Más valientes que el acero: la crónica del Racing-Real Zaragoza (2-3)
El Real Zaragoza firma una gran victoria ante el líder, al que sometió hasta que le aguantaron las fuerzas para acabar sufriendo tras la expulsión de Soberón


Hay victorias y triunfos. Hay conquistas y proezas. Hay batallas y guerras. Hay muertes por amor y amores que matan. Hay cosas que te dan la vida y te la quitan a la vez. A todo eso habría que recurrir para explicar la heroica victoria del Real Zaragoza en Santander, donde el líder hincó la rodilla ante el colista, que le sometió hasta que tuvo fuerzas. Y cuando flaqueó, aguantó en pie como un guerrero. Como un valiente. Como un león.
No mereció tanto sufrimiento el equipo aragonés, que se hizo acreedor a la gloria que apenas pudo saborear al final del partido porque no se sostenía en pie. Ganó el Zaragoza al Racing para aferrarse a la vida y pregonar a los cuatro vientos que aquí no muere nadie.
El gran artífice de la proeza fue Kodro, autor de los tres tantos de un Zaragoza que a falta de nueve minutos para el 90 disponía de un elocuente 0-3 que acabó siendo un 2-3 por el empuje de un gran equipo y la expulsión, tan innecesaria como algo rigurosa, de Soberón. Ganó el Zaragoza de Sellés, un entrenador como la copa de un pino que tiene muchas cosas buenas, pero quizá la que más destaca es su destreza en la pizarra. Los planteamientos del técnico valenciano, casi siempre acertados, permiten al Zaragoza afrontar los partidos con seriedad, orden y las ideas claras. Conoce Sellés los puntos fuertes de su equipo como los del rival. Pero sabe mejor dónde están los débiles. Los propios y, sobre todo, los ajenos. Y el del poderoso Racing señala a su espalda, donde se muestra tan frágil como sólido en ataque. Por ahí detrás discurría el plan de Sellés para dar la campanada en feudo del líder.
Claro que, para que un buen guion tenga éxito se precisa rigor en su aplicación, destreza, conocimiento y una pizca de fortuna. Y todo eso tuvo el Zaragoza que, para variar, se adelantó en el marcador cuando apenas se habían recorrido los primeros cuatro minutos. Lo hizo justo después de que Andrada metiera el susto en el cuerpo a los suyos con una de esas acciones suyas que ponen de los nervios y que derivó en una mala entrega a Saidu que no acabó en los pies del rival de milagro.
En la jugada siguiente, una gran combinación entre Gomes, lateral derecho ayer en otra maniobra ingeniosa de Sellés, y Francho acabó con una preciosa asistencia del capitán a Guti, cuyo disparo desvió como pudo Ezkieta para dejar el balón franco en la bota derecha de Kodro, que marcó a placer para desatar la locura entre los centenares de benditos zaragocistas que acompañaron a su equipo del alma hasta Santander.
El tanto reforzó a los aragoneses y sorprendió a un Racing superado en todas las partes del campo por la lección táctica de Sellés, que pobló el centro del campo para tapar esos pasillos interiores por donde el Racing inyecta veneno. A la contra, el Zaragoza creaba peligro a la espalda, como estaba mandado. Sobre todo Francho, que volvió a ser decisivo con una jugada personal por la derecha que acabó con una asistencia de lujo a Kodro para que el ariete ampliara la renta con total justicia.
El plan salía a la perfección. El Zaragoza, milagro, dominaba esas áreas en las que lleva dejando sangre durante todo el curso aunque una indecisión de Andrada estuvo a punto de significar el 1-2 pero Iñigo Vicente falló tras regatear al meta.
Pero el control era de los aragoneses, que aguantaron sin problemas hasta el descanso. Después, Sellés quitó a Keidi para dar entrada a Soberón y retrasar a Moya junto a Guti. El cántabro sería expulsado a falta de diez minutos por un error de cálculo con la plancha y golpear ligeramente a Ezkieta.
No llegaba el Racing y sí lo hacía un Zaragoza letal como nunca. Un gran centro de un enorme Tasende era enviado a la red por Kodro para redondear su noche de gloria y sellar, o eso parecía, el duelo. No pareció importar demasiado, incluso, que Cuenca eligiera tirar en lugar del pase a Soberón para perdonar el cuarto.
Pero las fuerzas empezaban a fallar por el gran desgaste. Kodro e Insua no aguantaron más y sus relevos (Radovanovic y sobre todo Bakis) no estuvieron a su altura. Avisó Puerta. Luego Damián por dos veces, los gemelos de Gomes dijeron basta y también los de Tasende para meter en problemas a un Zaragoza al que se le empezó a meter el miedo en el cuerpo cuando Puerta recortó distancias tras un córner. La expulsión de Soberón multiplicó la angustia y el gol de Lozano en el 93 la elevó hasta el infinito, pero el gran Zaragoza, con Saidu colosal, aguantó para gritar al cielo que está más vivo que nunca.
- El excapitán del Real Zaragoza que rescinde en China y será rival en Segunda
- El Real Zaragoza rechaza las ofertas formales del Raków polaco y el Gil Vicente luso por Bazdar
- Ruptura total entre Ramón Lozano y el Real Zaragoza
- Acuerdo para la salida de Bazdar: se va cedido al Jagiellonia polaco
- Aluvión de pretendientes por el jugador del Real Zaragoza Saidu
- Las negociaciones con Bazdar y Dani Gómez y las dos piezas maestras del puzzle del mercado del Real Zaragoza
- ¿Por qué no subió al marcador el gol de falta de Toni Moya para el Real Zaragoza a la Real B? 'O el saque es inmediato o hay que parar
- La inminente salida de Bazdar del Real Zaragoza abre la puerta a Agada y Puric