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La opinión de Sergio Pérez

Los tres fogonazos de Kodro en el Real Zaragoza y los 60 puntos tocando el balón 90 segundos de Klay Thompson en la NBA

En 2016, Klay Thompson anotó 60 puntos en 29 minutos tocando el balón durante solo un minuto y medio. Kenan Kodro hizo algo parecido en Santander, un 'hat trick' a un toque

Kenan Kodro celebra uno de sus goles al Racing en Santander.

Kenan Kodro celebra uno de sus goles al Racing en Santander. / CARLOS GIL-ROIG

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

En diciembre de 2016, Klay Thompson anotó 60 puntos en solo 29 minutos en un partido de los míticos Golden State Warriors ante los Pacers de Indiana en la NBA. En ese encuentro, el alero tocó el balón únicamente 52 veces y lo tuvo en sus manos 90 segundos, un minuto y medio de los 48 que duró el encuentro. Es decir, firmó una anotación estratosférica sin apenas tener la pelota en sus manos, recibiéndola en las mejores condiciones posibles para cogerla y tirar directamente. El ‘catch and shoot’ , como lo denominan los estadounidenses, en la más eficiente de sus versiones.

Klay Thompson es uno de los mejores tiradores de toda la historia del baloncesto. Se sienta en la mesa a comer del mismo plato que los más grandes lanzadores de siempre. Su caso demuestra de manera muy práctica que lo importante no es el volumen sino cómo y cuándo. Durante el reinado de los Warriors en la NBA, basado en un baloncesto precioso, jugado con hombres pequeños, el movimiento constante del balón, tiros rápidos, velocidad y varios talentos sobrenaturales, Thompson puso en valores máximos la capacidad de un jugador de optimizar sus recursos y sus espectaculares habilidades, así como de exprimir su rendimiento en un grado superlativo.

En Santander, Kenan Kodro fue como Klay Thompson. Tocó muy poco el balón pero lo tocó como debe hacerse dentro del área: de primeras y de manera muy certera. En el minuto 4 embocó una gran jugada colectiva gestada por la banda derecha del ataque zaragocista entre Ale Gomes y Francho cazando un rechace donde los delanteros con olfato huelen a sus presas. En el 21, en otro fogonazo, culminó un maravilloso servicio de Francho, futbolista capital en el equipo, alma, piernas, fútbol y despliegue, todo en uno. Capitán de brazalete y por su incidencia en el colectivo.

Luego, en la segunda parte, también de primeras, el punta bosnio firmó el 0-3 también dentro del área y disparando como debe hacerlo un delantero: colocando bien el cuerpo, arqueando la posición de manera perfecta y chutando de manera violenta y ladeada para evitar la reacción de la defensa y del portero. Todo ello lo hizo Kodro, que mandó un bellísimo zapatazo a la red y echó a correr hacia la grada donde estaba la afición blanquilla para celebrar su ‘hat trick’. Minuto 54 y la victoria en el bolsillo a pesar del tremendo e innecesario sufrimiento final después de la expulsión de Mario Soberón.

Kodro se reivindicó a sí mismo y, con una actuación para el recuerdo, cargó de razones a Rubén Sellés, si es que el entrenador valenciano necesita todavía convencer a algún despistado. Si el Real Zaragoza está en condiciones de pelear por la permanencia a estas alturas es única y exclusivamente gracias a él, al desarrollo táctico del equipo y a su capacidad para hacer crecer a muchos de los jugadores de la plantilla convenciéndoles y dándoles armas de mucho nivel técnico.

En Santander, Kodro grabó en su memoria una noche de las que nunca olvidará. Siempre ha sido el nueve de Sellés, su elegido. Txema Indias está buscando más gol y más calidad en la posición de delantero. A pesar de que Kenan está cumpliendo su parte (lleva ya seis goles en esta Liga), la SAD debe seguir haciéndolo. Cuantos más y mejores piezas tenga en las posiciones capitales del juego, mejor le irá también al Real Zaragoza.

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