensa zaragocista, al que se le acumulan los problemas físicos a lo largo de una temporada en la que apenas ha podido disputar 12 de los 20 encuentros jugados hasta la fecha. Solo una vez se quedó fuera por sanción tras ser expulsado en el tramo final del derbi contra el Huesca. En el resto, la causa siempre tuvo que ver con una dolencia física, motivo principal por el que Radovanovic tan solo ha podido terminar cinco de los doce encuentros en los que formado parte del once inicial. De los siete en los que se marchó del campo antes de tiempo, en seis de ellos el motivo fue físico.

La cosa se torció demasiado pronto, todavía en plena pretemporada, cuando el zaguero procedente del Almería sufrió un esguince de tobillo ante el Tarazona que le llevó a afrontar mermado el inicio de la competición. De hecho, el dolor ya no le permitió acabar los dos primeros partidos. 57 minutos duró en el terreno de juego en Anoeta ante la Real B y 82 en el estreno en casa frente al Andorra. La siguiente jornada, en Castellón, Radovanovic jugó el primero de sus cinco encuentros completos. Sin embargo, el infortunio volvió a cebarse en él la semana siguiente, cuando un golpe en la cabeza le obligó a abandonar el campo camino del hospital cuando apenas se habían jugado los primeros nueve minutos ante el Valladolid.

Tras una jornada más fuera, Rado volvió al once en Ceuta, donde jugó los 90 minutos para quedar luego relegado a la suplencia durante tres jornadas seguidas y volver al once ante la Cultural Leonesa de nuevo jugando todo el partido.

Pero, una semana después, los problemas físicos volvieron a sacudir al defensor, que se vio obligado a retirarse antes del descanso en el duelo en Gijón ante el Sporting por culpa de una rotura muscular que le mantuvo dos semanas más fuera del equipo. Volvió en el derbi contra el Huesca, pero tampoco entonces pudo acabar el duelo, esta vez, por una expulsión en el tramo final de la contienda. Tras la pertinente sanción, Radovanovic regresó a la alineación ante el Leganés para repetir en Málaga, donde volvió a derrochar compromiso y sacrificio al jugar con fiebre, lo que también le impidió acabar la contienda, algo que sí pudo hacer frente al Cádiz a pesar de esa fisura en la costilla de la que se resintió el domingo.

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