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Guti y Soberón, los discutidos indiscutibles del Real Zaragoza

La absoluta confianza de Sellés en dos jugadores que siempre han sido titulares con él contrasta con un rendimiento contestado incluso desde parte de la grada

Soberón, con Guti a la derecha, celebra el tanto marcado de penalti al Eibar al Ipurua.

Soberón, con Guti a la derecha, celebra el tanto marcado de penalti al Eibar al Ipurua. / Carlos Gil-Roig

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Hasta ahora, el Real Zaragoza de Sellés se concibe sobre pilares básicos que sustentan la idea de equipo del técnico valenciano. Se trata de aspectos incuestionables entre los que destaca la adquisición de identidad y carácter competitivo a través de premisas innegocibales como la intensidad, el sacrificio o la solidaridad. Para llevar la teoría a la práctica, el entrenador no tardó en perfilar un once base sobre el que construirlo todo. Ese equipo A se mantiene, en gran medida, desde la llegada del valenciano, cuya fe en determinados futbolistas parece prácticamente inquebrantable. Entre ellos sobresalen dos, cuyo rendimiento, sin embargo, se antoja inferior al grado de confianza depositada sobre ellos desde el cuerpo técnico. No son los únicos pero Guti y Soberón presiden ese capítulo de discutidos indiscutibles sobre los que Sellés, de momento, concibe el Zaragoza incluso más allá de cierta contestación popular, ejemplificada en algún rifirrafe con la grada como el que Soberón mantuvo con un pequeño sector de la afición tras ser sustituido el pasado domingo ante la UD Las Palmas.

Guti y Soberón son, de hecho, los dos únicos jugadores de la plantilla que han sido titulares en los diez encuentros disputados desde que Sellés tomó las riendas del Zaragoza. Claro que también Francho y Valery han jugado siempre que han estado en condiciones (el catalán solo se perdió el encuentro en Granada debido a un golpe en el talón). Del mismo modo, Aguirregabiria, Insua, Radovanovic o Keidi Bare han sido fijos cuando su estado físico lo ha permitido (el albanés se ha adueñado del centro del campo una vez recuperado de su operación de apendicitis) y Andrada se ha hecho con el marco en detrimento de Adrián. También Kodro es, por ahora, inamovible arriba, aunque el delantero tardó tres partidos en acceder a la alineación. Pero solo Guti y Soberón han estado siempre ahí.

Sin embargo, no da la sensación de que el rendimiento de ambos esté acorde a la confianza depositada por el técnico, entregado al canterano del mismo modo que su antecesor en el cargo, Gabi Fernández, para el que Guti también era intocable. Empezó como mediapunta con Sellés, pero el fallido experimentó derivó en un temprano regreso a su posición natural previa conversación entre entrenador y jugador en la que este le vino a decir que no se veía en la mediapunta. La vuelta a la zona de máquinas mejoró las prestaciones de Guti, que ha jugado completos cinco de los seis últimos encuentros, pero siempre lejos de su mejor versión. Su aportación ofensiva se limita a una asistencia y no marca un gol desde mayo.

Sellés da instrucciones a Guti durante un partido.

Sellés da instrucciones a Guti durante un partido. / MIGUEL ANGEL GRACIA

En todo caso, el canterano, que ha sido titular siempre que ha estado disponible (solo se perdió por molestias el choque disputado en Ceuta) ya es el futbolista con más minutos jugados de la plantilla (1.559) y está a apenas seis encuentros de renovar un año más con el Real Zaragoza (acaba contrato pero seguirá hasta 2027 en caso de jugar 25 partidos al menos durante 45 minutos).

Soberón, relegado a un papel secundario por Gabi, pasó con Sellés a primera plana desde el inicio. Un partido había sido titular (1-3 en casa contra el Andorra) antes de la llegada del valenciano, que siempre ha escrito su nombre en la pizarra. "Por qué no jugaba con Gabi? No te sé decir", respondió el futbolista recientemente ante los medios. Sin embargo, la rentabilidad del cántabro tampoco parece acorde a la fe de su entrenador. Un solo gol y de penalti (al Eibar en Ipurua) durante estos diez partidos se antoja un registro insuficiente a pesar de la ingente dosis de trabajo (en ambos casos) tan esencial para que Sellés se mantenga firme en su postura.

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